Eventos en: La Vall d'Ebo
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No obstant, et convidem a visitar i estimar La Vall d'Ebo i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
La Vall d’Ebo, la cueva que descubrió un perro cazando conejos
La Vall d’Ebo es un pueblo agrícola de origen musulmán, de poco más de 200 habitantes, uno de los cuatro valles que forman el corazón de Diània —junto con Alcalà, Gallinera y Laguar—, que guarda restos humanos desde el Paleolítico superior y una de las cuevas más espectaculares del País Valenciano: la Cova del Rull.
La Cova del Rull
A solo 1,5 km del pueblo, la Cova del Rull debe su descubrimiento a una anécdota: en 1919, José Vicente Mengual, “el tío Rull”, cazaba con su perro cuando el animal siguió a un conejo hasta un agujero; al día siguiente, Mengual apartó unas piedras y encontró la cavidad que hoy lleva su apodo. El recorrido, circular, tiene 220 metros de largo y 19 metros de desnivel, lleno de estalactitas y estalagmitas que crean un paisaje subterráneo casi mágico. Las visitas se hacen con horario establecido por el Ayuntamiento; es recomendable consultar el horario vigente antes de ir.
Arte rupestre patrimonio de la humanidad
En el término de la Vall d’Ebo hay testimonios de ocupación humana desde hace 15.000 años: las pinturas rupestres de la Cova de Reinós y la Cova Fosca, y las del Abric de les Torrunades -con arte levantino y esquemático-, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998 y Bien de Interés Cultural. El núcleo urbano actual nace de la fusión de tres antiguas alquerías andalusíes: Villars, Benissuai y Serra.
Senderismo: el Barranc de l’Infern y el Passet de Benirrama
Un recorrido senderista atraviesa el barranc de Cocons, els Tolls y el barranc de Turrubanes, lleno de pozas naturales de agua. El pueblo es también punto de paso del Sendero GR de la Montaña de Alicante, en el tramo que enlaza con Murla, y el famoso Barranc de l’Infern —el “barranco de los mil escalones”— comunica el término con la vecina Vall de Laguar. Hacia el norte, el Passet de Benirrama sube hasta la Vall de Gallinera, y hacia el oeste los caminos llevan a la Vall d’Alcalà. Desde 2025, una nueva ruta urbana señalizada permite descubrir a pie la historia y el patrimonio del propio núcleo de la Vall d’Ebo.
La Vall d’Ebo según Joan Pellicer
El médico y etnobotánico Joan Pellicer recogió en la Vall d’Ebo remedios y saberes de la montaña de la Carrasca, la sierra que abriga el pueblo. Uno de los más prácticos para la vida del campo era la cataplasma de uña de gato para curar heridas e incluso fracturas: «Falcaet ben picat d’ungla de gat per a posar en pegat sobre les ferides i fractures.» Pero quizá la nota más bonita es la que dedica a una hierba aromática del término, plantada en casa solo por el gusto de los sentidos:
«Fa bo de tindre-la a casa, encara que siga per a només mirar-la i olorar-la.»
La lengua de ciervo, el helecho de los avencs
Ebo no esconde sus tesoros solo bajo la Cova del Rull. En los avencs Estret y Ample del término —uno de los pocos rincones de todo Diània donde se da— crece la lengua de ciervo (Phyllitis scolopendrium), un helecho raro y amenazado que Pellicer describía como «enamorada de l’ombra com cap altra», amigo de los roquedales calcáreos más umbríos y húmedos. También la llamaban herba melsera, porque antaño hacían con ella decocciones para las afecciones del bazo. En el pueblo recordaban todavía un oficio desaparecido ligado a esta planta:
«A Ebo recorden encara la seua recol·lecció per part d’un pastor fadrí del poble que baixava als avencs a fer-ne per a vendre-la a un herbolari de València que passava tots els anys, sense saber-nos dir el seu ús.»
Una estampa que enlaza el mundo subterráneo de Ebo —el mismo de los espeleólogos y de la Cova del Rull— con la memoria viva de sus vecinos.
Qué visitar en el pueblo
La iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, de 1576, guarda una talla de la Virgen de los Desamparados. Las neveras de la Carrasca recuerdan el antiguo comercio del hielo, y el Museo Etnológico reúne una colección de utensilios y curiosidades donadas por los mismos vecinos del pueblo.
Más información, en la web oficial del Ayuntamiento de La Vall d’Ebo.
