Eventos en: La Font d'en Carròs
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No obstant, et convidem a visitar i estimar La Font d'en Carròs i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
La Font d’en Carròs, la fuente que da nombre al pueblo
La Font d’en Carròs es un pueblo de la Safor con el casco urbano a los pies de un cerro coronado por los restos del castillo de Rebollet, uno de los vestigios históricos más importantes de toda la comarca.
El castillo de Rebollet y las murallas del Rafalí
Del castillo medieval de Rebollet -una alcazaba almohade en origen, en la Torre de la Reina- solo quedan ruinas, pero todavía imponentes en lo alto del cerro de 149 metros que vigila el pueblo. Tras la conquista cristiana de 1240, el señorío fue concedido a Carròs, uno de los caballeros de Jaume I, que dio nombre al pueblo y al castillo. El mismo linaje Carròs dejó huella en pueblos vecinos como el Verger. Las murallas del Rafalí, de estilo morisco y del siglo XIV, rodeaban el primer núcleo de la población: se conservan unos 100 metros de muralla y los restos de dos torres.
Iglesia de Sant Antoni Màrtir
La iglesia parroquial de Sant Antoni Màrtir se empezó a construir en 1329 por orden de la familia Carròs, sobre los restos de la antigua mezquita, y ha crecido con reformas a lo largo de los siglos. La ermita de Sant Antoni Abat, levantada entre 1530 y 1580 también sobre una mezquita, fue destruida durante la Guerra de las Germanías y la Guerra Civil, y reconstruida en 1940.
La Plaça dels Xorros
La Plaça dels Xorros, con su emblemática fuente que da nombre al pueblo, es el punto de encuentro del casco urbano, rodeada de establecimientos locales.
La Font d’en Carròs según Joan Pellicer
El término de la Font d’en Carròs es uno de los que aparece más veces en la obra del médico y etnobotánico Joan Pellicer, que recogió allí decenas de nombres de plantas y remedios de boca de los labradores del pueblo. Uno de los testimonios más sabrosos es una receta bien sencilla: el conejo al horno con la pebrella, el tomillo fino y aromático de la Safor que aquí sirve para aliñar tanto las olivas como la carne.
Conill al forn amb pebrella: es posa la pebrella damunt a l’última hora.
Pellicer también evoca, con su mirada poética de la huerta, las vincas domésticas de una casa de les Fontanelles de la Font d’en Carròs, esa flor azul que siempre se extiende por el lado de tramontana, el de más sombra de la casa, del patio o de la fuente.
La nyófla, el higo seco que se freía como un buñuelo
De la huerta de la Font d’en Carròs, Pellicer recogió una palabra bien del pueblo: la nyófla. Así es como aquí llamaban al higo seco y abierto, mojado en pasta de buñuelos y frito, un dulce de aprovechamiento que convertía los últimos higos del verano en postre de mesa.
A la Font d’en Carròs anomenen nyófla a la figa sequellona, auberta, mullà o untà en la pasta de bunyols i fregida com un tal.
En el término, las higueras daban variedades con nombre propio -la bacorera o poletana, «la que más aguanta», y la verdaleta, más de montaña y buena para secar-, y aún perdura la memoria de topónimos ligados al cultivo, como la Partida de la Cama-roja, en el llano de huerta dominado por el Molí del Canyisset.
Senderismo: la Senda del Castell de Rebollet
El SL-CV 60, conocido como la Senda del Castell de Rebollet, es una ruta circular sencilla de unos 4 kilómetros que sube hasta las ruinas del castillo. El término ofrece otras rutas señalizadas, como la de los Assagadors y las Covatelles, la Ruta dels Miradors con el área recreativa de la Font del Pi, o la subida a la Muntanya de Rabat y la de la Creu. Desde aquí se enlaza bien con los senderos de los pueblos vecinos de la Safor, como Rafelcofer, l’Alqueria de la Comtessa y Palma de Gandia.
Más información, en la web oficial del Ayuntamiento de La Font d’en Carròs.
