Eventos en: Quatretonda
Actualment no hi ha esdeveniments en Quatretonda.
No obstant, et convidem a visitar i estimar Quatretonda i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Quatretonda, el pueblo del mármol rosado del Buixcarró
Quatretonda es un municipio del sector nordeste de la Vall d’Albaida, a los pies del macizo del Buixcarró, la sierra de 672 metros que ha dado, desde tiempos romanos, uno de los mármoles más apreciados del País Valenciano.
El mármol que vistió la Valldigna
Las canteras de mármol rosado del Buixcarró se explotan desde época romana, y ese mismo mármol -conocido precisamente como mármol del Buixcarró- sirvió para enriquecer el monasterio de Santa María de la Valldigna, a pocos kilómetros de aquí. La sierra de Quatretonda, declarada Paraje Natural Municipal el 5 de mayo de 2006 por su vegetación, fauna y patrimonio arquitectónico, conserva también yacimientos de la edad del bronce e iberos en los parajes de los Castellarets, Mahiques y Nulles, y restos romanos en Simona. Entre la Mola y el Xim crece, además, uno de los raros palmerales naturales de palmito (Chamaerops humilis) de todo el territorio diánico, una especie que raramente se aleja más de cincuenta kilómetros del mar.
Un corral redondo, y un hermano pequeño al otro lado del Benicadell
El nombre del pueblo ha hecho correr tinta: hay quien lo ha querido ibero y quien lo ha querido latino. La lectura más extendida hoy, la del geógrafo Joan Carles Membrado, lo hace venir del latín corte rotunda –«corral redondo», cuadra redonda-, y lo sitúa en la familia de nombres de municipio nacidos de una construcción ganadera.
El detalle bonito viene después: al otro lado del Benicadell, en el valle de Seta, está Quatretondeta, que no es ninguna coincidencia sino el diminutivo de este mismo nombre -como Billeneta lo es de Villena. De hecho, en el siglo XVI el pueblo de montaña aún se escribía sin diminutivo: en el cuaderno del visitador de moriscos fray Bartolomé de los Ángeles (1528-1529) aparece como «Cuatritonda dicta de l’Almirante», y había que añadirle el señor para distinguirlo de este. Dos pueblos, dos comarcas, un solo corral redondo.
Fiestas: el Cristo de la Fe y los farolillos de melón
Las fiestas patronales de Quatretonda las organizan los jóvenes del pueblo junto con el ayuntamiento, y tienen cuatro titulares: la Virgen del Rosario, la Divina Aurora, San José y el Cristo de la Fe, con procesiones, misas, orquestas y variedades.
Pero el acto que hace reconocible al pueblo es otro, y es de los niños: el día de los farolillos, cuando la chiquillería recorre las calles con farolillos hechos de melón -vaciados, calados y con una lucecita dentro-, y se dan premios a los mejores. No es casualidad que sean de melón: aquí al melón se le ha tenido siempre una devoción especial.
Melones, y qué hacer cuando sobran las pepitas
Joan Pellicer destaca «aquells melons tendrals, dolcíssims, de pell fina i groga» que se criaban en los llanos de Quatretonda y de Fontanars dels Alforins, y los melones de invierno, recogidos justo antes de madurar y colgados de un cordel de las vigas de la casa o de la pajera, en los lugares más secos y aireados, para tener todo el año.
Y de las pepitas, nada se tiraba. Una vecina del pueblo le contó a Pellicer cómo se hacía la horchata de pepitas de melón, que en Quatretonda se bebía todo el año:
Primer les arremullaves i després, en eixos morters de cul de gerra, allí, posaves un grapaet d’arròs cru, i ho picaves, picaves, i menejaves; després li afegies aigua de la botija fresca de l’aire del corral, o d’una botella amorrada cap a dins del pou… i sucre a gust de cadaú, i ben menejat. Era molt bon refresc per a la panxa.
