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Llocnou d’En Fenollet, el pueblo de la Costera que vive del agua del Puig

Llocnou d’En Fenollet es un municipio de la comarca de la Costera, fronterizo con Barxeta, el Genovés y Xàtiva, entre la montaña del Puig y el río de Barxeta. Su nombre recuerda el linaje de los Fenollet, familia de peso en la comarca después de la conquista, y su historia está ligada, como pocas, al agua de riego que baja del río Albaida.

Es el pueblo más joven de la Costera y uno de los más pequeños del territorio: dos kilómetros cuadrados de término, poco más de novecientos vecinos —los llocnouins— y una historia que no empieza con ningún castillo ni ninguna conquista, sino con la firma de un contrato de matrimonio.

Un pueblo nacido de un contrato de matrimonio

Los historiadores Abel Soler y Ramon Yago, autores del libro Llocnou d’En Fenollet: geografia, història, patrimoni (Ayuntamiento de Llocnou d’En Fenollet, 2005), publicado por los cuatrocientos años de la fundación, lo explican con detalle: los capítulos matrimoniales firmados la primavera de 1605 preveían que Miquel Fenollet, señor del Genovés, fundara un lloc nou dentro de una gran propiedad suya, y que ese pueblo nuevo fuera señorío de su esposa mientras viviera, en correspondencia con la cuantiosa dote que había aportado el padre de la novia, el burgués más rico de todo Xàtiva. Un pueblo, pues, levantado como arras de una boda.

Los Fenollet, un linaje que da nombre al pueblo

Los Fenollet eran señores de la contornada desde la baja Edad Media: ya en 1374 era señor Raimon de Fenollet. El nuevo lugar fue poblado de moriscos -en 1609 contaba setenta casas compartidas con El Genovés-, de manera que la expulsión lo dejó vacío a los pocos años de nacer, y Miquel Fenollet tuvo que otorgar una segunda carta de poblamiento, el 24 de julio de 1611. El último señor, Pasqual Fenollet i Togores, llevaba el título de marqués de Llanera: el mismo que da nombre a la vecina Llanera de Ranes, con la que Llocnou compartió señorío y linaje bajo los Fenollet-Vallterra, condes de Olocau.

Un nombre que viene de una hierba

El apellido de los Fenollet que bautiza el pueblo tiene, en origen, aire de campo: remite a un fenollet, un lugar donde se daba el hinojo (fenoll en valenciano). No es casualidad, pues, que Joan Pellicer, en su catálogo del hinojo (Foeniculum vulgare) dentro de las Recerques etnobotàniques al territori diànic, incluya «Lloc Nou de Fenollet» entre los topónimos valencianos nacidos de esta umbelífera esbelta y aromática que brota en los márgenes de caminos y barrancos y que hace unas semillitas con un intenso olor a anís. Una hierba de margen que acabó dando nombre a un linaje, y el linaje, a todo un pueblo.

De las viñas islámicas a las Plantades del Puig

El término de Llocnou formaba parte de las antiguas Capçades del Puig, viñas plantadas en época islámica que, entre los siglos XVIII y XIX, dieron paso a los primeros cultivos de arroz. De ahí nace el nombre de las Plantades del Puig, la partida que todavía hoy recuerda ese cambio de cultivo.

Cavanilles y el arroz de Llocnou

Cuando el botánico Antoni Josep Cavanilles recorrió el valle de Xàtiva a finales del siglo XVIII, el arroz ya era el problema. El cultivo se había extendido hasta casi las puertas de San Felipe —el nombre que le habían impuesto a Xàtiva tras 1707— y, vistos los daños que hacía a la salud, se había prohibido entre el río Albaida y la ciudad: solo se permitía «en las cercanías del Puig, y en los lugares de Alboy, Genovés, Lloc nou de Fenollet, Barcheta y Torre de Lloris». Cavanilles vio allí cómo los labradores rebajaban los bancales para poder anegarlos:

En el término de Lloc nou se verá rebaxar el suelo para reducirlo á riego, y convertirlo en balsas artificiales.

El botánico contaba entonces 28 vecinos en Llocnou, 44 en Barxeta, 140 en el Genovés y solo 15 en la Torre de Lloris, que había tenido 30 en 1730 y que él describe como un «triste cimenterio de nuestra especie»: el paludismo que criaban las balsas de arroz iba despoblando los caseríos uno tras otro. Cavanilles soñaba otro paisaje —olivos y algarrobos en los yermos, bosque en las montañas— y, dos siglos después, los arrozales de Llocnou son naranjal, huerta y maíz, y el secano, olivo y algarrobo.

La acequia del Puig, patrimonio vivo

El principal valor histórico y económico del pueblo es el agua de riego. Distribuida por todo el término a través de varias ramas de una de las acequias más importantes del valle de Xàtiva, la acequia del Puig es una obra de nueva construcción realizada entre 1458 y 1465 por iniciativa de hacendados y caballeros de la ciudad, que captaron las aguas del río Albaida cerca de Alboi mediante un azud. Todavía hoy riega los bancales del municipio y explica buena parte de su paisaje agrícola.

A pie por el camino del Puig: el GR-239

Llocnou no tiene montaña propia, pero sí un camino de peso. La segunda etapa del GR-239, el Camí de Sant Jaume de Llevant (Algemesí–Xàtiva, 30,1 km y unas seis horas y media de marcha, homologado por la FEMECV), llega desde Manuel por un camino de tierra que va un tramo a la orilla del río Albaida y del río de Barxeta hasta la CV-578; de ahí, por una senda entre bancales, sale al camino de Llocnou d’En Fenollet y el Puig y enfila la CV-600 hasta Xàtiva. Es un tramo llano, de huerta y acequia, muy agradecido de hacer por la mañana, y se puede combinar con el PR-CV 78 «Els Paratges de Xàtiva» (15,8 km, circular) para hacer de ello una jornada completa. Subir al Puig desde el pueblo, por el camino de siempre, son poco más de cuatro kilómetros ida y vuelta.

La iglesia de San Diego y las fiestas

Del patrimonio de Llocnou destaca la iglesia de San Diego de Alcalá, del siglo XVII, y los paneles devocionales que se encuentran por las calles, como el retablo de San Antonio de Padua o el de la Virgen de los Dolores y Cristo Crucificado, catalogados como Bienes de Relevancia Local. Las fiestas patronales se celebran a finales de agosto en honor de la Inmaculada, San Roque, San Diego y la Virgen de los Dolores, y se abren con la presentación de los festeros y festeras: la noche en que los jóvenes de la quinta reciben, de manos del alcalde, la insignia del pueblo y la banda de festero, y que acaba con el himno y un castillo de fuegos.

Curiosidad: un término hecho de retales

Con dos kilómetros cuadrados escasos, Llocnou es uno de los términos más pequeños del territorio, y además está fragmentado: al núcleo se suman cinco enclaves separados —Aiguamoll, Miralbó (un antiguo lugar), el Pont de la Mànega, la Rectoria y Moreres— más los de la Lloma y el Tossal. Todo tierra de riego y de secano, sin un palmo de término que no esté cultivado.

Pilota y música de pueblo

Llocnou mantiene viva la tradición de la pilota valenciana: el equipo local ha disputado el campeonato de raspall de la Mancomunidad de la Vall d’Albaida junto con pueblos como Canals, Moixent y el Genovés. Y por Navidad, el pueblo tiene su propio villancico, interpretado por Pep Gimeno “Botifarra” y la Unió Musical Santa Cecília de Canals, con la colaboración del cantaor de Muro Hilari Alonso.

Más información turística sobre Llocnou d’En Fenollet, en la web de Turisme la Costera.