Eventos en: La Vall d'Alcalà
Actualment no hi ha esdeveniments en La Vall d'Alcalà.
No obstant, et convidem a visitar i estimar La Vall d'Alcalà i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
La Vall d’Alcalà, la cuna de Al-Azraq
La Vall d’Alcalà, formada por los dos pueblos de Alcalà de la Jovada y Beniaia, es uno de los cuatro valles que forman el corazón de Diània —junto con Ebo, Gallinera y Laguar—: un enclave clave en la época musulmana ligado al visir Al-Azraq y a su resistencia contra Jaume I.
La huella de Al-Azraq y los despoblados moriscos
El nombre del valle viene del árabe al-qal’a, “el castillo”, aunque el único Castell d’Alcalà que se conserva se alza en Benissili, en la vecina Vall de Gallinera, y fue la fortaleza del caudillo Al-Azraq. Aquí, su huella la guardan los despoblados moriscos de Queirola —una de las alquerías del caudillo, deshabitada en 1609 con la expulsión—, la Roca y Atzuvieta, testimonio de un pasado andalusí y morisco muy vivo en este rincón de la Marina. El Despoblado de Saltes, antiguo asentamiento del siglo XIII, y el Carrascar de Capaimona, un paraje de gran valor ecológico, completan el conjunto patrimonial y natural del valle.
La Font del Condoig, una de las Meravelles de Diània
Joan Pellicer incluyó este rincón escondido entre las Meravelles de Diània, su libro de caminos y paisajes de las comarcas centrales valencianas. El Racó del Condoig, con su fuente, es un barranco recogido al pie de unas paredes rocosas que dibujan un circo natural, lleno de una vegetación exuberante donde todavía sobrevive la lengua de ciervo (Asplenium scolopendrium), un helecho rarísimo en estas latitudes. Se llega desde la fuente y el lavadero de Beniaia por un camino fácil de unos 4 km que pasa por el despoblado morisco de la Queirola, con vistas a la sierra de la Foradà y al Benicadell.
Senderismo: a la Penya Foradà y el Pla de Petracos
Desde Alcalà de la Jovada, una ruta asequible de 7 km sube hasta la Penya Foradà atravesando el despoblado morisco de l’Atzuvieta. El valle conecta también con el Pla de Petracos, un santuario rupestre con pinturas esquemáticas declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO, y con la ruta 9 del centro BTT de l’Orxa, que permite enlazar varias jornadas de senderismo por toda la comarca. Hacia levante, los senderos comunican con la vecina Vall d’Ebo y la Vall de Gallinera, y hacia poniente el barranco de l’Encantà desciende hacia Planes. La Ruta de les Neveres combina senderos y pistas forestales para descubrir las antiguas casas de hielo del valle, junto con los restos del pueblo medieval de Saltes.
El barranc de Malafí y las hierbas de Beniaia
Por el término baja el barranc de Malafí, que tiene fama en todo el territorio por una razón bien concreta: el poleo blanco que crece allí junto al agua está considerado el mejor de Diània para hacer herberet. En Beniaia, además, los viejos mandaban coger la camomila la mañana de Sant Joan, antes de que saliera el sol, y es uno de los pueblos donde a la melisa la llaman tarongina, como en Almudaina o Benilloba.
La Vall d’Alcalà según Joan Pellicer
Pocos valles conservan tan viva la memoria de los últimos pastores y montañeses como este. Joan Pellicer anotó en Alcalà de la Jovada los saberes del tío Tobies —«pastor, labrador, buscador de níscalos, cazador de conejos, al rastro y al hurón»—, que le contó un truco de toda la vida para dormir tranquilo cuando pasaba la noche al raso con el rebaño:
«Els alacrans canten de nit. A mi no m’han picat mai. Una cabeça d’alls rodant al voltant quan dorms al camp, al ras, i fugien els alacrans.»
Repunxons y mamelletes: una verdura, dos nombres
Un detalle bien bonito del valle es que sus dos pueblos tienen nombre propio para la misma planta. Los repunxons (Campanula rapunculus), una hierba de hojas y raíz comestibles que se recogía para aliñar como cualquier otra verdura, en Beniaia se llaman así, repunxons, mientras que en Alcalà de la Jovada los llaman mamelletes. En Beniaia todavía había quien se preciaba de comerse «el nabet pelat», la raicilla tierna cruda.
Nombres y saberes como estos los recogió Pellicer de boca de informantes que él mismo situaba entre los últimos montañeses de Diània, como la tia Obdúlia d’Alcalà de la Jovada, una de las voces del valle que dan cuerpo a toda su obra.
El lavadero de Alcalà de la Jovada
El lavadero municipal de Alcalà de la Jovada, con ya ochenta años de historia, ha sido testigo de muchas vivencias de los vecinos del valle y forma parte de su patrimonio cultural.
Más información, en la web oficial del Ayuntamiento de La Vall d’Alcalà.
