Eventos en: Pego

Actualment no hi ha esdeveniments en Pego.

No obstant, et convidem a visitar i estimar Pego i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

Pego, el pueblo de la Marjal que parió a la Gossa Sorda

Pego es uno de los municipios más importantes del interior de la Marina, entre los ríos Bullent y Racons, con la Marjal como seña de identidad y como uno de los espacios húmedos de mayor valor de todo el Mediterráneo. Es también, y no por casualidad, el pueblo de uno de los grupos más determinantes de la música valenciana contemporánea: la Gossa Sorda.

La Marjal de Pego-Oliva, un tesoro de biodiversidad

Declarado parque natural en 1994, el Parque Natural de la Marjal de Pego-Oliva es uno de los espacios de mayor biodiversidad de todo el Mediterráneo, y quizá la zona húmeda de mayor calidad ambiental del litoral mediterráneo español. El arroz se cultiva allí desde época musulmana: hoy aún se mantienen unas 90 hectáreas dedicadas a variedades tradicionales como el arroz bomba y el recuperado arroz bombó, íntimamente ligados a la identidad gastronómica de la comarca.

El castillo de Ambra, el último refugio antes del fin

En el término municipal de Pego, en lo alto de la montaña de Ambra y a 264 metros de altura, se conservan los restos del castillo de Ambra, una construcción islámica tardía levantada hacia comienzos del siglo XIII como respuesta musulmana a la amenaza de la conquista feudal: llegaron a convivir allí una veintena de viviendas escalonadas, aprovechando la propia roca de la montaña. El castillo no tuvo un papel activo en la conquista de Jaume I, pero sí en las revueltas mudéjares posteriores encabezadas por Al-Azraq; fue perdiendo importancia militar desde 1276 y la perdió del todo en 1280, cuando se empezó a formar la nueva villa de Pego a los pies de la montaña. En el término se conservan también cerámica decorada neolítica y restos cardiales de entre el 4000 y el 2000 a. C., localizados en el yacimiento de l’Ambra, y la ermita de Sant Antoni Abat.

El calendario de Pego: del cerdito a la sardina

Pocos pueblos del territorio tienen un calendario festivo tan poblado -y tan poco estival- como el de Pego. Empieza el 17 de enero con el Porrat de Sant Antoni del Porquet, donde se mantiene un gesto ancestral: los animales se bendicen dando tres vueltas a la ermita. Al lado se instala una feria de dulces tradicionales con manzanas acarameladas, frutos secos y martillos de caramelo.

El sábado antes de Carnaval llega la Baixada del Riu Bullent: una carrera en la que los participantes se fabrican sus propias barcas -cuanto más ingeniosas, mejor- y el pueblo se vuelca en las orillas a verlas pasar por dentro de la Marjal. Es una fiesta joven, pero ya imprescindible.

Antes de la Cuaresma, los pegolinos «se van de Crosta»: el plato que da nombre a la costumbre -carne, arroz y huevo- se va a comer con la familia o con los amigos a la playa o a la montaña, como despedida de la carne. Y la Cuaresma se abre con la Pinyata o Entierro de la Sardina, que comienza con un pasacalle de ataúdes con todo el mundo vestido de luto hasta el Pla de la Font, donde los ataúdes se queman en una gran hoguera mientras la gente baila alrededor, y continúa con correfoc.

Semana Santa: los Caps de Ferro, la Salpassa y el Calvario

La Semana Santa de Pego está documentada en el archivo municipal desde el siglo XVI, y las Actas de Consell cuentan hasta quién pagaba al predicador -a veces el municipio, a veces el rector- y de dónde venía la cera: de Gandia. La cofradía de la Sang, cuyo origen se sitúa hacia 1579, es la antecesora de la del Ecce-Homo, y entre las imágenes destaca el Cristo de la Providencia, atribuido al escultor Damià Forment.

Hoy la procesión la forman nueve pasos, acompañados por la cuadrilla de soldados romanos que en el pueblo llaman los «Caps de Ferro». La subida al Calvario del Viernes Santo, entre cipreses y capillas de cerámica valenciana hasta la ermita de Sant Joaquim, es el momento más fotografiado; y el Domingo de Pascua, en el Encuentro del Pla de la Font, desde los balcones llueven flores sobre la Virgen y se sueltan palomas.

El Miércoles Santo se mantiene la Salpassa, cuando el rector bendice las casas. Joan Pellicer recogió en Pego el detalle botánico: el gladiolo se esparcía por el suelo y la mesita de la Salpassa se adornaba con lirios amarillos y morados. En l’Alqueria de Guardamar le contaron cómo era la mesa entera: un vaso de sal, un vaso de agua, un cirio, un ramillete de gladiolos y un platito donde quien podía dejaba dinero y quien no, huevos o un manojo de maíz.

Moros y Cristianos de finales de junio

La fiesta grande por excelencia de Pego son los Moros y Cristianos, a finales de junio, que preceden a la fiesta patronal del Ecce-Homo -institucionalizada en el siglo XIX y celebrada a principios de julio. El sonido de los trabucos despierta al pueblo, las comparsas desfilan y la villa adquiere aire medieval. El momento central es la Embajada, donde se representa la entrada del rey cristiano al castillo moro, y el más espectacular, el pasacalle del boato, con grupos de danza. El último día es el de las carrozas, y en el Paseo Cervantes se instala un mercado medieval.

Senderismo: puerta de los valles interiores

Pego es el punto de referencia para explorar los valles interiores de la Marina y su parque natural: un mapa topográfico reciente recoge hasta 18 rutas de senderismo y 3 de BTT por toda la zona, con códigos QR para descargar cada recorrido, incluyendo los hornos de cal, torres, pinturas rupestres y pozos que jalonan el territorio. La vecina Vall de Laguar, considerada la “catedral del senderismo” de la comarca, es a menudo el complemento natural de una salida desde Pego.

La herbolaria de Pego

El etnobotánico Joan Pellicer encontró en Pego a uno de sus informantes mejor preparados: Carlos Ferrer Penya, podador desde los veinte años, hijo de una madre herbolaria que le transmitió buena parte del saber sobre las plantas del término. Ese hilo de transmisión oral, de madre a hijo, es precisamente lo que la tesis de Pellicer quiso documentar antes de que se perdiera del todo por todo el territorio diánico.

De aquel trabajo salen también un puñado de remedios y de nombres muy de Pego: llevar una castaña borde en el bolsillo para las almorranas -y cambiarla cuando esté seca-, las tazas de santjoanets para el dolor de barriga («amarga una barbaridad»), el agua de santjoanet con manzanilla para lavar heridas, y nombres como tallamans o farta-bous. Y todavía una comparación bien arraigada: en Pego -y también en Balones– de quien va bien vestido y endomingado se dice que va «més mudat que un margalló» (más mudado que un palmito), por el palmito o margalló, la única palmera silvestre del territorio, toda cubierta de capas de fibra.

La Gossa Sorda, el alma musical de Pego

Pego es el pueblo de la Gossa Sorda, el grupo de folk-rock valenciano que en 2026, once años después de su último disco de estudio, ha vuelto a los escenarios con la gira “A Tornallom” y la canción homónima, un himno de resiliencia colectiva dedicado a las víctimas de la DANA. El pueblo ha dado también a la música valenciana de ahora al artista Carles Caselles, conocido como “pegolí”, que tras cerrar la etapa de Smoking Souls ha reaparecido con el proyecto en solitario RO.DI (Romàntic Dimoni).

Más información, en la web del Ayuntamiento de Pego.