Eventos en: Planes
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No obstant, et convidem a visitar i estimar Planes i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Planes, la Baronía que dio nombre a Margarida y Catamarruc
Planes -o Planes de la Baronía- es la capital de una antigua baronía de El Comtat que agrupaba, junto con el núcleo principal, las aldeas de Benialfaquí, Catamarruc y Margarida. Un pueblo con un castillo de origen musulmán y una de las presas más antiguas de Europa todavía en pie.
Del castillo musulmán a la Baronía de Planes
El castillo de Planes, con vestigios del siglo XII, es de origen musulmán y se levantó sobre un asentamiento de la edad del bronce. Pasó a manos de Jaime I en 1245 y quedó integrado en el condado de Cocentaina mediante el pacto de vasallaje con el caudillo Al-Azraq. En 1276 la baronía pasó a Teresa Gil de Vidaure y su hijo Jaime, señor de Jérica, que otorgó carta puebla dos años después. Desde 1594 perteneció a los duques de Maqueda, que en 1611 establecieron una nueva carta de poblamiento con condiciones especialmente duras para los repobladores.
Una de las presas más antiguas de Europa
El casco urbano de Planes conserva aún vestigios árabes, entre los que destacan los restos de una de las presas más antiguas de Europa, junto con el acueducto y otras construcciones necesarias para la explotación agrícola de la época.
La Festa del Xop
Entre las tradiciones de Planes hay una que merece ser más conocida: la Festa del Xop (la Fiesta del Chopo), ligada al fin de semana de Pentecostés -la Pascua Granada. El ritual es tan simple como antiguo: se baja al río, se corta un chopo, se pela entero excepto la parte de arriba, se lleva al pueblo y se planta. Y alrededor del árbol, verbenas.
Es una de las pocas supervivencias en el territorio de una familia de rituales muy extendida antiguamente por Europa -los árboles de mayo, los árboles plantados en la plaza para marcar la entrada de la primavera-, y que en la mayor parte de los pueblos ya solo se conserva en el recuerdo. En El Comtat la comparten unos cuantos pueblos: en Millena la Festa del Xop se celebra en julio y es la seña de identidad de su fiesta mayor.
En Planes, sin embargo, la plantà quedó interrumpida: un joven del pueblo perdió la vida durante el acto de alzar el árbol, y la tradición se dejó de hacer. Millena lo recordó colgando un lazo negro en su chopo durante toda la semana de fiestas. En los últimos años, en Planes se ha trabajado para recuperarla.
La Festa de la Farina y las Patronales de octubre
El calendario festivo de Planes no es de verano. Por Carnaval, el fin de semana anterior al miércoles de ceniza, se hace la Festa de la Farina (la Fiesta de la Harina). Y en la primera semana de octubre, las Fiestas Patronales en honor a la Virgen del Rosario, San Roque y el Santo Cristo de Planes.
Las patronales las abren el pregón, el volteo de campanas, la cena de olleta, la verbena y la cordà. El día de la patrona hay pasacalles y misa, ofrenda de flores por la tarde, procesión y el canto tradicional de la Salve; por la noche, «entradeta» de filaes, verbena y cordà. El sábado siguiente, diana y ofrenda a San Roque con entrada de moros y cristianos, y por la noche procesión y verbena. El tercer día se hace la romería de subida del Santo Cristo a su ermita, con misa. (Datos del Calendario de fiestas de la Comunidad Valenciana, Bancaja.)
La leyenda de l’Encantà
El barranco de l’Encantà -o de la Encantada, como lo llama Cavanilles- nace cerca de Beniaia y atraviesa el término de Planes abriéndose paso por la Sierra de Cantacuc en dirección a Beniarrés, donde desemboca. Es un curso corto, de unos ocho kilómetros, pero encajonado: las aguas han abierto un callejón profundo con cortes casi perpendiculares de más de cincuenta varas en algunos puntos. Justo al lado, mirando el estrecho, hay una mole rocosa conocida como la Penya de l’Espill.
El naturalista Antonio Josef Cavanilles recogió la leyenda de la piedra encantada en sus Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia (1797), tras visitar en persona el barranco:
«Van cayendo éstas al barranco que la ignorancia y credulidad llamó de la Encantada por la piedra circular de unos cinco pies de diámetro, que en forma de ventana cerrada se ve en la garganta del barranco á 20 pies sobre el nivel ordinario de las aguas. En esta fingió el vulgo la boca de cierta mina, donde los Moros escondieron sus tesoros, y dexáron encantada una doncella, que cada cien años sale para volver á entrar en el mismo dia.»
