Eventos en: Agullent
Actualment no hi ha esdeveniments en Agullent.
No obstant, et convidem a visitar i estimar Agullent i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Agullent, el pueblo de la Nit de les Fogueretes
Hay pueblos que se reconocen por el agua de sus molinos, y Agullent es uno de ellos: la Font Jordana todavía mueve la memoria del viejo Molí Fariner, y el pueblo entero se viste de luz una noche de septiembre para recordar un milagro de hace más de cuatro siglos. Agullent, en la Vall d’Albaida, es también tierra donde el escritor Enric Valor vivió y escribió doce años de su vida.
Qué visitar en Agullent
El Molí Fariner, del siglo XV, movía sus muelas con el agua de la Font Jordana; hoy es alojamiento rural y alberga un museo que se puede visitar. En el centro del pueblo, la Iglesia de Sant Bartomeu (siglos XV-XVIII) sorprende por su fachada sobria y el retablo mayor de estilo churrigueresco que preside el interior. El Convent de Sant Jaume (siglos XVI-XVIII), con un gran claustro y pinturas atribuidas a Josep Renau, sirvió de refugio durante la Guerra Civil. También merece visita la Ermita de Sant Vicent Ferrer, levantada en 1748, adonde llega cada año la romería nocturna más antigua del País Valenciano (véase Fiestas), y el Fornet de la Neu, un pequeño pozo de nieve del siglo XVIII que recuerda el antiguo comercio del hielo. El Parc de la Font Jordana, con su fuente de cinco caños, es el rincón preferido de los vecinos para pasear; el etnobotánico Joan Pellicer documenta, además, que en Agullent y Albaida al jazmín se le llama tradicionalmente jesminer o jesmí.
Un fundus romano que se llama Agullent
El nombre del pueblo viene de muy atrás y no ha cambiado tanto como parece. Según el fascículo Toponímia dels pobles valencians: Agullent de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (2014), con texto del filólogo Emili Casanova y Ramon Haro, Agullent nace como un fundus romano —una gran propiedad agrícola— llamado ACULIANUS. En boca árabe sonó Agullén o Gullén, y en boca cristiana Agullén y Agullent: el mismo nombre, rodando de lengua en lengua durante veinte siglos.
El pueblo entra en la historia escrita con la conquista de Jaume I, hacia 1248, pero durante más de tres siglos no fue un pueblo: era una alquería —después lugar, después calle— de Ontinyent, y no se segregó hasta 1585. La primera vez que aparece documentado es en una donación de 1260 a Pere Díeç; en 1343 ya se conocen siete familias. Del siglo XV son la iglesia parroquial, el molino harinero y el regadío de la Font Jordana; el convento de los dominicos es de 1595. La curva de población explica bien lo que ha sido Agullent: 411 habitantes en el siglo XV, 1.200 a principios del XVI, 780 en el censo de 1626 —la sangría de la expulsión y las pestes— y un crecimiento continuo en el siglo XX hasta los cerca de 2.500 de ahora. Un pueblo industrial de mantas, género de punto, confección y cera, donde el secano fue la única fuente de riqueza hasta 1950 y hoy se trabaja a tiempo parcial.
Senderismo en Agullent
Agullent vive a los pies de su propia sierra, continuación del Benicadell, y tiene dos senderos homologados por la Federació d’Esports de Muntanya i Escalada de la Comunitat Valenciana. El PR-CV 134 parte de la Font Jordana y enlaza con la Font de Baix de Agres y el Montcabrer. Más corta y accesible es la ruta circular a la Font Maciana y la Cava de la Pedrera, que pasa también por la Ermita de Sant Vicent Ferrer —el mismo camino que Enric Valor recorría a pie hacia la montaña (véase más abajo).
El término es pequeño —16,53 km²— pero tiene 420 metros de desnivel entre sus dos extremos: de los 270 metros de la raya con Aielo de Malferit a los 690 de la Filosa y la Mollonera, los puntos más altos de la sierra de Agullent. Y el mapa toponímico del término, recogido por la AVL, es por sí mismo un motivo para salir a caminar: el Rogle de les Agüeles, el Recés de la Xenna, el Cau de l’Albelatge, el Clot dels Cullerots, les Penyes Roges, l’Esgoladoret, les Dotze Oliveres o la Casa dels Quinze Bollos. Por el término todavía pasan el Camí Real d’Ontinyent a Gandia y el trazado del viejo ferrocarril Alcoi-Xàtiva, dos maneras antiguas de atravesar la Vall.
Fiestas en Agullent
La Nit de les Fogueretes, declarada de Interés Turístico Provincial, es posiblemente la romería nocturna más antigua del País Valenciano: cada 7 de septiembre recuerda el milagro con que Sant Vicent Ferrer curó al pueblo de la peste en el año 1600, y se inicia en la Plaça Major al ritmo de pasodoble. Tenemos el videorresumen de una de estas noches mágicas. Agullent celebra también sus festes de Moros i Cristians en honor de Sant Vicent Ferrer, en abril, con un extenso programa de actos festivos, culturales y religiosos.
Cultura en Agullent
La Agrupació Musical d’Agullent lleva la música tradicional a las calles del pueblo y más allá, como cuando acompañó a Pep Gimeno “Botifarra” en un recital en Carrícola. El pueblo organiza cada año el Concurs de Microrelats “Molí Fariner”, en un municipio que ha vivido de cerca, durante doce años, la mejor narrativa valenciana del siglo XX (véase más abajo).
Enric Valor, doce años en Agullent
Entre las décadas de 1970 y 1980, el escritor Enric Valor (Castalla, 1911 – Valencia, 2000) vivió en Agullent de manera intermitente: era el suegro del médico del pueblo, Lluís Gea, y se alojaba con la familia en el número 1 de la calle Regidor R. Albert, hoy reconvertido en centro de salud. Allí fue terminando buena parte de su Cicle de Cassana: en Agullent acabó la novela Sense la terra promesa (1977) y escribió Temps de batuda (1982).
Resultava fàcil trobar-se el gran Enric Valor per Agullent; de vegades passava pel carrer Major amb el seu impecable Seat 850 Especial de color granat, amb el barret al cap lleument inclinat, saludant a penes amb un gest; d’altres, es dirigia a peu cap a la muntanya, acompanyat sovint per alguns dels seus amics lletraferits.
Así lo recordaba el periodista Vicent E. Belda (Vilaweb, 2005). Los paisajes de Agullent —su sierra, sus plantas, sus pájaros— inspiraron más de una de las descripciones paisajísticas que salpican la obra del autor de las Rondalles valencianes. Hoy, la ruta “Les passes d’Enric Valor” permite recorrer, mochila y libro de rondallas en mano, los mismos parajes de la Font Jordana y la Font Maciana que él pisaba (más detalles en la web de Turisme Agullent).
Dónde dormir y comer en Agullent
El propio Molí Fariner ofrece alojamiento rural junto al museo que lleva su nombre. Para comer, el pueblo cuenta con bares y restaurantes como El Roglet, en la Avinguda de la Diputació, o el Bar la Plaça, donde se puede tomar el almuerzo o un buen plato del día.
Más información en la web del Ayuntamiento de Agullent.
