Eventos en: Beniflà

Actualment no hi ha esdeveniments en Beniflà.

No obstant, et convidem a visitar i estimar Beniflà i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

Beniflà, el pueblo del Molí Vell de Ausiàs March

Un molino harinero del siglo XVI que perteneció al patrimonio del poeta Ausiàs March es el monumento más querido de Beniflà, una antigua alquería andaluza y hoy uno de los pueblos más pequeños de la Safor, en proceso de rehabilitación para convertirse en sede de entidades y espacio expositivo.

Un pueblo entre cuatro vecinos

Beniflà, con solo 0,62 km² de término, limita con Beniarjó, La Font d’en Carròs, Palma de Gandia y Potries, en pleno corazón del huerto de naranjos de la Safor. Su origen es una alquería andaluza que, como buena parte de la comarca, quedó más adelante ligada al señorío de la familia March.

Qué visitar en Beniflà

El Molí Vell, del siglo XVI, formó parte del patrimonio del poeta valenciano Ausiàs March, que tenía posesiones y molinos en varios puntos de la Safor, como el de Beniarjó, donde todavía se conserva el azud dels Marc. De hecho, un documento de 1453 relaciona a Ausiàs March, el conde de Oliva y el molino de Beniflà. Lo que hace a este documento especialmente notable es el lugar donde fue firmado: Palermo, en Sicilia. March se encontraba entonces en la corte de Alfons el Magnànim, rey de Aragón y de Nápoles, que gobernaba el Mediterráneo desde su capital siciliana. Un documento sobre un molino del huerto saforenc firmado a quinientos kilómetros de distancia, en un palacio de Sicilia: un salto que dice mucho sobre qué mundo habitaba el poeta. La Diputación de Valencia ha destinado medio millón de euros para habilitarlo como edificio para asociaciones y centro expositivo. Beniflà forma parte también de la Ruta dels Monestirs de la Safor.

Los trigos que molía el molino

Un molino harinero no se entiende sin saber qué entraba en él. Joan Pellicer recogió en Beniflà el catálogo de los trigos que los labradores del pueblo distinguían a simple vista, cada uno con su carácter: el ventana, de espiga y grano rojizo y bastante aresta; el candeal, sin aresta o casi, de grano más blanquito; el solacambres, alto de espiga corta y gruesa, «el más cundidor», aunque flojo; y el rojal, alto y de granito rojo. La conclusión del pueblo era práctica y sonaba a sabiduría antigua:

Com més blats mesclaves, era millor la farina.

El mismo Pellicer pone al lado de esta lista la del cronista de la cultura popular valenciana Bernat Capó, que en su Costumari Valencià. Coses de poble resumía así la jerarquía de los trigos:

El rojal, que és el millor, però és més delicat; el pelut, que és el segon en qualitat; el tarto o assolacambres, el de gra més gros, i el tarbener, d’espiga curta, molt productiu, però que es desgrana fàcilment.

Un pescador de Beniflà

De Beniflà al mar hay poco más de seis kilómetros, y algunos vecinos del pueblo acabaron ganándose la vida en el Grau de Gandia. Uno de ellos le explicó a Pellicer un oficio que unía la montaña con el fondo marino: para pescar sepias hacía falta gasserà —el rusco, una mata de umbría—, y los pescadores del Grau subían a buscarlo hasta el castillo de Benirrama, en la Vall de Gallinera.

La posaven al fons de les nanses fetes de jonc, en forma de campana, amb un embut a la boca per on entren les sípies per a desovar. Es tiren a la mar no massa dins, lligades a una corda, i l’endemà ja es pot anar a arreplegar el botí.

Senderismo en Beniflà

La ruta entre Beniflà y Bellreguard conecta los dos pueblos por caminos rurales del huerto saforenc: un itinerario llano, entre acequias y naranjales, que en un par de horas permite enlazar también con los términos vecinos de Beniarjó y Potries y acercarse al trazado de la Ruta dels Monestirs.

Fiestas en Beniflà

Las fiestas patronales, en honor a Sant Jaume, abren con un concierto de la Societat Musical Sant Jaume e incluyen la tradicional comida de atún al horno de la Asociación de Jubilados y Pensionistas, partidas profesionales de raspall en la Avinguda Regne de València y, para cerrar la semana, misa, procesión y castillo de fuegos en honor al patrón.

Curiosidades de Beniflà

La tesis doctoral del etnobotánico Joan Pellicer recoge el testimonio de Josep Verdú Estela, “Pep del Molí”, que quedó huérfano de padre tres meses antes de nacer y de madre a los dieciséis meses, y que se crió en el molino de Beniflà, dedicándose de mayor a buscar níscalos por el término.

Del mismo trabajo de campo viene una costumbre casera que en Beniflà tenía una regla propia. Cuando un niño estaba encelado del hermano, en toda Diània se colgaba una hoja de nopal —higuera de pala— dentro de casa para que la viera. Aquí, además, se leía el desenlace en la hoja misma: si crecía, los celos no desaparecían; si se secaba, desaparecían.