Cavanilles, hombre de ciencia, se apresura a desmentirlo: para él todo aquello «es natural y efecto de las aguas», y la piedra no es ninguna puerta mágica sino un bloque erosionado por la corriente. Aun así, la describió con precisión: circular, difícil de alcanzar -había que bajar con cuerda o pasar por un palo largo sobre un pozo de agua profundo- y con dos cruces y la fecha de 1573 grabadas por alguien lo bastante osado como para llegar hasta ella. El escritor de Beniarrés Just I. Sellés, que ha dedicado una serie de artículos en su blog (“La llegenda de l’Encantà”), apunta que el origen de la leyenda podría remontarse al destierro de Al-Azraq y los suyos en 1258 -los mismos moros que, según la tradición, escondieron allí el tesoro y la doncella encantada. Sellés ha ambientado también ahí su novela Amira, l’última flor de la muntanya.
El punto más espectacular y peligroso de todo el recorrido es precisamente el Estret de l’Encantà, junto al Gorg del Salt, donde el barranco se estrecha entre paredes de roca y se abren los pozos más hondos. A los pies del estrecho todavía funcionaba, hasta hace relativamente poco, el Molí de l’Encantà, un molino harinero construido en 1860 que aprovechaba la fuerza del agua justo antes de que el barranco entrara en término de Beniarrés, donde la leyenda sigue teniendo su tramo final.
Los jacintos de Compostela
Hay otra cosa que Cavanilles anotó de Planes, y que casi nadie recuerda. En los alrededores del pueblo se encuentran «gran número de cristales, conocidos con el nombre de jacintos de Compostela»: cuarzo cristalizado de color rojo encendido, como granates pequeños, que el naturalista solo documenta en tres puntos del reino -los alrededores de Planes, los de Moixent y los de Aiòdar. Una rareza geológica que hermana dos pueblos bien alejados del territorio.
La Vall de Seta
Planes es también la puerta de entrada, por la carretera CV-708, a la Vall de Seta, un rinconcito tranquilo y poco conocido atravesado por el río Seta, afluente del Penàguila o Frainós. Históricamente, este valle estuvo siempre unido al valle de Travadell y a la villa de Gorga, los tres integrados en el marquesado de Guadalest.
El té de roca de Catamarruc
En la aldea de Catamarruc, Joan Pellicer recogió una regla que los viejos tenían por inviolable a la hora de recolectar el té de roca —el árnica que nace en las grietas de las peñas—: había que cogerlo la semana de San Juan, ni antes ni después. La misma hierba aparece en las recetas de herberet de media Diània, como la de Bocairent, donde la llaman “te de monte”.
L’aguller y otros nombres de Planes
Del trabajo de campo de Pellicer salen también unos cuantos nombres y usos bien de la Baronía. Al espino albar aquí lo llaman aguller, y a sus frutos, cireretes d’aguller; de la flor y la hoja se hacían infusiones para la tensión. Al almez lo llaman cornitxola -en Altea es corniola y en Catamarruc cornijola, tres formas de la misma palabra a pocas leguas de distancia. Y no es una palabra cualquiera aquí: los almeces del castillo de Planes figuran en la lista de almeces viejos y venerables que Pellicer recogió por todo el territorio, al lado de los de Dénia, Bocairent, l’Orxa, Agres o Biar. Y de la caüla, aquella mala hierba que en Ondara servía para decir que alguien era «més bord que la caüla», en Planes hacían otra cosa: comida para los animales, «haques, burros, cabres, lo que fora».
Danzas y aldeas de la Baronía
Planes participa cada año en el Aplec de Danses dels Pobles de la Mariola, junto con pueblos como Alcoi, Agres, Banyeres de Mariola, Beneixama, Bocairent, Cocentaina, Muro de Alcoy, Penàguila y Castalla. Sus aldeas -Benialfaquí, Catamarruc y Margarida, esta última con su propio castillo, uno de los más inaccesibles del país- conservan todavía la huella de la antigua Baronía.
Más información, en la web del Ayuntamiento de Planes.
