Eventos en: Ontinyent
Actualment no hi ha esdeveniments en Ontinyent.
No obstant, et convidem a visitar i estimar Ontinyent i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Ontinyent, la capital de la Vall d’Albaida que se retrata en sus Pous Clars
Ontinyent es la capital y el municipio más grande de la Vall d’Albaida, con más de 35.000 habitantes y un casco antiguo -la Vila- documentado desde el siglo XI. Una ciudad de tradición textil y de fiestas de Moros y Cristianos declaradas de Interés Turístico Internacional, que tiene en el Pou Clar su rincón natural más querido.
La Vila, mil años de casco antiguo
El barrio de la Vila, en la orilla derecha del Clariano, mantiene desde el siglo XI el carácter de su fundación musulmana. El geógrafo Ibn al-Abbar sitúa aquí el nacimiento del poeta al-Untinyaní, una de las primeras referencias escritas de la ciudad. Las calles de la Vila conservan todavía muchas casas del siglo XVII, con balcones de forja, escudos heráldicos y vestíbulos señoriales.
El Pou Clar y las Covetes dels Moros
El Pou Clar es el rincón de baño por excelencia de los ontinyentins: aquí nace el río Clariano, que forma una serie de pozas conocidas con nombre propio -el Pou dels Esclaus, el Pou de la Reixa, el Pou Gelat. En los barrancos entre Ontinyent y Bocairent se conservan también las Covetes dels Moros, graneros excavados en la roca de los siglos X-XII que utilizaban comunidades campesinas andalusíes, probablemente de origen bereber, como almacén comunal.
Senderismo: el Barranc dels Tarongers
Desde el Pou Clar sale el PR-CV 122, el camino viejo de Ontinyent a Bocairent que sigue el Barranc dels Tarongers -declarado Paraje Natural Municipal en 2007-, un congosto fluvial con bosque de ribera de alto valor ecológico donde todavía se conservan los restos de antiguos molinos harineros que funcionaron desde el siglo XIII hasta bien entrado el siglo XX. El recorrido, sin grandes dificultades, combina tramos excavados en la roca con pasos junto al agua, y es una de las mejores maneras de conectar a pie Ontinyent con Bocairent.
La Feria, por privilegio real desde 1418
La Feria de Ontinyent no es un invento moderno: nace de un privilegio real concedido por Alfonso el Magnánimo en 1418, y eso la convierte en una de las citas más antiguas del calendario del territorio. Se celebra el tercer fin de semana de noviembre, con puestos de mercancías y atracciones que llenan la ciudad. Aquel privilegio trajo cola: durante siglos hubo pleitos y tiras y aflojas con Albaida y Cocentaina por la fijación definitiva de las fechas, porque tres ferias vecinas compitiendo por los mismos compradores no cabían en el mismo mes.
El pueblo que abrigó a media España
Hay indicios de trabajo textil en Ontinyent desde el siglo XIII, y en el XV ya hay documentados varios productores de paños de lana -como en Alcoi y Cocentaina, en esa especialización lanera que definió todo el corredor. Pero el gran momento llega en el siglo XX y con un producto concreto: la manta. Fábricas como Paduana, fundada en 1919 y que llegó a pasar de los quinientos trabajadores, o Manterol, levantada por Enric Terol a partir de un solo telar manual comprado a los diecisiete años, llenaron de mantas ontinyentinas las casas de todo el Estado. Los años setenta fueron los de mayor esplendor. De aquella memoria industrial queda hoy el Museu Tèxtil, que además hace de sede de actos durante las fiestas.
David Mira y la Festa del Cúgol
En la ermita del Pla o de Sant Josep, en el antiguo ruedo de huerta de Ontinyent hoy invadido por polígonos industriales, todavía se celebra cada primavera la Festa del Cúgol, con dansà y verbena. El poeta y periodista ontinyentí David Mira -distinguido con el Nou d’Octubre del Ayuntamiento de Ontinyent en 2013 y con el Premi Fem Comarca en 2026- le dedicó unos versos que lamentan la pérdida de la huerta tradicional sin dejar de aferrarse a la fiesta que todavía mantiene viva su memoria:
Hortes del Pla, que us cantaren un dia
ulls agraïts de llauradors que evoque,
¿com malviviu entre les naus d’indústries?
—ja ho sé, que hi ha
terra fèrtil a sota…
[…]
Bé prou farem si venim a l’ermita,
passat l’hivern,
a la festa del Cúgol
primaveral, quan tot sembla que torna.
¿Y qué es, exactamente, un cúgol? La respuesta la recogió Joan Pellicer de boca de los labradores del territorio: es el tallo tierno del ajo cuando ya ha espigado, «l’all quan té un pam o això». En Ontinyent «els cüols es fan fregidets» y van a la sartén para hacer tortillas -«tortilletes de cebeta i cúgols»-, igual que en Cocentaina, Benimarfull, Alcoi o Petrer. Y tiene sus mañas: en Cocentaina aseguraban que no hay que respirar mientras se cogen, que hay que estirar «així com fent força i no fent-ne» para romperlos bien abajo, donde son más blancos y dulces, y que de mañana se rompen y de tarde salen enteros.
Moros y Cristianos de Interés Turístico Internacional
Las fiestas de Moros y Cristianos de Ontinyent, en honor al Santísimo Cristo de la Agonía, se documentan desde 1860 y han sido declaradas Fiesta de Interés Turístico Internacional por su arraigo y su capacidad de generar sentimiento de pertenencia. Los actos se reparten entre el Museu Tèxtil -con exposiciones y oferta gastronómica-, la plaza de la Glorieta y el parque Mestre Ferrero, escenario de las Entradas Cristiana y Mora.
Curiosidades de Ontinyent
- «Terra amb penosella, que es toque els collons ella»: así de claro lo decían en Ontinyent para señalar un bancal pobre. La penosella es una planta que se cría dentro de las peñas y que, según Pellicer, en todo el territorio sirve para decir que una tierra no da nada -en Beniarrés, Tollos o Fageca lo rematan de otra manera igual de rotunda.
- «La nyoreta pica el doble que el ditet», avisaban en Ontinyent, por si alguien se pensaba que la más pequeña era la más floja.
- A la agrimonia, en Ontinyent la llaman mónica, y un informante le contaba a Pellicer que su suegro «prenia tassetes de mónica per a baixar la tensió».
- El Domingo de Ramos aquí, como en el Palomar y Bocairent, se bendice con ramas de laurel. Un informante ontinyentí le contaba a Pellicer que, de pequeño, unas ramitas de aquel laurel bendito se quemaban en el hogar «quan amenaçava tempesta o pedregada» (‘cuando amenazaba tormenta o granizo’).
- La hierba de San Juan -el hipérico- se tomaba en Ontinyent «per a fer ganes de menjar» (‘para hacer ganas de comer’), y el aceite de hipérico se aplicaba a los golpes «i ni es fa morat» (‘y ni se hace morado’).
- Pellicer recogió de una colla de Ontinyent, la Colla Foc i Cassola, una receta de verano con nombre de montaña: el Amor del Benicadell.
Desfer 300 g de sucre en 2 litres d’aigua que hem posat en un perol. Tirar-hi un grapat de rametes de romer. Colar i posar-ho al congelador. Desfer i beure com un granissat.
Ontinyent en la música valenciana de ahora
Ontinyent es también cuna de grupos y cantantes que suenan por todo el País Valenciano, como Auxili, banda local que combina compromiso y fiesta en canciones como “Lluna Per Nosaltres” o “Tarrinetes al Sol”.
Más información, en la web del Ayuntamiento de Ontinyent.
