Eventos en: Almudaina
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No obstant, et convidem a visitar i estimar Almudaina i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Almudaina, la torre almohade del Comtat
En lo alto de un cerro del Comtat, la Torre de Almudaina sigue vigilando el pueblo que lleva su nombre, uno de los rincones más pequeños y tranquilos de la comarca, rodeado por las sierras de l’Almudaina, l’Alfaro, la Serrella y la Serreta. Aquí el tiempo parece ir más despacio: calles empinadas, huertos de secano y el olor a leña que sube por el Vía Crucis hasta el Calvario.
Qué visitar en Almudaina
La Torre de Almudaina, de origen almohade (siglos XII-XIII), sirvió de torre de vigilancia y defensa del antiguo asentamiento musulmán; hoy es Bien de Interés Cultural gestionado por el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ), que organiza visitas abiertas al público. El escritor Gabriel Miró la describió en su novela Las cerezas del cementerio (1910) como una torre “cuadrada y ruda”, señal de identidad del pueblo desde hace más de un siglo. La Iglesia de Sant Bartomeu Apòstol, de finales del siglo XVI, conserva una talla en madera de la Mare de Déu del Rosari. Subiendo por el Vía Crucis se llega a la Capilla del Santíssim Crist del Socors, sencilla pero con unas vistas espectaculares sobre el valle.
Almudaina fue, durante siglos, uno de los pueblos de la antigua Baronia de Planes, la señoría que reunía Planes, Almudaina, Benialfaquí, Catamarruc y Margarida, y que remonta su origen al pacto de vasallaje del caudillo andalusí Al-Azraq con Jaume I (1245). No en vano, fue al pie de la misma Torre de Almudaina donde el escritor Just Sellés presentó su novela Al-Azraq, el blau: crònica de la conquesta de La Muntanya, en un acto amenizado con la música en directo de Vicent Savall. Esa historia compartida explica también por qué las rutas a pie enlazan con tanta facilidad los pueblos vecinos de este lado de la sierra, como Alcosser de Planes.
Senderismo en Almudaina
La Serra d’Almudaina y las montañas vecinas (Alfaro, Serrella, Mariola) ofrecen numerosas rutas de senderismo, como la que une Millena con la Lloma Redona y la Penya del Dimoni atravesando este macizo. Una salida sencilla y muy agradecida es el recorrido circular entre Planes, Almudaina y Benialfaquí, que en pocas horas enlaza los tres núcleos de la antigua baronía entre bancales y umbrías. Los más ambiciosos suben al Tossal Blanc, el techo de la Serra d’Almudaina, con vistas de todo el valle de Seta y hacia Benimassot. En la umbría, la partida del Pla del Gamonar debe su nombre a los gamones —los asfódelos de flor blanca (Asphodelus sp.)— que en primavera cubrían de blanco los claros de estas colinas, una floración que Pellicer documentó como parte del paisaje vivo de la Serra d’Almudaina.
Cultura y tradiciones en Almudaina
El botánico y etnógrafo Joan Pellicer, en sus Recerques etnobotàniques al territori diànic, dejó testimonio de una costumbre del pueblo hoy casi perdida: el día de Corpus, los vecinos adornaban casas y calles con ramas y ramillas de olmo (el árbol que sombreaba plazas y caminos antes de que la grafiosis aclarara las hileras). Era la enramada de Corpus, la manera de Almudaina de vestir de verde el pueblo para la procesión.
De la misma recopilación viene un dicho popular que los mayores del pueblo le dijeron a Pellicer sobre el setge, una de las plantas medicinales más apreciadas de estas sierras:
Qui coneix el setge no li cal metge.
El mismo setge —la salvia— es una de las hierbas del herberet, y Almudaina es uno de los pueblos de este lado de la sierra donde la melisa se llama tarongina, como en Benimassot, Benilloba o Penàguila.
La cocina del campo
Pellicer recogió también el testimonio bien vivo de la cocina de aprovechamiento en los márgenes de los campos: el mengívol, el ajo puerro silvestre (Allium ampeloprasum) que brotaba en los caminos y bordes de bancal. Los viejos de Almudaina lo recordaban con la mezcla de trabajo y placer que tenía comer en el campo, pausa y celebración a la vez:
El meu pare se’ls menjava a mosset ple en era.
Los árboles viejos de Almudaina
El mismo catálogo de Pellicer señala dos árboles venerables en el término, cada uno junto a una fuente: el olivo de la font de Nantes, en la partida del Sofre, y la encina de la font de Mirambell, un ejemplar centenario que todavía da sombra a quien sube hacia la Serra d’Almudaina. Dos hitos vegetales, aún en pie, del mismo paisaje que recorren hoy las rutas de senderismo del pueblo.
Fiestas en Almudaina
Las Fiestas Patronales, en honor de Sant Bartomeu, se celebran el 21 de agosto.
Más información en la web de la Mancomunitat de l’Alcoià i el Comtat.
