Eventos en: Albaida
- Albaida celebra los Moros y Cristianos en honor a la Virgen del Remedio del 5 al 9 de octubre de 2026 on 5 de octubre de 2026
Albaida, la villa de las marionetas
Capital de la comarca que le da nombre, Albaida guarda en el centro del pueblo uno de los museos más singulares de todo el País Valenciano: una colección de marionetas llegadas de todos los continentes, instalada dentro de un palacio del siglo XV. En las afueras, un poblado ibérico en lo alto de una montaña vigila todavía la entrada natural a la Vall d’Albaida desde la costa. Y de este pueblo salió uno de los grandes ilustradores valencianos del siglo XX, Josep Segrelles, que hoy tiene casa-museo en la misma calle donde nació.
¿Qué visitar en Albaida?
El Castell Vell d’Albaida, sobre un cerro al sur del pueblo, tiene origen ibérico y estuvo ocupado de manera continuada hasta la época islámica, de la cual se conservan la mayor parte de los elementos que hoy perduran. En el centro urbano, el Palau dels Milà i Aragó, del siglo XV y edificio más emblemático de Albaida, alberga hoy el Museo Internacional de las Marionetas de Albaida (MITA): inaugurado en 1997, es el único museo internacional del títere de España y el primer centro dedicado a este arte que abrió sus puertas en la península Ibérica, con una colección de 426 títeres de todos los continentes en más de 1.100 m² de exposición.
Josep Segrelles, el ilustrador de Albaida
Josep Segrelles Albert (Albaida, 1885 – 1969) fue uno de los ilustradores valencianos más reconocidos de su tiempo. Su acuarela minuciosa y su imaginario fantástico lo llevaron a ilustrar ediciones de La Divina Comedia de Dante, Las mil y una noches y novelas de Blasco Ibáñez, y en 1929 firmó el primer cartel oficial de las Fallas de Valencia. Al año siguiente viajó a Nueva York, donde trabajó para revistas y editoriales. Su obra, con aquellas escenas siderales y anatómicas que lo ocuparon al final de su vida, se adelantaba a la ilustración de ciencia-ficción que vendría décadas después. La Casa-Museo José Segrelles, abierta en 1991 en la casa donde creció el artista, conserva la colección antológica más importante de sus originales y permite seguir toda su trayectoria.
Senderismo en Albaida
En lo alto de la Serra d’Agullent, a 893 metros, se encuentra el yacimiento ibérico de la Covalta, un poblado ocupado entre los siglos VI y III antes de Cristo que excavó por primera vez el arqueólogo Isidre Ballester en 1907: se documentaron más de ochenta estancias y una muralla de más de tres metros de ancho. Desde allí se domina todo el paso natural que une la costa mediterránea con el interior. La subida a la Covalta sale del pueblo y es una de las salidas más populares de Albaida; otra opción, más larga, empieza en la Casa Forestal del Cau de la Trompa y sube por la pista de l’Ombria Covalta hasta l’Ombria de Bolcadors y el barranco de l’Ama. La misma Serra d’Agullent comparte laderas y caminos con el término vecino de Agullent.
Fiestas en Albaida
Las Fiestas de Moros y Cristianos de Albaida arrancan a finales de agosto con la nit de la paella, la nit de l’olla, la presentación de la reina festera y la Entrada de Moros y Cristianos, y enlazan con las fiestas patronales de finales de septiembre y primeros de octubre, dedicadas a la Mare de Déu del Remei, que culminan con la gran diada del 9 de octubre.
Cultura en Albaida
El MITA no es solo un museo: acoge también visitas guiadas, espectáculos, cursos y talleres de títeres para niños y adultos durante todo el año, y es sede habitual de la Mostra Internacional de Titelles de la Vall d’Albaida, que año tras año pasea a los titiriteros por los pueblos vecinos del valle, como Atzeneta d’Albaida o el Palomar. La música en valenciano también tiene raíces en el pueblo: Baketà, el grupo de batucada de Albaida, lleva años sonando por festivales de todas partes.
Curiosidades en Albaida
En las calles y márgenes de Albaida todavía se recuerda la vieja farmacia de las plantas. El botánico y etnógrafo Joan Pellicer recogió en el pueblo, para sus Recerques etnobotàniques al territori diànic, un remedio bien curioso con la madera del almez (lledoner) para la picadura de alacrán:
«Serradura de fusta tendra de lledoner en vi per a quan et pica un alacrà. Li lleves la pell a una rama, i sobre lo dur de baix rasques i ho fas serradura. Després es beu un grapat d’esta serradura en un got de vi… Efecte de seguida: no notes res de la picada.»
Del mismo almez, los niños aprovechaban los frutos maduros (llidons) de finales del verano como golosina y los huesos como proyectiles para la cerbatana de caña. Menos conocido es que en Albaida se usaba la mónica (agrimonia) para el resfriado, y el jugo de las hojas de la pita para lavar la ropa negra y dejarla «de un negro reluciente». Pellicer también recogió allí una tisana completa para los resfriados fuertes, de esos que dejan la voz ronca:
Per a una perolada d’aigua, posar una fulla de nisprer, una garrofa, una corfa seca de llima i de taronja, una figa seca i un grapat d’arròs. Bullir un bon rato. Beure a gots ben calent.
Más información en la web de turismo de Albaida.
