Eventos en: Novetlè
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No obstant, et convidem a visitar i estimar Novetlè i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Novetlè, el pueblo de la Costera que sube a la ermita de Sant Dídac
Novetlè es un pequeño municipio de la Costera, pegado a Xàtiva, conocido sobre todo por la peña de Sant Dídac, la excursión corta y asequible que corona su paisaje con unas vistas que llegan hasta el castillo de Montesa.
Un término de un kilómetro y medio cuadrado, casi todo él encajado dentro del de Xàtiva, con el río Cànyoles al noreste y la sierra de Vernissa al sur: Novetlè es de los pueblos verdaderamente pequeños del territorio, y aun así tiene nombre propio, acequia propia y unas fiestas que no se parecen a las del vecindario. Incluso posee unos trozos sueltos dentro del término de Xàtiva, que forman una partida con nombre, el Merí.
La peña de Sant Dídac
La ruta a la peña de Sant Dídac es una excursión de poca dificultad, apta para hacer con niños, que puede iniciarse desde el propio Novetlè -el camino más empinado- o desde Xàtiva, por una subida más suave. Arriba del todo se conservan las ruinas de la antigua ermita de Sant Dídac d’Alcalà, y las vistas se reparten entre la Costera de Ranes y el llano de Xàtiva, la ermita de Santa Anna, el castillo de Montesa y, hacia el otro lado, el valle de Bixquert. Quienes quieran alargar la caminata pueden conectar hacia el sur con el Paraje Natural Municipal del Río de Barxeta, incluido en itinerarios más largos como la Ruta de los Bandoleros.
Tiene gracia que la montaña que identifica al pueblo no sea, administrativamente, del pueblo: la peña cae dentro del término de Xàtiva, pero queda tan cerca de Novetlè que la fiesta de los capuchinos que tenían casa allí arriba acabó siendo cosa de los novetlers, y todavía lo es.
La alquería de mossén Tallada
Novetlè aparece documentado en un principio no como pueblo, sino como una propiedad: la alquería de mossén Tallada. Los Tallada, vecinos de Xàtiva, fueron sus señores territoriales, y hasta mediados del siglo XVI la documentación no distingue claramente el apellido del lugar, que primero se escribe Novelle y después Novelé -de ahí viene que el nombre oficial de hoy sea la forma doble Novetlè/Novelé.
A principios del siglo XVII las dos ramas de la familia se unieron por herencia y pasaron a ser barones de Manuel, con dominio sobre otras aldeas de los alrededores. En 1648 Tomàs Tallada constituyó un mayorazgo vinculado a los herederos del apellido; cuando la rama directa se extinguió, a finales del siglo XVIII, estos lugares pasaron por herencia colateral a la familia Castellví, condes del Castellar y de Carlet. En el pueblo hubo tres casas señoriales: el palacio de los Tallada, desaparecido en el siglo XIX; el de los Villesques, derribado en el último tercio del siglo XX; y la casa de l’Hort, que estaba a las afueras y que hoy, rehabilitada, hace de casa consistorial y centro cultural.
La población ha sido siempre reducida: unas 160 personas a principios del siglo XVII, cifra que no se recuperó hasta el siglo XVIII; 612 habitantes en 1900, 772 en el censo de 1940 y, tras un descenso en los noventa que lo dejó en 585, un crecimiento hasta los 876 de 2014, mayoritariamente valencianohablantes. (Datos del fascículo de toponimia de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, recopilación de Alfons Vila Moreno.)
La plaza y la iglesia del Roser
En el centro del pueblo, en la plaza donde se alzaba antiguamente el palacio de la familia Tallada, se encuentra la iglesia parroquial de la Mare de Déu del Roser, del siglo XVI, con un retablo de azulejos del siglo XVIII que representa la Trinidad, Sant Bartomeu y Santa Maria Magdalena. La parroquia fue erigida en 1537, dentro del proceso de creación de nuevas parroquias de moriscos, con el anexo de Annauir -una aldea vecina del término de Xàtiva, poblada por moriscos hasta la expulsión de 1609 y repoblada en 1611 con una quincena de familias cristianas.
Fiestas: el Roser, el Cristo del Perdón y la Divina Aurora
Las fiestas patronales de Novetlè caen a finales de agosto y no tienen un solo titular, sino tres: la Mare de Déu del Roser, el Cristo del Perdón y la Divina Aurora, cada uno con su día, con procesiones, misas y la parte lúdica que llena las calles de noche. En los últimos años se ha añadido un día dedicado a Sant Dídac, en recuerdo de la fiesta que antiguamente se hacía en la casa que los capuchinos tenían en lo alto de la peña.
De la acequia a los naranjos
Durante siglos el pueblo vivió partido en dos por una línea de agua: la acequia Comuna y la carretera de Xàtiva a Ontinyent marcaban la frontera entre el secano de arriba -olivos, algarrobos, almendros y viña- y la estrecha franja de regadío del noroeste, regada por la acequia de la Vila con los ramales del Terç y la Comuna, donde se cosechaban hortalizas y cereales. Como en todos los pueblos regados por las aguas del río de los Santos, el núcleo urbano se asentó justo por encima de la acequia; las del Cànyoles no eran aprovechables por el fuerte desnivel del cauce.
En los años veinte del siglo XX llegaron las aguas de los motores de la Innovadora, de Canals, y del Tatxero, de Xàtiva, y empezaron las plantaciones de cítricos; entre los sesenta y los noventa el naranjo alternó con las fresas y los tomates. Hoy el secano antiguo es prácticamente un monocultivo de naranjos de goteo, mientras que buena parte de la antigua huerta ha desaparecido bajo la circunvalación, la línea ferroviaria y el polígono industrial de la Vila.
Novetlè según Cavanilles: seda sin vino
Cuando el naturalista Cavanilles recorrió la comarca a finales del siglo XVIII, Novetlè era, junto con la antigua aldea de Annauir, la excepción geográfica de los pueblos de la Costera: mientras el resto se alineaban a la izquierda del río Cànyoles, estos dos quedaban a la derecha. Novetlè tenía entonces 75 vecinos y Annauir 21; a diferencia de los pueblos vecinos, no cosechaban nada de vino -el término no daba para viñas-, pero sí que producían seda, unas 700 libras entre los dos, junto con los demás frutos de secano habituales de la comarca.
Cavanilles atribuía la prosperidad de toda esta ristra de pueblos a una sola cosa, el agua:
La felicitat de tants pobles es deu en la major part a les aigües del riu de Sant Julià, que es coneix també amb el nom de font dels Sants, la més copiosa del regne.
El reparto lo detallaba hasta la última fila: de aquel canal de dieciséis pies de ancho, cuatro partes eran para Canals, nueve para los pueblos de la Costera y once para Xàtiva. Los vecinos de Torrella, Vallés y la Granja de la Costera, tan próximos entre sí que a Cavanilles le parecían «més bé una població amb alguns intervals que pobles diferents», compartían esa misma agua.
Curiosidades
- Por el término pasaba el antiguo Camí de Castella, la ruta que atravesaba la Costera hacia el interior antes de las carreteras modernas; todavía da nombre a un camino del mapa municipal.
- Entre los topónimos recogidos por la AVL hay unos cuantos que cuentan historias por sí solos: el Camí dels Muts (de los Mudos), el Molí de Roca, la Caseta del Cup, el Barranc del Cementeri Vell y la Séquia Santa.
- El municipio tiene 1,5 km² de término, uno de los más pequeños de todo el territorio: se puede rodear a pie en una tarde.
Más información turística, en la web de Turisme la Costera.
