Eventos en: Atzeneta d'Albaida
Actualment no hi ha esdeveniments en Atzeneta d'Albaida.
No obstant, et convidem a visitar i estimar Atzeneta d'Albaida i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Atzeneta d’Albaida, al pie del Benicadell
Adosada a la solana del Benicadell, Atzeneta d’Albaida combina patrimonio religioso, agua y montaña: dos viejas neveras de piedra recuerdan cómo se conservaba el hielo antes de los frigoríficos, y la cima del Benicadell corona cualquier paseo por el término.
De baronía morisca a repoblación con “cristianos viejos”
Entre los siglos XIV y XIX, Atzeneta formó parte de la baronía y, más tarde, del condado y marquesado de Albaida. Los vecinos, musulmanes dedicados a la agricultura y al transporte de mercancías, fueron expulsados en 1609 junto con el resto de los moriscos valencianos, en dirección a las costas de Túnez. En 1610, el marqués de Albaida repobló el lugar con “cristianos viejos” procedentes de Albaida y otros puntos de la comarca.
Qué visitar en Atzeneta d’Albaida
La Iglesia de Sant Joan Baptista, del siglo XVIII, sustituyó a un antiguo templo de época morisca del siglo XVI. La Ermita del Santísimo Cristo de la Fe, en la montaña del Calvario, es uno de los edificios más queridos por los vecinos. La Nevera de Dalt y la Nevera de Baix, construcciones cilíndricas de piedra cubiertas con una cúpula, son de los monumentos más antiguos del pueblo y testimonian el antiguo comercio del hielo. La Font dels Vint-i-un Xorros, ya mencionada en época morisca y embellecida en el siglo XVIII, luce todavía sus veintiún caños de agua. El Museo de las Artesanías de Atzeneta, instalado en el antiguo lavadero-matadero de los años 30 (obra del arquitecto Javier Goerlich), reúne oficios identitarios del pueblo: el esparto, la talla en piedra y las campanas del linaje Roses.
Atzeneta, cantada de pueblo en pueblo
Hay una canción que ha acabado sonando, para medio País Valencià, casi como un himno no oficial: la Malagueña de Barxeta, tal como la canta Pep Gimeno “Botifarra” desde que la grabó en 2006. El verso con que arranca, un caminante que presume de haber recorrido tierras por la Vall d’Albaida y la Costera, nombra Atzeneta en primer lugar de todo su itinerario:
Mira si he corregut terres que he estat en Alfarrasí, en Adzaneta i Albaida, en el Palomar i ací.
El historiador Vicent Baydal ha documentado cómo esta tonada popular, recogida de la tradición oral de la Vall d’Albaida y la Costera, se ha ido transformando en las últimas décadas —de la mano del “Botifarra” y, más tarde, del grupo Obrint Pas— en una de las canciones que más emocionan como símbolo de valencianidad, hasta el punto de que algunos la han llegado a describir como un posible himno oficioso del País Valencià. El mismo verso enlaza Atzeneta con Alfarrasí, Albaida y El Palomar, los otros tres pueblos que la letra nombra antes de continuar hacia la Costera.
El esparto y las tradiciones de Atzeneta
Que el Museo de las Artesanías dedique una sala al esparto no es casualidad: Atzeneta ha sido pueblo de esparteros de generación en generación. Cuando el etnobotánico Joan Pellicer hizo trabajo de campo para sus Recerques etnobotàniques al territori diànic, anotó entre sus informantes a Joan Tormo Quilis, “espartero como los abuelos y los padres”. De ese saber de manos que trenzaban fibra, Pellicer recogió un oficio hoy casi olvidado: el de hacer las colmenas de paja (bucs) con albelatge, una hierba que recogían en la Solana de l’Escarpell.
L’albelatge per a fer els bucs i buquets de les abelles. La collien en la Solana de l’Escarpell, on se’n fea molta, i a manollets, rodant rodant, feen els bucs.
El mismo Pellicer dejó constancia de otra tradición bien viva en el pueblo, la de la enramada de Corpus: para adornar las calles se recogía murta que crecía, fresca, a los lados de la acequia del convento de Santa Anna.
El visolet, más picante que nada
En Atzeneta, la pebreta pequeña y picante no se llama “vitet” sino visolet —un término propio de este pueblo y los términos vecinos, recogido por Pellicer como variante singular de la Vall d’Albaida. Y de la fortaleza de este pequeño fruto, los atzenetins hicieron dichos que el etnobotánico anotó en su catálogo:
Els visolets vals més que els mires de lluny.
Més coent que un visolet. Més malgènit que un visolet.
El primero es un aviso de sabiduría rural: el visolet es engañoso, parece pequeño e inofensivo desde lejos, pero el mordisco desmantela las apariencias. El segundo es una comparación de carácter, que en el pueblo usaban para decir que alguien tenía el genio vivo y se encendía de prisa.
Senderismo en Atzeneta d’Albaida
La Ruta del Agua permite descubrir el origen de la Séquia del Port entre monumentos y naturaleza. Para los más exigentes, el PR-CV 222, Senda Alta del Benicadell (11,1 km, unas 4 horas), sube hasta la cima de esta montaña emblemática —el mismo Benicadell que corona la ruta clásica que sale de Beniatjar, en la otra vertiente—, dentro del paisaje protegido de la Solana de Benicadell. Otros itinerarios del término incluyen el SL-CV 118, que llega al castillo y al patrimonio rural de El Palomar, el Barranc d’Atzeneta y la Serreta dels Pins i de la Creu.
Fiestas en Atzeneta d’Albaida
La tercera semana de septiembre se celebran las Fiestas Patronales en honor de Sant Roc, Sant Mateu (patrón del pueblo), la Mare de Déu del Roser y el Santíssim Crist de la Fe, junto con actos de Moros y Cristianos.
Más información en la web del Ayuntamiento de Atzeneta d’Albaida.
