Eventos en: Barxeta

Actualment no hi ha esdeveniments en Barxeta.

No obstant, et convidem a visitar i estimar Barxeta i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

Barxeta, entre el río y la montaña de la Costera

¿Cuántos pueblos pueden presumir de que un río entero, declarado Paraje Natural Municipal, los atraviese por la mitad? Barxeta, en la Costera, debe su nombre a una antigua alquería musulmana conquistada por Jaume I, y hoy conserva ese río como su principal tesoro.

Qué visitar en Barxeta

Entre el patrimonio del término destacan la Casa d’Ana Terol y las Cases del Parroro, ruinas de antiguas casas de familias acomodadas que dan testimonio de la actividad humana en la zona a lo largo de la historia, junto con la font del Meló y la penya de la Saladella, una importantísima referencia paisajística. Desde el paraje natural del río Barxeta se puede contemplar una bella panorámica de los restos del castillo de Montesa. El valle del río ha acogido diversas civilizaciones, desde el asentamiento iberorromano de Casa Perot hasta la ciudad amurallada de la edad del bronce de los Terrers i la Judia.

Senderismo en Barxeta

El Paraje Natural Municipal “Riu de Barxeta”, declarado en 2008, tiene 80 hectáreas y es atravesado por la PR-CV-396, una ruta circular de dificultad media de unos 11 kilómetros que combina la ruta dels Roders con la subida al Alt del Mig Almud, pasando por la font de la Pedrusca.

Cultura en Barxeta

El pueblo ha dado nombre a la Malaguenya de Barxeta, una de las canciones populares más conocidas de las Comarcas Centrales, interpretada en aplecs y ferias por grupos como el de Danses Baladre de Muro o el cantaor Pep Gimeno “Botifarra” —y que incluso inspiró una versión solidaria durante la pandemia, la “Malaguenya del Confinament”. Barxeta es también conocida por sus quesos artesanos, de tradición familiar y con reconocimientos internacionales.

Curiosidades en Barxeta

En las paredes húmedas de las cuevas y las fuentes del término crece la culantrillo, un pequeño helecho de hoja fina que la sabiduría popular cargaba de virtudes. Joan Pellicer recopiló en Barxeta un remedio de amor muy poético: las chicas a las que el novio dejaba se ponían hojas de culantrillo bajo los zapatos para quitarse la tristeza.

Pellicer recogió también en el pueblo un dicho del campo muy directo. Del garrofer jodio —la variedad macho que ayuda a fecundar el resto de los algarrobos pero no produce algarrobas propias— los labradores del término decían sin ambages: “li diuen garrofer jodio perquè xupla i no dóna” (‘le dicen algarrobo judío porque chupa y no da’). Seis palabras que resumen la filosofía práctica de quien trabaja la tierra.

Otra creencia popular recogida por Pellicer en el término pone al ciprés en un lugar muy particular. Su madera era tenida por excelente para hacer armarios e imágenes religiosas —«dura molts anys, perquè no l’ataca l’arna ni es podreix»—, pero había un límite inviolable: nunca debía servir para hacer camas, «perquè no deixa alçar el piu» (‘porque no deja levantar el piu’). Una superstición de tono muy pícaro que los labradores de Barxeta hacían circular con la misma gracia directa del dicho del algarrobo.

Pellicer recopiló en Barxeta dos nombres populares de plantas que muestran la imaginación lingüística de los labradores de la Costera. La boca de dragón —esa pequeña flor bilabiada que todos los niños han hecho hablar alguna vez— se llama allí quico-té-fam (‘Quico tiene hambre’), por la boquita siempre abierta que pide comer. Y la dompedra —la planta que abre sus flores de colores intensos cuando cae la tarde— se conoce como llampedro, una distorsión popular de don Pedro, el nombre con el que se la conocía por todo el reino.

Más información en la web del Ayuntamiento de Barxeta.