Eventos en: Alcalalí

Actualment no hi ha esdeveniments en Alcalalí.

No obstant, et convidem a visitar i estimar Alcalalí i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

Alcalalí, el Valle del Pop en flor

Cada mes de febrero, cuando los almendros florecen, los caminos de Alcalalí se llenan de caminantes: es la época del Feslaí, la fiesta de la flor que da nombre a todo el Valle del Pop. Atravesado por el río Gorgos y rodeado de montañas, el pueblo guarda también una torre medieval llena de grabados centenarios y un museo que explica cómo se hacía el vino y el aceite en un antiguo molino.

¿Qué visitar en Alcalalí?

La Torre Medieval es el monumento más importante del pueblo. Se alzó a finales del siglo XIV por orden de mossén Pere de Castellví, señor de Alcalalí y Xaló, cuando el Valle del Pop sufría con frecuencia ataques de piratas y bandoleros que entraban por el Coll de Rates: servía de atalaya y de refugio en caso de invasión. La torre original tenía cinco plantas bien diferenciadas: la baja hacía de cárcel y almacén de mercancías, la primera era la sala de los señores, la segunda su alcoba, la tercera alojaba a los criados y defensores, y la cuarta era la plataforma de vigilancia. En 1599, Eximén Ruiz de Lihory compró el señorío e hizo construir una residencia palaciega unida a la torre por un puente levadizo; la familia Ruiz de Lihory gobernó Alcalalí hasta 1837. En los pisos segundo y tercero se conservan grafitos e inscripciones de los siglos XVI al XVIII que retratan las costumbres de los antiguos habitantes de Alcalalí y de todo el Valle del Pop: predominan los dibujos de barcos y armas, y los historiadores piensan que los hizo algún marino encarcelado en la torre en algún momento de su historia —una curiosidad, pues Alcalalí es un pueblo de interior, sin ninguna relación directa con el mar. Desde el piso más alto se abre el Mirador del Valle del Pop, con vistas panorámicas sobre la comarca. La Iglesia de la Natividad, del siglo XVIII, quedó muy dañada durante la Guerra Civil y se reconstruyó en 1961; alberga hoy el Museo Parroquial Sant Joan de Ribera. La Ermita del Calvario, levantada entre 1952 y 1954 con aportaciones voluntarias de todo el pueblo, y el Museo Etnológico, instalado en un antiguo molino de aceite, completan el recorrido por el patrimonio local.

Senderismo en Alcalalí

Alcalalí es punto de partida de la ruta a la Ermita de Sant Joan de Mosquera y el Mirador del Coll de Rates, un circuito homologado por la FEMECV de unos 10,5 km; el mismo Coll de Rates, uno de los balcones más fotografiados de la Marina, enlaza con el término vecino de Parcent. Para quienes prefieran una salida más corta, hay un recorrido sencillo de menos de 4 km, mayoritariamente por caminos asfaltados, ideal para disfrutar de la floración de los almendros en febrero, cuando los senderos de Alcalalí se convierten en algunos de los más transitados de la comarca. Los viñedos que rodean el pueblo forman parte de la conocida Ruta del Vino del Valle del Pop, que comparte con Xaló y Llíber.

Fiestas en Alcalalí

Las fiestas patronales en honor de Sant Joan de Mosquera y el Santísimo Cristo de la Salud se celebran entre finales de junio y principios de julio, y las de Sant Miquel, a finales de agosto y principios de septiembre. Pero la cita más conocida del pueblo es el Feslaí, Alcalalí en Flor, un festival de febrero que celebra la llegada de la floración del almendro con actividades para todas las edades. El festival nació ligado a los bancales de almendros que tapizaban el término y que cada febrero estallaban en flor; hoy ese paisaje ha cambiado mucho, porque la llegada de la bacteria Xylella fastidiosa y las políticas de erradicación han hecho desaparecer casi todos los almendros de Alcalalí. Lejos de rendirse, el pueblo ha reinventado cada año el Feslaí con gastronomía, senderismo, fotografía, música y artesanía, manteniendo viva la fiesta aunque haya cambiado el paisaje que la vio nacer.

Cultura y tradición en Alcalalí

Del término de Alcalalí es la aldea de la Llosa de Camatxo, que aparece en una vieja copla valenciana recogida por el botánico y etnógrafo Joan Pellicer para sus Recerques etnobotàniques al territori diànic. Es una cancioncilla socarrona para presumir de mundo cuando de mundo no se ha visto mucho: ensarta tres rincones bien modestos y próximos del interior de la Marina —Alcalalí, la Llosa de Camatxo y el barranco de Malafí, este último ya hacia la Vall d’Alcalà:

Mira si he recorregut terres,
que he estat en lo Alcalalí,
a la Llosa de Camatxo
i al barranc de Malafí.

Más información en la web del Ayuntamiento de Alcalalí.