Eventos en: El Ràfol de Salem

Actualment no hi ha esdeveniments en El Ràfol de Salem.

No obstant, et convidem a visitar i estimar El Ràfol de Salem i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

El Ràfol de Salem, el antiguo taller de arcilla

El Ràfol de Salem nace de una minúscula alquería musulmana que los árabes llamaban Raff al-Gïbz, “el taller de arcilla”: la alfarería y la manufactura de tejas, lebrillos y tinajas justificaron durante siglos el asentamiento de pobladores en esta tierra de al-Ándalus.

De la baronía de Bèlgida a la carta puebla de 1611

Durante el siglo XIV, el Ràfol perteneció a los Bellvís, incluido en la baronía de Bèlgida. El 18 de julio de 1611, el conde del Real otorgó la escritura de poblamiento de los lugares del Ràfol y l’Alcúdia, que regulaba las relaciones entre el señor y sus vasallos, con repartos de frutos y monopolios como el molino, el trujal y la carnicería.

La figurita que se disputaban dos pueblos

La tradición que recoge el archivo parroquial cuenta que, en el año 1430, dos labradores -uno de l’Alcúdia y otro del Ràfol- estaban cavando un bancal cuando desenterraron una figurita que identificaron como San Blas. Los dos pueblos se la disputaron, y el Ràfol ganó. De aquel hallazgo nace la devoción que todavía vertebra el calendario del pueblo.

San Blas: el porrat, los gozos y el milagro representado

La fiesta de San Blas se celebra desde hace más de cien años: antes el 3 de febrero, hoy el primer sábado de febrero. Es a la vez devoción y feria: alrededor de la ermita se monta el Porrat y Feria Artesanal de San Blas, con mercado medieval y fuegos, se cantan los gozos y, el domingo anterior, los vecinos representan el milagro de San Blas -el santo que desatasca la garganta. El Ràfol se suma así a la ruta de los porrats de San Blas que atraviesa el territorio, como el de Potries o el de Pedreguer.

El Diví Salvador y un día para cada edad

Las fiestas mayores empiezan la primera semana de agosto y se hacen en honor al Diví Salvador (Divino Salvador), con una tradición que el pueblo sitúa en unos quinientos años. Tienen una manera de organizarse que vale la pena explicar: cada día es de un grupo del pueblo. El de los jubilados es el de Santo Tomás; el de los jóvenes, el de la Divina Aurora y la Divina Pastora; y el 6 de agosto, el del Diví Salvador. Conciertos de dolçaina y tabalet, música de banda, procesiones, cenas en la calle, dianas y competiciones deportivas completan la semana.

El Molí de Baix y un casco antiguo encantador

El Molí de Baix, de origen morisco pero reconstruido en el siglo XVIII por el marqués de Bèlgida, es uno de los lugares más emblemáticos del municipio: hoy, restaurado, funciona como albergue para visitas escolares. El centro histórico del Ràfol de Salem conserva calles estrechas y casas tradicionales de labradores y alfareros, con balconadas de hierro forjado, puertas de madera tallada, paneles devocionales y aleros decorados con cerámica. Destacan el Calvario (1879-1889), un via crucis con edificaciones decoradas con azulejos valencianos, y el lavadero de 1916, con una balsa de casi 10 metros que se utilizó hasta los años 90.

Senderismo: el PR-CV 213 hasta el Benicadell

El término queda atravesado por el PR-CV 213, que enlaza Beniatjar con el Ràfol de Salem y sube hasta el Alt del Benicadell en un recorrido de 15,6 km y unas seis horas, pasando por la ermita de San Blas -con zona de acampada-, el propio Molí de Baix y el área recreativa del Carrascalet, con pajares y zona de juegos. Es una de las muchas rutas que atraviesan el rosario de pueblos pequeños pegados a la umbría del Benicadell.

Gente del bancal

La vida del Ràfol de Salem ha girado siempre en torno al bancal y la huerta, como resumía Albert Millet Fenollar, uno de los labradores del pueblo entrevistados por Joan Pellicer en su investigación etnobotánica: «He fet més coses però m’agrada molt el bancal i estic sempre en el bancal». La memoria agrícola local guarda también remedios populares como la cura de las verrugas haciendo nudos en una rama de barbuguera, o dichos sobre la cosecha de granadas -«Xé, enguany tot és un badoc», se decía cuando el año salía malo y las flores del granado no llegaban a cuajar fruto.

Curiosidades: un sombrero de vidriella

  • De la vidriella (clemátide) se hacía una collera para poner al macho, «per a que els tapara perquè les mosques i els tabans se’ls mengen». Y un vecino del Ràfol le contó a Pellicer un uso aún más casero: «A voltes, en el bancal, se m’ha oblidat el sombrero i m’ha fet això i m’ho he posat.» Un sombrero improvisado con una trepadora.
  • También aquí se fumaban hojas de gramònica cuando no había tabaco -como en Otos y en Terrateig-, y se arrancaba la caüla mientras se iba a escardar el trigo.
  • Del madroño, aquí ambrocio, avisaban lo mismo que en medio territorio: «si en menges molt, et picaries, et marejaries».

El Museo del Aceite

El Museo del Aceite – Almazara El Salvador, único en la comarca, muestra el proceso tradicional de producción de aceite de oliva y es una de las paradas obligadas para quien quiera entender la economía agrícola de este pequeño pueblo de la Vall d’Albaida, vecino de Otos y de Bèlgida en el mismo clúster de pueblos pequeños del valle.

Más información, en la web del Ayuntamiento del Ràfol de Salem.