Eventos en: Llocnou de Sant Jeroni
Actualment no hi ha esdeveniments en Llocnou de Sant Jeroni.
No obstant, et convidem a visitar i estimar Llocnou de Sant Jeroni i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Llocnou de Sant Jeroni, el pueblo que fundaron los monjes de Cotalba
Llocnou de Sant Jeroni es un pequeño municipio del interior de la Safor, en el valle que forma el río Vernissa. Nacido en 1611 para repoblar las tierras del monasterio de Sant Jeroni de Cotalba tras la expulsión de los moriscos, su nombre -“lugar nuevo de San Jerónimo”- aún conserva la memoria de aquel origen monacal.
Un pueblo nacido de una carta puebla
Tras la expulsión de los moriscos en 1609, muchas alquerías de la zona quedaron despobladas. Los monjes del monasterio de Sant Jeroni de Cotalba, propietarios de las tierras, decidieron fundar allí un nuevo núcleo para reubicar familias de cristianos viejos, y otorgaron carta puebla en 1611. Durante más de doscientos años, Llocnou fue un señorío eclesiástico bajo la jurisdicción del prior del monasterio, hasta que la desamortización de Mendizábal (1835) le puso fin y el pueblo se constituyó como municipio independiente.
De Cotalba a la iglesia de San Juan Bautista
Aunque el majestuoso monasterio de Sant Jeroni de Cotalba se sitúa en el término vecino de Alfauir, su historia es inseparable de la de Llocnou, que nació para servirlo. En el casco urbano, el edificio más relevante es la iglesia parroquial de San Juan Bautista, de estilo neoclásico y construida entre 1770 y 1782.
El Castellet y el valle del Vernissa
En el término se conserva el Castellet, un yacimiento de la Edad del Bronce situado en un cerro desde donde se obtienen buenas vistas panorámicas del valle del Vernissa y de la comarca. El paisaje, dominado por los cítricos, el olivo y la huerta, invita a recorrer el curso del río, que enlaza Llocnou con los demás pueblos del valle del Vernissa –Castellonet de la Conquesta, Almiserà, Ròtova y Alfauir– a través de la vía ciclopeatonal del Vernissa. Hacia el interior, la ruta conecta con la Vía Verde del Serpis, lo que lo convierte en un buen punto de partida para el senderismo y el cicloturismo.
El PR-CV 400: del Vernissa a la Cuta
El sendero propio del pueblo es el PR-CV 400, «del Vernissa a la Cuta», un itinerario que discurre íntegramente por el término de Llocnou y que suele hacerse en poco menos de cinco horas (las variantes más habituales rondan los 12,5 km con unos 580 metros de desnivel acumulado, y las hay que estiran el recorrido hasta los 17 km). Sube desde la huerta del Vernissa hasta la cima de la Cuta, y por el camino pasa por una cantera abandonada, por l’Arcadeta —el arranque de un acueducto andalusí, con la acequia vieja al lado—, por la Cova dels Coloms y por la Cova l’Orenga. Los dos miradores que valen la pena son la propia cima de la Cuta y el Bancal de la Creu, con la Safor entera a los pies.
Subir a la Cuta antes de que se hiciera de día
La Cuta no ha sido siempre un lugar de excursión. El médico y etnobotánico Joan Pellicer recogió en Llocnou el testimonio de un vecino que subía de madrugada a coger ullols, los brotes tiernos del palmito con los que se hacía toda la artesanía de la palma:
Quan era xicon, encara no s’havia fet de dia ja estava io en la carena de la Cuta, per a, només es fera clar, començar a arreplegar ullols. Després baixava a la font Cavà i els estenia allí perquè es secaren, i abans de migdia ja estava en casa, i em gitava a dormir lo que no havia pogut dormir per la nit.
Aquellos ullols medio secos se vendían para hacer los capazos de la faena de la pasa, la otra gran industria de la Safor de entonces. Es la misma palma de palmito que trabajaban las trenzadoras de Gata de Gorgos, al otro lado de la montaña.
Curiosidades: el fanàtic, la murta y la luna menguante
En Llocnou, a la Salvia microphylla —esa mata de florecitas rojas que hace esquina en todos los corrales— la llaman el fanàtic, un nombre que no se dice en ningún otro lugar del territorio: en Llutxent y en Ontinyent la llaman sogra i nora, y en la Marina, amor de fadrí. También es de Llocnou uno de los remedios más lunares que anotó Pellicer: infusión de bayas de enebro tomada en ayunas «durant els tres primers dies de les primeres llunes minvants de cada estació». Y las niñas hacían broches de flores con lo que había a mano: «agarràvem la flor [de la pastanaga borda] i li llevàvem les floretes, i a cada rabet li posàvem una floreta de gesmil, i feia com si fóra una flor gran».
Fiestas y cocina de secano y huerta
Las fiestas patronales, la segunda semana de agosto, honran a San Jerónimo, la Virgen de los Dolores, la Divina Aurora y San Roque, con la tradicional “plantà del pi”. En enero se celebra San Antonio Abad con hoguera y bendición de animales. De la fiesta vieja, Pellicer recogió el detalle de la murta (el mirto): se esparcía por las calles por Corpus y por la Comunión, y «al davant de les cases de les festeres de la Mare de Déu del Carme li pegaven una escampaeta», igual que al patrón de los casados, San Roque. La misma costumbre se hacía en Castellonet de la Conquesta y en Llutxent, donde ya hace años que enraman con mata de lentisco porque el mirto queda demasiado lejos. En la cocina local mandan el arroz al horno, el arroz con alubias y nabos y las cocas de maíz, platos típicos del interior de la Safor.
La cova l’Orenga
En el término de Llocnou hay uno de los topónimos que mejor explican la relación de estas montañas con las hierbas: la cova l’Orenga (la cueva del Orégano). Como la Font de l’Orenga de Alpatró, en la Vall de Gallinera, o el Racó de l’Orenga del barranco de Malafí, el nombre viene de una planta de herbazales espesos y umbríos que se ha usado siempre para el mal de garganta, para adobar embutidos y aceitunas y como ingrediente del herberet. Diània Televisió le dedicó un capítulo en la serie Herbero Diànic, junto con la camomila y el tomillo macho.
Más información en la web del Ayuntamiento de Llocnou de Sant Jeroni.
