Eventos en: Sanet i els Negrals
Actualment no hi ha esdeveniments en Sanet i els Negrals.
No obstant, et convidem a visitar i estimar Sanet i els Negrals i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Sanet i els Negrals, dos pueblos unidos por un barranco
Sanet i els Negrals es, como indica su nombre, la unión de dos antiguos núcleos de origen musulmán de la Marina, separados por un barranco y con historias medievales bien distintas hasta que se fusionaron definitivamente en 1834. Hoy son un solo pueblo de poco más de setecientos saneters, pegado al pie de la sierra de Segària.
Dos historias, un solo pueblo
Según Gaspar Escolano, el nombre “Sanet” -Cenete, Zenete o Zaneta en la documentación cristiana medieval- vendría de una de las tribus africanas conocidas como los zenetes, que habrían sido los primeros pobladores del lugar: un ráfol a la orilla de la Bolata. En 1341, Sanet y la vecina Sagra pasaron a formar parte de la orden de Santiago. Els Negrals, en cambio, era un arrabal dado por Jaime I en 1248 y 1249 a Raimon de Villamair y Pere Joan de Girona respectivamente, y en 1570 lo adquirió Llorenç Merita, de quien todavía se conserva la casa señorial.
Los dos núcleos se unieron en 1820 bajo el nombre de “Unión Legal”, se volvieron a separar en 1823 y se reunificaron definitivamente en 1834.
De dónde viene el otro nombre: els Negrals
Si Sanet remite a los zenetes, el nombre de els Negrals tiene una explicación bien distinta. Joan Coromines, en su Onomasticon Cataloniae, encuadra «els Negrals» dentro de la familia de los topónimos de color -como Rojals, el nombre que se da a las tierras rojizas-, formados con el sufijo colectivo -als a partir de un latín *nigretum: sería, pues, el nombre de un paraje de tierras oscuras o negruzcas. Coromines lo propone con la prudencia de siempre, pero encaja con la manera en que la toponimia valenciana suele bautizar un paraje por el color de su tierra.
Los apellidos que trajo la repoblación
Tras la expulsión morisca de 1609, ambas alquerías quedaron desiertas. El 7 de febrero de 1610 se firmó una carta conjunta de poblamiento para repartir las tierras entre pobladores valencianos venidos de Torrent, Alcoi, Penàguila y Oliva. Parece que no funcionó del todo: el 7 de enero de 1611 hizo falta una segunda carta para Sanet, y el 31 de agosto del mismo año otra para els Negrals, esta concedida a vecinos de Pego con la familia Pasqual al frente.
Con el tiempo se establecieron también colonos mallorquines, y esa huella se puede leer todavía hoy en los buzones del pueblo: Moll, Mut y Llull son apellidos que perduran cuatrocientos años después. Pocas cosas explican tan bien quién volvió a llenar un pueblo vacío como la lista de linajes que han quedado.
Un pueblo de acequias y molinos, entre el río Girona y el barranco de la Bolata
El término conserva un rico patrimonio hidráulico y agrícola: acequias, molinos, botanas, cavas de agua subterráneas y la Bolata, que según el diccionario Alcover-Moll es una fuente intermitente -solo brota en época de lluvia- y que da nombre también al barranco que nace allí y desemboca en la orilla derecha del río Girona, en la linde con el término vecino de Beniarbeig, justo frente al Riuet de la Murta que viene de Orba y desemboca por la izquierda -uno de los puntos de agua más documentados del término por Joan Pellicer en su investigación etnobotánica. Esa facilidad para el regadío explica que buena parte del término esté plantada de cítricos; antes, sin embargo, mandaron las moreras y los gusanos de seda y los almendros, como deja escrito la carta puebla de 1611.
Entre el patrimonio construido destacan la plaza del Crist, con buenas vistas panorámicas, la iglesia de Santa Anna (levantada hacia 1850 y ampliada después), la ermita de Sant Antoni de Pàdua y el palacio de los señores de Merita, conocido también como la Senyoria.
El molino que se paró en 1915 y el magnolio de la Senyoria
En la partida de les Hortes del Molí, dentro del término de els Negrals, se conserva el Molí de la Senyoria, construido entre los siglos XVI y XVII y detenido hacia 1915. Recibía el agua del azud de la Bolata, de la fuente de les Hortes de Sanet y de la fuente de la Roda -de la que dicen que nace debajo del propio molino-, y tenía una balsa formidable, un cubo con dos bocanas, dos ruedas con sus cárcavos y dos muelas; el agua salía por una acequia hacia el molí Cremat, también llamado molí del Sastre o molí de Truque.
A su lado se alza el que probablemente es el árbol más fotografiado del pueblo: un magnolio monumental de la familia Merita, que la MACMA destaca como uno de los más grandes de todo el territorio. Y dentro de la misma finca hay, discreto, un olmo todavía más viejo que el magnolio -una rareza, en un país donde la grafiosis se ha llevado casi todos.
Las fiestas: dos citas y un palomo
El calendario festero de Sanet i els Negrals tiene dos momentos. En junio, las fiestas de la Colombófila, en honor de Sant Antoni y de la Juventud: las organizan los jóvenes del pueblo y, como abren la temporada buena, hay quien reivindica que son el arranque formal de todo el calendario festero de verano de la Rectoria. En la primera semana de septiembre, las fiestas del Crist, en honor del Crist de la Salut y de Santa Anna, que cierran el ciclo. A la mesa, la paella valenciana y el arroz con alubias y pencas.
En el censo de informantes que Pellicer reunió para su tesis figura un labrador sanetenc, Salvador Riera Ballester, nacido en Sanet y casado en el vecino Benimeli: un ejemplo pequeño, pero real, de los lazos de parentesco que tejen todavía hoy los pueblos de la Rectoria.
Senderismo por el Castell de Segària
Una ruta circular atraviesa el término por el Pas de Benimeli, el Collat de Ramon, la muralla romana y las ruinas del castillo de Segària, y continúa por la Font de Catalá, la Cova del Colom y la Cova Fosca, con buenas vistas sobre toda la Vall de Pop y la costa. Para quienes prefieren el llano, la MACMA tiene señalizadas dos rutas que explican el pueblo desde el agua: la Ruta de la Bolata – La Rectoria y el Camí de l’Aigua, que enfilan fuentes, acequias y molinos.
La Rectoria, tierra de vecinos
Sanet i els Negrals forma parte, junto con Sagra, el Ràfol d’Almúnia, Benimeli y Tormos, de la antigua comarca histórica de la Rectoria: cinco pueblos pequeños aglutinados en torno al curso medio del río Girona, que todavía hoy mantienen muchos lazos entre ellos.
Más información, en la web de la MACMA (Mancomunitat Cultural de la Marina Alta).
