Eventos en: el Ràfol d'Almúnia

Actualment no hi ha esdeveniments en el Ràfol d'Almúnia.

No obstant, et convidem a visitar i estimar el Ràfol d'Almúnia i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

El Ràfol d’Almúnia, la antigua capital de la Rectoria

El Ràfol d’Almúnia es un pueblo pequeño de la Marina Alta, de origen musulmán, que fue tradicionalmente la capital de la Rectoria por ser el municipio más grande de esta pequeña subcomarca de fuerte arraigo agrícola e hidráulico.

La capital de la Rectoria

El nombre de «Rectoria» viene de una razón muy concreta. El pueblo, de raíces andalusíes, perteneció al reino de taifa de Daniya y, tras la conquista de Jaume I, pasó por manos de los Murs, los Sapena y finalmente los Almúnia como señores del lugar. En 1535, el señor de la baronía fundó en el Ràfol la única iglesia de las cinco poblaciones moriscas de los alrededores —Benimeli, Sanet i els Negrals, Sagra y Tormos, además del propio Ràfol—, bajo la advocación de San Francisco de Paula, con la voluntad de contrarrestar el arraigo musulmán de sus habitantes. De ahí que el Ràfol fuera la cabeza de una rectoría que acabó dando nombre a toda la subcomarca. Tras la expulsión de los moriscos, el pueblo se repobló en 1610 con poco más de un centenar de almas.

Qué visitar

La iglesia de San Francisco de Paula, del siglo XVI, domina el pueblo; una de sus capillas guarda las sábanas del Monumento, del siglo XVII, usadas en Semana Santa para vestir el altar efímero con la figura de Cristo. El Lavadero del Ràfol, construido en los años 50 del siglo XX por iniciativa del alcalde Aureli Naia Ferrer, aunque hoy en desuso, fue fundamental en la vida cotidiana del pueblo, cuando las mujeres debían hacer la colada en las acequias antes de que existiera.

Senderismo: la Serra de Segària y la Penya Roja

La Serra de Segària, esa cresta larga y estrecha que parece una columna vertebral clavada en medio de la llanura, es el gran telón de fondo del pueblo, compartida con Pego, el Verger, Ondara, Beniarbeig y Benimeli. El SL-CV 161, de 6 km y trazado circular, recorre el pie de la sierra desde el Parque público l’Ombria de Segària hasta la Penya Roja y el Morro de les Coves, entre rocas de formas caprichosas y vistas que llegan hasta el río Girona, la Vall de Gallinera y la Marjal de Pego-Oliva. Los senderistas más ambiciosos pueden encadenar el PR-CV 415, de 12,7 km, que atraviesa de arriba abajo todo el macizo hasta el vértice geodésico. El Via Crucis, en la parte alta del pueblo, ofrece panorámicas que llegan hasta los pueblos vecinos de Sagra y Sanet i els Negrals. Cerca se encuentra la Cova de Cocoví, con arte rupestre prehistórico y vistas sobre toda la comarca de la Rectoria.

Patrimonio hidráulico y curiosidades del campo

Una ruta por la arquitectura tradicional del agua permite descubrir pozos, cisternas y lavaderos que hicieron posible, durante siglos, la agricultura de regadío de este pueblo pequeño. Del saber campesino del término ha quedado constancia incluso en los catálogos de Joan Pellicer, que recogió aquí un truco contra las moscas de verano en el corral:

Penjàvem santjoanets dins del corral per a les mosques. Les atrea.

Los «santjoanets» son la vidriella (Clematis flammula), la misma hierba trepadora que en otros pueblos de Diània se colgaba del cuello de los mulos para espantarlas mientras araban.

El sarvatxo, la serpiente y el cardo corredor

Hay una creencia antigua, extendida por toda esta parte de Diània, que en el Ràfol d’Almúnia se contaba con palabras bien nuestras: el sarvatxo —el fardacho, el gran lagarto de los márgenes— no se atreve a plantar cara a la serpiente si no tiene cerca un cardo corredor, el panical espinoso de los bancales secos. Decían que, si la serpiente lo mordía, el sarvatxo corría a revolcarse sobre el cardo para quitarse el veneno y volver a la pelea. Joan Pellicer lo recogió de boca de un vecino del pueblo:

El sarvatxo, si no té un card perical prop, no es baralla amb la serp.

La misma historia se contaba, con matices, en los pueblos vecinos de Benidoleig, Orba y Pego, señal de que todo el campo de la Marina compartía esta clase de ciencia popular. Y todavía hay otra hierba que ha dejado marca en el habla del pueblo: la besneula, de florecillas azules, que en el Ràfol sirve para decir de alguien que va medio distraído —«eixe està besneula», dicen, de aquel que parece medio embobado.

Más información, en la web oficial del Ayuntamiento del Ràfol d’Almúnia.