Eventos en: Balones

Actualment no hi ha esdeveniments en Balones.

No obstant, et convidem a visitar i estimar Balones i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

Balones, el mirador de la Serra de l’Almudaina

Encaramado en los contrafuertes de la Serra de l’Almudaina, al pie de la Serrella, Balones es uno de los pueblos más pequeños del Comtat: un puñado de calles empinadas que suben entre casas y que hacen, ellas mismas, de mirador natural sobre el valle del río Seta.

Qué visitar en Balones

El pueblo se reconoce de lejos por la iglesia parroquial de Sant Francesc d’Assís, del siglo XVIII, punto de partida de buena parte de las excursiones por el término. Por sus calles aún se conserva un antiguo lavadero y una fuente en la plaza mayor que ha sido punto de encuentro del vecindario durante generaciones. El término, muy montañoso, guarda también los restos de un antiguo castillo, la Creueta y las cuevas de Sant Francesc, testimonios de un pasado que se remonta a la época musulmana.

Senderismo en Balones

Balones forma parte de la Vall de Seta, junto con Fageca, Tollos, Quatretondeta y Benimassot, y su término está lleno de caminos para descubrirla a pie. Hay una ruta circular que pasa por los petroglifos de Millena, la Loma Redona, la Creueta, las cuevas de Sant Francesc y la font de Baix, y otro itinerario que enlaza Balones con el castillo de Seta saliendo desde la misma iglesia parroquial. Otra opción muy popular es la ruta circular que une Balones, Gorga y Millena siguiendo el río.

Cultura en Balones

Balones es el pueblo natal de Joaquim Martí Gadea (Balones, 15 de julio de 1837 – Mislata, 1920), considerado por muchos como el precursor del folklorismo en las Comarcas Centrales Valencianas: el colectivo “Amics de Martí Gadea” se presentó en el pueblo con el objetivo de poner en valor su obra y su legado literario. Hijo de una familia labradora, Martí Gadea entró en el seminario a los 17 años y ejerció de rector en diversas parroquias hasta instalarse definitivamente en Mislata, donde escribió el grueso de su obra. En 1881 costeó de su propio bolsillo el primer fascículo de su Diccionari Valencià-Castellà, y en 1904 publicó la Burromaquia alacantina, en la que imagina un congreso de machos reunidos en un pinar de su pueblo.

Ese amor por la palabra vive también en el habla del pueblo. El etnobotánico Joan Pellicer, en sus Recerques etnobotàniques al territori diànic, recogió en Balones una variante propia del refrán popular sobre cuándo sembrar la albahaca —la hierba aromática que las mujeres cultivaban en macetas para llevarla a la Virgen de Agosto—, con esa guasa de la viejecita previsora que siempre iba un paso por delante:

Per Santa Àgueda, sembra l’alfàbega;
i la velleta que sabia, trasplantadeta la tenia.

Del mismo vocabulario local, los baloninos llaman facidures a las albóndigas del cocido, esas bolitas de carne y pan que enriquecen el puchero del invierno.

Pellicer rescató también dos perlas de la observación popular de Balones. El margalló —el palmito de las sierras mediterráneas, que cuando florece saca una espiga amarilla tan vistosa que parece que se haya engalanado— dio al pueblo una comparanza que compartía con Pego: «Més mudat que un margalló» (‘más emperifollado que un palmito’), se decía de quien iba excesivamente arreglado. Y de los viejos criadores de verdecillos del término rescató un truco de sabiduría popular: cuando el pajarillo se ponía decaído, le ponían un garbanzo dentro del agua de beber para reanimarlo.

Más información en la web del Ayuntamiento de Balones.