Eventos en: L'Olleria

Actualment no hi ha esdeveniments en L'Olleria.

No obstant, et convidem a visitar i estimar L'Olleria i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

L’Olleria, el vidrio y la Murta milenaria

L’Olleria, Villa Real desde 1588, debe su nombre a la cerámica, pero su oficio más distintivo es el vidrio: una tradición industrial que todavía hoy se reivindica desde el Museo del Vidrio.

El Convento Capuchino y la Murta

El Convento de los Capuchinos, fundado en 1601 sobre una ermita primitiva, guarda colecciones etnográficas y un museo dedicado al pintor Óscar Marziali. En su recinto crece la Murta, un árbol monumental considerado uno de los más grandes y antiguos de Europa.

La Casa Santonja y Palau dels Marau

La Casa Santonja y Palau dels Marau, de los siglos XVIII-XIX, es un edificio único en el pueblo, con un escudo nobiliario en la fachada y más de doscientos años sin reformas. Hoy acoge el Museo del Vidrio, dedicado al oficio que dio fama a L’Olleria.

Senderismo: hacia Montaverner y el río Clariano

L’Olleria se alza al pie de la Serra Grossa y junto al río Clariano. Una ruta local sale del cementerio y recorre el camino de Bufali hacia Montaverner, donde los ríos Albaida y Clariano se juntan en la Font dels Quatre Xorros -punto de partida de otra ruta de agua muy conocida en la comarca. Otra opción más larga sube hasta el Cim de la Creu, con un antiguo refugio de pastores y el Albergue El Salido como punto de paso.

Un pueblo con capas de historia

En el término se han encontrado restos neolíticos, romanos (villas y una lápida en el centro urbano) y, sobre todo, un rico legado árabe: la producción cerámica, el nacimiento de la pirotecnia local y la toponimia del pueblo son herencia directa.

Tradiciones: el Ball dels Bojos y la canción del pueblo

El Ball dels Bojos es, junto con la Feria, una de las tradiciones más genuinas de L’Olleria, celebrada desde hace generaciones como parte del calendario festivo del pueblo. La memoria popular ha guardado también sus cancioncillas: Joan Pellicer recogió en L’Olleria esta cantarella de olivos y cortejo:

Hi ha oliveres que fan olives,
hi ha oliveres que no en fan.
Totes les xiques boniques
són ames de capellà.

De la tierra salen también tesoros humildes. El regaliz, que aquí se conocía como «regalèssia de vareta» —la raíz dulce y parda que los niños chupaban, como también hacían en Barx—, y el gorromino, una hierba silvestre de flor amarilla muy apreciada por la gente del campo para las buenas digestiones. En L’Olleria lo hervían para cualquier mal de vientre:

Gots d’una perolà de gorromino sec bullit per a tots els mals de panxa. Bullir fins que es faça groc.

— testimonio de L’Olleria recogido por Joan Pellicer

Más información, en la web oficial del Ayuntamiento de L’Olleria.