Eventos en: l'Atzúbia

Actualment no hi ha esdeveniments en l'Atzúbia.

No obstant, et convidem a visitar i estimar l'Atzúbia i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

L’Atzúbia, los dos neveros y la calle árabe

L’Atzúbia es una antigua alquería andalusí y mudéjar que quedó despoblada con la expulsión de los moriscos en 1609 y que fue repoblada por gente de Mallorca, conservando aún hoy un trazado de calles que no ha cambiado desde tiempos musulmanes.

De dónde viene el nombre: la hondonada

El nombre de l’Atzúbia procede del árabe zúbia, ‘hoyo, fosa, pozo’, seguramente con el diminutivo zubayya, ‘la pequeña hondonada’. Así lo defiende Joan Coromines en su Onomasticon Cataloniae, donde rechaza de plano la explicación tradicional que lo hacía derivar de az-zāwiya (‘ermita musulmana’): afirma que es fonéticamente imposible y que responde solo a una etimología arbitraria, pues no hay ninguna ermita documentada que la justifique. El nombre, pues, habla del paisaje: el pueblo se asienta en el fondo de un valle encajado —«en una hoyada», escribió Cavanilles— y las formas antiguas Aljubea (1323) y Adzúbia (1335) recuerdan esa hondonada que le dio nombre.

Qué visitar

La iglesia dedicada a San Vicente Ferrer, del siglo XVII, y la rectoría, junto con la antigua casa consistorial y una pequeña puerta que fue la entrada a una prisión, marcan el recorrido por el casco urbano, con fuentes de estilo morisco que todavía manan por las calles.

Los neveros de l’Atzúbia

El Nevero de Abajo y el Nevero de Arriba, del siglo XVIII, son testimonio de la época dorada del comercio de la nieve: la nieve del invierno se guardaba en capas alternadas con paja, se convertía en hielo y se transportaba de noche en bestias hasta los mercados locales y, sobre todo, hasta los puertos de la costa como Dénia.

Senderismo: la presa de Isbert

El PR-CV 181, una ruta circular de 7,8 km y unas 3 horas y media, de baja dificultad técnica, sale de Campell, en la Vall de Laguar, y recorre el barranco de les Hortes y la fuente del Molí hasta llegar a la presa de Isbert, un muro de 29 metros construido entre 1928 y 1944 dentro del espectacular Estret d’Isbert. El castillo de Forna, a unos 15 minutos a pie de l’Atzúbia, en lo alto de un cerro con vistas espectaculares, y el área recreativa del Tossal del Llop completan el senderismo de la zona.

L’Atzúbia según Joan Pellicer

El médico y etnobotánico Joan Pellicer recogió en l’Atzúbia buena parte de su catálogo de hierbas y remedios del territorio diánico. Aquí la maría-luisa era el remedio de la casa para sosegar el cuerpo:

La maria-lluïsa per al nyervi i per a la sang.

La toponimia del término también habla de plantas: la Cova de l’Alzavara, en el llano a poniente del pueblo cerca de los molinos de Batiste y de Tono, o la Font del Pi Rafalet recuerdan un paisaje donde cada rincón tenía nombre propio. Y en los bancales se recogía el cap-roig, una verdura silvestre que los vecinos describían como «una verdura dolça i bona».

Hasta una almendra lleva el nombre del pueblo: entre las variedades de almendro que Pellicer inventarió por todo el territorio aparece la adzubiana, una clase que todavía se cultivaba en los pueblos vecinos de Pedreguer y Benimaurell y que lleva, en el nombre, el recuerdo de l’Atzúbia. Y del habla de aquí viene otro hallazgo menudo: cuando una granada se abre y muestra los granos de dentro, los vecinos dicen que se ha hecho un badoc.

Las hierbas de Forna

En la aldea de Forna, Pellicer recogió dos testimonios que explican bien el respeto que se tenía a las hierbas fuertes. Del timó mascle decían que era «millor que el timó per a la inflamació», y del timó reial —l’alfàbega de pastor, la planta más buscada para hacer herberet— un pastor del pueblo recordaba así su olor y su potencia:

Fa una olor tan bona! Per als almaris, enrotllà en paper de seda, per a la roba. És una herba molt forta com la ruda. Quan era pastoret i la collia, me la posava dins de la bujaca del pantaló per portar-la a casa, i m’adormia la cam de la cama.

— testimonio de Forna recogido por Joan Pellicer

Arte contemporáneo

La galería Adsubian, creada por el escultor y amante del arte Aldo Nonis, atrae a visitantes de todo el mundo a este pequeño pueblo de la Marina, muy cerca de Pego y de la Vall de Gallinera.

Más información, en la web oficial del Ayuntamiento de l’Atzúbia.