Eventos en: Beniatjar
Actualment no hi ha esdeveniments en Beniatjar.
No obstant, et convidem a visitar i estimar Beniatjar i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Beniatjar, a los pies del Benicadell
A los pies del Benicadell, Beniatjar es el punto de partida más popular para subir a la cumbre de esta emblemática montaña que, con 1.104 metros, forma la divisoria entre la Vall d’Albaida y l’Alcoià, dos comarcas de Diània.
Qué visitar en Beniatjar
La parroquia de la Mare de Déu de l’Encarnació, de 1689, se restaura desde el año 2005 y ha recuperado buena parte de sus elementos arquitectónicos y ornamentales originales. El Castillo de Carbonera, de origen andalusí, conserva restos de murallas, torres y un aljibe, y a sus pies se encuentran las cuevas del mismo nombre, con pinturas rupestres esquemáticas, una referencia del arte rupestre levantino. Completan el patrimonio del término el Pont dels Moros, el nevero del Benicadell y los hornos de yeso restaurados de les Fontetes.
Senderismo en Beniatjar
La PR-CV 213 es la ruta clásica de ascenso a la cima del Benicadell, de 14 kilómetros y dificultad media, con el Área Recreativa de les Fontetes como punto de paso. El tramo final, entre bloques rocosos y vertiginosos acantilados, es el más exigente del recorrido. En el camino vale la pena detenerse en el Planet de Gomar, donde Joan Pellicer inventarió unos madroños que entraron en su catálogo de árboles singulares de Diània.
Cultura en Beniatjar
El pueblo se distingue por la afición musical de sus vecinos y por la calidad de su aceite de oliva, uno de los productos que mejor representan la Terra Blanca del Benicadell.
Las hierbas del Benicadell
Por las umbrías laderas de la sierra, junto al barranco del Benicadell, brota la Font del Baladre, uno de los rincones de agua que el etnobotánico Joan Pellicer cartografió en su catálogo del territorio diànic. En esos mismos riscos frescos crece la alfàbega de pastor —el tomillo real que perfuma el herberet de la Mariola—, una pequeña planta cada vez más escasa que los vecinos de Beniatjar guardaban por su aroma. «L’alfàbega de pastor està molt escassa, què clareta està!», se lamentaba un informante del pueblo ante Pellicer, que también dejó constancia de cómo esa hierba acompañaba incluso el traje de los días de fiesta:
Fa molt bona olor. En lo tratge m’ho posava la dona, dins la bujaca del tratge.
Por Santa Àgueda, siembra la albahaca
Un dicho popular de las montañas de Diània manda sembrar la albahaca el día de Santa Águeda, el 5 de febrero, y en Beniatjar le añadían un verso propio que Pellicer recogió de viva voz:
Per Santa Àgueda, sembra l’alfàbega,
i la ueleta que sabia, ixideta la tenia.
En el vecino pueblo de Balones cantan el mismo dicho con una ligera variación («una velleta que sabia, trasplantadeta la tenia»), señal de cómo estos versillos viajaban de pueblo en pueblo por toda la comarca.
Un nudo por cada verruga
Si algún día caminéis por el término y veis una aulaga con las ramitas hechas un manojo de nudos, no es cosa del viento. Por toda Diània ha corrido el mismo remedio contra las verrugas, y en Beniatjar lo contaban así de claro:
Agarraves rametes, que pareixen espart, i a cada berruga un nuc: tres berrugues, tres nucs.
Pellicer lo documentó con variantes en Otos —donde añadían que el nudo «no el té de vore ningú» (nadie debe verlo)—, Salem, el Ràfol de Salem, Beneixama y Beniarrés, donde sumaban dos hojas de olivo enterradas en cruz. Un mapa de una misma creencia dibujado sobre las aulagas de media Diània.
Beniatjar en la poesía popular
Una conocida cancioncilla sobre los pájaros del Benicadell nombra expresamente el pueblo:
En Terrateig caderneres,
en Montitxelvo els reiets,
en Aielo els gafarrons,
en Rugat el paixarell
i en Beniatjar les gralles
en l’alt del Benicadell.
El poeta Salvador Jàver también le dedicó unos versos a la montaña en «L’oració a la vall»:
I beurem el timonet criat en serralades,
endolcit amb la mel de les abelles sàvies,
borratxes de romer, en ser que el sol s’enfila
per les roques rosades del meu Benicadell.
El Benicadell, una de las Maravillas de Diània
La cima y el nevero del Benicadell son una de las Maravillas de Diània que Joan Pellicer reunió en su libro de caminos y paisajes de las comarcas centrales valencianas. Por eso Beniatjar abre el primer capítulo de «Meravelles de Diània», la serie de Diània TV basada en los libros de Pellicer, que recorre el camino «De Beniatjar al Benicadell».
Fiestas en Beniatjar
Las fiestas del pueblo llegan a finales de agosto: los días grandes son el 27 de agosto, dedicado a Sant Roc, y el 28, a la Asunción y la Divina Aurora.
Curiosidades de Beniatjar
El propio Joan Pellicer, en su tesis doctoral de etnobotánica sobre el territorio diànic, recogió el testimonio de Josep Pérez Prats, nacido en 1920 y conocido en Beniatjar como «el Quintanero», quien explicaba haberse casado en el pueblo «perquè em van enganyar» y que vivió allí el resto de su vida. De su gente, Pellicer anotó también pequeños saberes caseros: el enebro servía para hacer las estacas que sostienen las cepas jóvenes, y una tacita de hierbaluisa era el remedio de siempre para hacer buena digestión.
Entre las hierbas de temporada, la coroneta de rei —una herbácea de flor amarilla que brota en los bancales en primavera— se mezclaba con la verdura: «La coroneta de rei per a mesclar-ho en la verdura», anotó Pellicer de un informante local. Y la madera del olmo tenía en el pueblo un uso muy concreto: era la mejor para hacer la barra de la almazara, la prensa que transformaba las olivas del Benicadell en el oro líquido de la Terra Blanca.