El cartosanto, el cardo de la Cuaresma
Hay un cardo silvestre que Joan Pellicer aprendió a comer precisamente aquí. Es el cartosanto (Carlina gummifera), que en Quatretonda crece por los márgenes de tierra grasa y «reboña», y del que el botánico escribió que es «la localitat on primer ens van ensenyar el seu ús culinari» (la localidad donde primero nos enseñaron su uso culinario). Se aprovechaba el tronxet, gruesecito y jugoso, quitándole las púas como si fueran pencas, y era comida de temporada fuerte: arroz caldoso con cartosantos y guixas (almortas), plato tradicional del Miércoles Santo, y el guisaet de cartosanto, «muy típico y sabroso» para toda la Cuaresma. Un vecino lo explicaba con el ojo del labrador:
Es menja l’ull, abans de voler espigar-se, tallant amb la falç arran de terra, tot lo que és el tronquet llevant-li les punxes de les fulles, com si foren penques. És molt bo per a fer el dinar, arròs caldoset amb cartosantos.
La herbolaria de Quatretonda
Quatretonda ha tenido siempre una relación estrecha con las hierbas medicinales, hasta el punto de contar con un botánico propio: Josep Enric Oltra i Benavent, “botánico arraigado al terruño”, es autor del estudio Fer Herbes a Quatretonda, una de las fuentes que el propio Joan Pellicer cita en su tesis etnobotánica sobre el territorio diánico. La memoria oral del pueblo guarda también el testimonio de Rosa Benavent i Benavent, nacida el 3 de octubre de 1926, hija de labradores y con todas las raíces en Quatretonda:
«Ma mare sabia de tota classe d’herbes, tenia el rebost ple d’herbes: el mesto, l’alborcer, l’arenària, el gorromino, de tot, dins d’uns saquets que penjava en els clauets d’uns llistons que li havia fet el fuster a posta.»
De esa misma casa sale un remedio que ha llegado entero hasta hoy: la herba cuquera hervida, tomada en ayunas y en novena, para las lombrices de los niños. «Si alguna dona li deia a ma mare que el seu xiquet tenia cucs, ella li deia: pren, bull això i fes una novena, i s’acabaran els cucs.»
La mata que se secó y el hombre que se curó
Entre las creencias que Pellicer recogió en el pueblo hay una que es pura magia de transferencia, de esas que explican cómo pensaba la medicina popular. Un vecino le contó que su abuelo tenía la ictericia (l’aliacà, mal de hígado), y que le trajeron del bancal una mata de marrubio con raíces y todo y la plantaron junto al picador de esparto. El abuelo orinaba encima cada día, siempre que le apetecía, hasta que la planta se secó y él se curó: el mal había pasado del hombre a la mata.
Las serpientes y el panical
De esa misma sabiduría de campo nace otra creencia que Pellicer recogió en el pueblo. En Quatretonda dicen que las serpientes, antes de engullirse un sapo, se restriegan por las hojas espinosas del panical (cardo corredor) para hacerse inmunes a su veneno. No es casualidad: el panical ha sido siempre, entre labradores y cazadores, el gran contraveneno contra las picaduras de víbora y otros bichos venenosos, y es una de las plantas que da nombre al herberet, donde sirve para contrarrestar la toxicidad del tomillo real.
Un triángulo del aceite con Benigànim y Llutxent
Quatretonda forma, junto con Benigànim y Llutxent, un verdadero triángulo económico gracias a la potente actividad de las cooperativas agrícolas de la zona, centradas sobre todo en la producción de aceite de oliva virgen de calidad.
Senderismo por el término
Una ruta circular sale del polideportivo y, por caminos agrícolas, pasa por el pou del Ramalero y el barranc de la Cova de la Figuera, recorre parte de la umbría de Torrella y vuelve por el barranc dels Covarxons. La sierra del Benicadell, con su cima de 1.104 metros, cierra el horizonte de Quatretonda y fue durante décadas testigo del paso de los traginers de neu (arrieros de la nieve), que bajaban el hielo de los neveros del Benicadell hasta el puerto de Albaida.
La iglesia de los Santos Juanes
La iglesia de los Santos Juanes empezó a construirse en el siglo XVI, con una bella portada renacentista a la que se suman elementos barrocos y reminiscencias góticas, resultado de siglos de reformas y ampliaciones sucesivas.
Un pueblo que ha acogido festivales infantiles
Quatretonda ha sido también escenario de propuestas culturales para los más pequeños, como la edición del festival “Feretes i Cançonetes” que llenó de música y actividades las calles del pueblo por Navidad, la primera vez que este evento infantil llegaba a las comarcas centrales valencianas.
Más información, en la web del Ayuntamiento de Quatretonda.
