Eventos en: Sagra

Actualment no hi ha esdeveniments en Sagra.

No obstant, et convidem a visitar i estimar Sagra i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

Sagra, el pueblo del peñasco que dio un fotógrafo a la reina

Sagra es una antigua alquería islámica de la Marina -su nombre vendría del árabe “sa-hra”, “peñasco”, en referencia al afloramiento rocoso que vigila el pueblo- que acabó en manos de la orden militar de Santiago, y que fue uno de los últimos bastiones en resistirse al decreto de expulsión de los moriscos de 1609, antes de ser repoblada por familias venidas de Cataluña y Mallorca.

De la alquería islámica a la encomienda de Santiago

Sagra perteneció en origen a Joan Pérez de Cullera, y durante la primera mitad del siglo XIII la compró Eiximén Pérez de Tarassona, confirmado por el rey en 1249. En el siglo XV, el señorío fue adquirido por la orden militar de Santiago, que levantó un palacio y estableció la encomienda de Sagra. El pueblo, con una cincuentena de casas moriscas en 1609, fue uno de los últimos en resistirse al decreto de expulsión, tras el cual quedó despoblado y se repobló con familias de Cataluña y Mallorca gracias a las cartas de poblamiento de 1610, 1611 y, definitivamente, 1613.

Unas calles de carácter morisco

Sagra conserva todavía el carácter morisco de sus calles estrechas y sinuosas, con la iglesia parroquial de Sant Sebastià Màrtir como principal referente patrimonial: levantada en el siglo XVI sobre una antigua mezquita por orden del arzobispo Joan de Ribera, y reformada en 1902.

El sagrenc que retrató a Isabel II

De un pueblo de poco más de trescientos vecinos salió uno de los pioneros de la fotografía en España. José Albiñana Rubio (Sagra, 1820 – 1879) llegó a ser fotógrafo de cámara de la reina Isabel II y caballero de la Orden de Isabel la Católica, y fue de los primeros en trabajar aquí con el daguerrotipo, la técnica que inauguró la fotografía. En 1855 participó en la Exposición Universal de París. Su peripecia la documentó el historiador local Carlos Cardona Doménech en Historia y Costumbres de Sagra (Diputación de Alicante, 2018), que es también quien ha rescatado otras figuras del pueblo, como Salvador Carrió Rovira, “el Zurdo” (nacido el 1 de agosto de 1853), trajinante de carro y diligencia -mercancías y viajeros de pueblo en pueblo- y patriarca fundador de la empresa de autocares que todavía lleva su apellido. De la diligencia de caballos al autobús de línea: toda una manera de explicar el siglo XX de la Marina.

El cardo perical contra las picaduras de serpiente

La medicina popular de Sagra, documentada por Joan Pellicer en su investigación etnobotánica, guarda remedios vivos contra las picaduras de culebra y áspid con el cardo perical (Eryngium campestre): se pinchaba la inflamación con la planta para hacer salir el “veneno”. Uno de los labradores del pueblo lo recordaba así:

«Un àspid li va picar a la meua gossa i li va fer una cama com la d’un cavall. Li vaig punxar la cama amb una carxofa de card perical, i va començar a plorar-li tot el veneno de la cama, i als dos o tres dies bo.»

La creencia popular alcanzaba incluso a los animales salvajes: se decía que cuando un sarvatxo (lagarto) se pelea con una serpiente y esta lo pica, el animal se revuelca sobre el cardo perical para quitarse el veneno antes de volver a la pelea.

El té de montaña de los días de cacería

En Sagra llaman te de muntanya a la misma hierba que en Simat o en Penàguila llaman té de roca y que en medio territorio conocen como árnica: una matita pegajosa y perfumada que se cría en los peñascos. Un vecino se lo explicaba a Pellicer con una precisión de calendario doméstico:

«Ho bullíem, com les fulles, per a prendre en lloc de café quan mos alçàvem els dies de cacera, o després de la paella.»

Del mismo repertorio de dichos sale uno que en Sagra todavía se usa para medir el amargor de cualquier cosa: «Està més amarg que una bracera» -la bracera es una centaurea de ribazo, conocida en toda Diània y que en la Torre de les Maçanes se llama exactamente igual.

Olivas, guisos y un baño para las espinas

La cocina de la casa también ha dejado huella en la investigación de Pellicer. En Sagra, la fríula borda -el tomillo silvestre que perfuma los ribazos- servía para aliñar las olivas y dar gracia a los guisos: «La fríula borda per a les olives i guisaos», decía un vecino, el mismo papel que en Castell de Castells o en la Vall de Laguar reservan al timó de Sant Joan. Y del mismo cajón de remedios caseros sale uno bien doméstico: en Sagra hacían «banys de rabet de gat per a traure punxes», la misma hierba que en medio territorio se usa para lavar los ojos legañosos.

Curiosidad: las flechas de sisca

Los juegos de calle de antes no necesitaban comprar nada. En Sagra, los niños se hacían flechas con las hojas de la sisca del barranco: «esgarrant un brinet d’un costat, plegant-lo i estirant fort». La misma planta protagoniza una adivinanza popular que Pellicer recoge junto a este testimonio, y que es una pequeña trampa de palabras: “Sis cassoles cauen de dalt d’un campanar, i no es trenquen. Què és?” La solución está en juntar las cinco primeras letras de la pregunta en valenciano (sis-ca).

Senderismo: el Cabal y la Font del Mortit

El paraje del Cabal, con vistas impresionantes sobre la Vall de Pop y la costa, y el área recreativa de la Font del Mortit son los dos puntos de referencia del senderismo local. La MACMA organiza también rutas guiadas por Sagra centradas en el patrimonio del agua y en rincones vinculados a poetas locales. El pueblo es, además, uno de los eslabones de la ruta que enfila los caseríos del valle del Girona –Benimeli, el Ràfol d’Almúnia, Sanet i els Negrals y Tormos-, todos ellos a un tiro de piedra y todos ellos con la misma historia de expulsión y repoblamiento.

Un ayuntamiento construido por el pueblo

Durante mucho tiempo, Sagra no tuvo una casa consistorial propia y las reuniones municipales se hacían en casas particulares o en la casa del alcalde. La construcción del actual edificio del ayuntamiento se documenta en marzo de 1924, y al mes siguiente vecinos y el médico del pueblo hicieron donaciones sustanciales para completar las obras, que incluían espacios para las escuelas, la vivienda del maestro, el salón municipal, la sala de justicia y el depósito municipal.

Las fiestas: Abdón y Senén, en la segunda semana de agosto

Las fiestas patronales de Sagra se celebran la segunda semana de agosto en honor de los santos patronos Abdón y Senén -los Santos de la Piedra, los protectores de los labradores-, del titular de la parroquia Sant Sebastià, de la Purísima y del Santísimo Cristo del Consuelo. Los actos que mejor identifican al pueblo son las cenas populares en la calle, los correfocs, las verbenas, las procesiones y el concurso de paellas. El calendario festivo se completa con la fiesta de Sant Antoni Abat, en enero, y la de Sant Dominguito de Val.

Más información, en la web del Ayuntamiento de Sagra.