Eventos en: Xixona

Xixona, la ciudad del turrón

Xixona es la capital de la Foia de Xixona, una subcomarca de montaña integrada hoy en l’Alacantí. Tradicionalmente la Foia se correspondía con el antiguo término general de Xixona —Xixona y la Torre de les Maçanes, con la Sarga como pedanía jijonenca—, aunque muchas delimitaciones añaden también Busot y Aigües por su proximidad geográfica y cultural. Resguardada en el cerro de su castillo, alzado por los musulmanes en el siglo XII, Xixona es sobre todo conocida por una cosa: el turrón.

De los alfajores árabes al turrón industrial

Fueron los árabes quienes introdujeron en la zona el alfajor, un dulce que, junto con la abundancia de almendras y miel de la comarca, sentó las bases de lo que acabaría siendo el turrón de Jijona. Ya documentado en la villa en el siglo XVI, el turrón comenzó a industrializarse en el siglo XIX, y en la década de 1940 acabó sustituyendo a la agricultura como motor económico del pueblo, un lugar de clima seco ideal para su elaboración y conservación.

Xixona según Pellicer y Cavanilles: la almendra y el kermes

La coplilla popular que Joan Pellicer recogió en Castalla -el pueblo de Enric Valor, la puerta oeste de la misma sierra- no deja duda de por qué Xixona es, desde hace siglos, tierra de almendros:

Don Xotxim se’n va a Xixona; / de Xixona, què em dura? / Ametles de la marcona / i un bon penjoll de raïm.

Antes que el turrón, sin embargo, Xixona vivió de otro tinte rojo: el quermes, la cochinilla de la coscoja de la que se extraía la grana o escarlata con la que se teñían los tejidos más valiosos. Antonio José Cavanilles, en sus Observaciones sobre el Reyno de Valencia, ya dejó constancia -recoge Joan Pellicer en su catálogo etnobotánico- de las numerosas cuadrillas de gente que cada mes de marzo salían de Xixona en busca del quermes por la montaña.

Las “aixames” que acompañan el aguinaldo

La noche del 24 de diciembre, Xixona es uno de los once pueblos diánicos donde todavía se encienden antorchas de esparto para recibir el solsticio de invierno. La particularidad jijonenca la dejó escrita el etnólogo Àlvar Monferrer: aquí las antorchas no se giran solo por girarlas, sino que acompañan a la gente que sale a cantar de puerta en puerta.

En Xixona pasean las aixames, que son de esparto trenzado y, encendidas, acompañan a quienes salen a pedir el aguinaldo.

De dónde viene la palabra “aixama”

El nombre cambia de pueblo en pueblo y el mapa es un festival: aixama en Xixona y Tibi; xameles en Balones, Gaianes y Onil; ximeles en Famorca; matxales en Almudaina; mitxoles y tximeles en Castells de la Serrella; falles en Alcosseret de Planes y Petrer.

La creencia popular más extendida vincula “aixama” con el eixam (enjambre) de abejas, por la lluvia de chispas que produce la antorcha cuando gira. Es una explicación bonita, pero Joan Pellicer no la da por buena: en su catálogo escribe que se trata de una palabra de origen incierto, que no es de herencia catalana, y que verosímilmente es arábiga -tal vez de la raíz g-m-l, “recoger”-, con la hipótesis razonable de un gómala, “manojo”, creado por el árabe valenciano. Y añade una consecuencia que lo conecta todo: maixela o maissela serían una metátesis de xamela. Es decir, que la antorcha no es un enjambre: es un manojo, un brazado de cosas recogidas y atadas. Que es, exactamente, lo que es.

Pellicer va aún más lejos y propone emparentar las “xameles” diánicas con los fallaires del Canigó a los que cantó Verdaguer -«ses trenta enceses falles com trenta serps de foc»-, con una diferencia de calendario: allí, la noche de San Juan; aquí, la noche de Navidad. Dos solsticios, el mismo fuego que gira.

Comparten la tradición Tibi, Onil, Relleu, la Torre de les Maçanes, l’Orxa, Gaianes, Fageca, Benimassot, Beniarrés y Millena. Los detalles, en la Rodà de les Aixames de Diània.

Senderismo por la Foia de Xixona

Una larga ruta de montaña (en bici o a pie) une Mutxamel, Busot, Aigües, Relleu y el puerto del Collao con la Torre de les Maçanes y Xixona, recorriendo la cresta que separa l’Alacantí de la Foia. Los amantes del cicloturismo encuentran también la Ruta 6 Touring, de 125 km, que enlaza la Font Roja con Xixona a través de paisajes de montaña mediterránea. Entre Xixona, Ibi y Alcoi se alza la Serra de la Carrasqueta, que da nombre al puerto y al mirador de los 1.020 metros -uno de los puntos de vista más conocidos de toda la comarca, con Aitana y la costa al fondo- y a sus bosques de carrasca. El excursionista Rafael Cebrián le dedicó el volumen V (1994) de su colección Montañas Valencianas, junto con la Serra de Mariola, el Carrascar de la Font Roja y la Serreta.

Xixona suena: Mugroman

Xixona es también el pueblo del grupo Mugroman, banda de música en valenciano con décadas de trayectoria y un lugar propio en la escena musical de las comarcas centrales.

Más información, en la web del Ajuntament de Xixona.