Eventos en: La Vila Joiosa
Actualment no hi ha esdeveniments en La Vila Joiosa.
No obstant, et convidem a visitar i estimar La Vila Joiosa i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
La Vila Joiosa, un pueblo delicioso que huele a chocolate
La Vila Joiosa es, de todos los pueblos costeros de Diània, uno de los más reconocibles: sus casas de colores, alineadas a la orilla del río Amadorio y mirando al mar, nacieron como señal de orientación para los pescadores que volvían a puerto.
Qué visitar: el casco antiguo y 3.000 años de historia
El casco antiguo de la Vila, conjunto histórico-artístico, se alza sobre un antiguo asentamiento ibérico: la Costera de la Mar conserva el tramo mejor preservado de la antigua muralla, y los barrios de l’Ermita y las casas de colores del siglo XVIII cuelgan literalmente sobre el Mediterráneo. Bajo tierra, las necrópolis de Poble Nou y Casetes -en uso ininterrumpido desde el siglo VI aC hasta el siglo IV-V dC- han dado joyas fenicio-púnicas, un colador etrusco de bronce, vasos áticos de figuras negras y amuletos egipcios, hoy expuestos en Vilamuseu, el museo municipal inaugurado en 2016. En el litoral velan todavía la Torre de Hércules -antiguo monumento funerario romano del siglo II, conocida también como de San José- y la Torre Simeón, atalaya de defensa contra los piratas.
Senderismo: el Sendero de la Costa hasta Finestrat
Desde la playa del Torres sale el Sendero de la Costa (o Colada de la Costa), una antigua vía pecuaria que recorre casi todo el litoral hasta la Cala de Finestrat: 10,5 km de ida y vuelta, pasando por la Torre Vigía de l’Aguiló y la cala del Racó del Conill, una de las más bonitas de la Costa Blanca. Una variante más larga, de 13 km, continúa hasta la estación de tranvía de Benidorm, con vuelta en tranvía. Es una ruta asequible, ideal para hacer en familia, con la única subida destacable en la propia Torre de l’Aguiló.
Fiestas de Moros y Cristianos
La noche del 29 de julio de 1538, la Vila sufrió un fuerte ataque de piratas berberiscos que, según la tradición, fue repelido gracias a una tormenta que destrozó la flota enemiga fondeada en la desembocadura del río Sella. Este episodio se representa cada año, entre el 24 y el 31 de julio, en las fiestas de Moros y Cristianos en honor a Santa Marta -con batalla naval y desembarco incluidos-, declaradas de Interés Turístico Internacional en 2003.
El rito del vimer, la noche de San Juan
Antes de los años treinta, cerca del Molí Llinares de l’Era Soler crecía un mimbre solitario que tenía renombre por todos los pueblos de alrededor por sus virtudes curativas, sobre todo contra la rotura (hernia) de los niños. La noche de San Juan, la del solsticio de verano, las madres acudían con sus hijos en brazos para pasarlos por una rama abierta del árbol, en un ritual que Joan Pellicer recoge del artículo de Jaume Soler i Soriano La Festa i el Rite del Vimer a la Vila Joiosa:
Arribada l’hora decisiva, les mares amb els seus fillets al braç s’encaminaven al Molí Llinares, acostant-se al vimer a la recerca de la salut per als seus menuts.
En aquel mismo rincón de l’Era Soler se alzaba, según Pellicer, «la más espectacular» de las olivas centenarias que él encontró por todo el territorio diánico, una compañera vegetal del mimbre curativo a pocos pasos del río de la Torre, camino de Finestrat.
La leyenda de la Olivera Grossa
Camino del embalse del Amadorio se encuentra la Olivera Grossa, un árbol monumental que la tradición popular quiere que haya crecido tanto por una historia de amor. Cuenta la leyenda que una cristiana y un moro, en un tiempo en que aquel amor estaba mal visto, se encontraban a escondidas cada noche bajo una oliva. Cuando las familias lo supieron y se opusieron, los dos enamorados se juraron amor eterno bajo el árbol y, para que nadie se diera cuenta, escondieron sus anillos dentro del tronco. Dice la gente que la oliva se alimentó de aquel amor y creció tanto como se querían los dos.
La capital valenciana del chocolate
La Vila es conocida en todo el País Valenciano por su tradición chocolatera, con fábricas centenarias como Valor o Clavileño que la han convertido en un destino gastronómico de primer nivel, sostenido también por una larga tradición pesquera documentada desde el siglo XVI. Enric Valor recogió esta identidad en el cuento “Viatge de Nadal”, que narra la historia de un joven vilero que sube hasta Alcoi para vender chocolate -una adaptación del cual llegó incluso a la radio de la mano de Radio Cadena Ser y el dramaturgo Rodolf Sirera.
Más información, en la web de Turisme la Vila Joiosa.
