Eventos en: Albaida
Actualment no hi ha esdeveniments en Albaida.
No obstant, et convidem a visitar i estimar Albaida i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Albaida, la villa de las marionetas
Capital de la comarca que le da nombre, Albaida guarda en el centro del pueblo uno de los museos más singulares de todo el País Valenciano: una colección de marionetas llegadas de todos los continentes, instalada dentro de un palacio del siglo XV. En las afueras, un poblado ibérico en lo alto de una montaña vigila todavía la entrada natural a la Vall d’Albaida desde la costa. Y de este pueblo salió uno de los grandes ilustradores valencianos del siglo XX, Josep Segrelles, que hoy tiene casa-museo en la misma calle donde nació.
¿Qué visitar en Albaida?
El Castell Vell d’Albaida, sobre un cerro al sur del pueblo, tiene origen ibérico y estuvo ocupado de manera continuada hasta la época islámica, de la cual se conservan la mayor parte de los elementos que hoy perduran. En el centro urbano, el Palau dels Milà i Aragó, del siglo XV y edificio más emblemático de Albaida, alberga hoy el Museo Internacional de las Marionetas de Albaida (MITA): inaugurado en 1997, es el único museo internacional del títere de España y el primer centro dedicado a este arte que abrió sus puertas en la península Ibérica, con una colección de 426 títeres de todos los continentes en más de 1.100 m² de exposición.
Josep Segrelles, el ilustrador de Albaida
Josep Segrelles Albert (Albaida, 1885 – 1969) fue uno de los ilustradores valencianos más reconocidos de su tiempo. Su acuarela minuciosa y su imaginario fantástico lo llevaron a ilustrar ediciones de La Divina Comedia de Dante, Las mil y una noches y novelas de Blasco Ibáñez, y en 1929 firmó el primer cartel oficial de las Fallas de Valencia. Al año siguiente viajó a Nueva York, donde trabajó para revistas y editoriales. Su obra, con aquellas escenas siderales y anatómicas que lo ocuparon al final de su vida, se adelantaba a la ilustración de ciencia-ficción que vendría décadas después. La Casa-Museo José Segrelles, abierta en 1991 en la casa donde creció el artista, conserva la colección antológica más importante de sus originales y permite seguir toda su trayectoria.
El toque manual de campanas, Patrimonio de la Humanidad
Poca gente lo sabe fuera de la comarca, pero Albaida es el único municipio del País Valenciano que ha mantenido, desde el siglo XIII y de manera ininterrumpida, el toque manual de campanas: cada día, los campaneros tocan todavía a brazo, siguiendo toques codificados que marcan las horas, las misas, los muertos y las fiestas, un oficio que en la mayoría de pueblos desapareció con la electrificación de los campanarios. La Generalitat lo tiene declarado Bien de Interés Cultural Inmaterial, y la candidatura liderada por la asociación Campaners d’Albaida ha conseguido que la UNESCO reconozca el toque manual de campanas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Albaida ostenta por ello el título de Capital Valenciana del Toque Manual de Campanas.
Senderismo en Albaida
En lo alto de la Serra d’Agullent, a 893 metros, se encuentra el yacimiento ibérico de la Covalta, un poblado ocupado entre los siglos VI y III antes de Cristo que excavó por primera vez el arqueólogo Isidre Ballester en 1907: se documentaron más de ochenta estancias y una muralla de más de tres metros de ancho. Desde allí se domina todo el paso natural que une la costa mediterránea con el interior. La subida a la Covalta sale del pueblo y es una de las salidas más populares de Albaida; otra opción, más larga, empieza en la Casa Forestal del Cau de la Trompa y sube por la pista de l’Ombria Covalta hasta l’Ombria de Bolcadors y el barranco de l’Ama. La misma Serra d’Agullent comparte laderas y caminos con el término vecino de Agullent.
Fiestas en Albaida
El calendario festivo de Albaida se extiende por todo el año. Cerca del 17 de enero llegan las Fiestas de Sant Antoni, con la gran hoguera delante de la ermita, la bendición de animales y la cena de embutidos a la brasa. A mediados de abril, el Mig Any de Moros i Cristians adelanta la fiesta grande con música y desfilada nocturna, mientras que en mayo, el primer o segundo domingo, la Romería a la Covalta sube hasta el yacimiento para honrar a la Mare de Déu del Remei con misa, procesión y reparto de paella. Por Corpus, nanos y gegants —presentes en Albaida desde 1815— salen del MITA para la procesión, y por Sant Joan no falta la hoguera del solsticio. El 25 de julio, desde 1387, se celebra la Fira de Sant Jaume. Todo culmina en octubre con las Fiestas Patronales y de Moros y Cristianos, dedicadas a la Mare de Déu del Remei, que arrancan con la nit de la paella, la nit de l’olla y la Entrada de Moros y Cristianos, y que tienen su día grande —la desfilada de gala— el 9 de octubre.
Cultura en Albaida
El MITA no es solo un museo: acoge también visitas guiadas, espectáculos, cursos y talleres de títeres para niños y adultos durante todo el año, y es sede habitual de la Mostra Internacional de Titelles de la Vall d’Albaida, que año tras año pasea a los titiriteros por los pueblos vecinos del valle, como Atzeneta d’Albaida o el Palomar. La música tiene raíces profundas en el pueblo: ya en 1566 un grupo de doce músicos de Albaida fue contratado para actuar en las fiestas de la lejana Chinchilla (Albacete), y hoy conviven el Cercle Musical Primitiva d’Albaida «El Gamell» —con más de 250 años de tradición— y la Unió Musical d’Albaida «La Aranya», fundada en 1923. La música en valenciano también tiene representación con Baketà, el grupo de batucada de Albaida.
Curiosidades en Albaida
En las calles y márgenes de Albaida todavía se recuerda la vieja farmacia de las plantas. El botánico y etnógrafo Joan Pellicer recogió en el pueblo, para sus Recerques etnobotàniques al territori diànic, un remedio bien curioso con la madera del almez (lledoner) para la picadura de alacrán:
«Serradura de fusta tendra de lledoner en vi per a quan et pica un alacrà. Li lleves la pell a una rama, i sobre lo dur de baix rasques i ho fas serradura. Després es beu un grapat d’esta serradura en un got de vi… Efecte de seguida: no notes res de la picada.»
Del mismo almez, los niños aprovechaban los frutos maduros (llidons) de finales del verano como golosina y los huesos como proyectiles para la cerbatana de caña. Menos conocido es que en Albaida se usaba la mónica (agrimonia) para el resfriado, y el jugo de las hojas de la pita para lavar la ropa negra y dejarla «de un negro reluciente». Pellicer también recogió allí una tisana completa para los resfriados fuertes, de esos que dejan la voz ronca:
Per a una perolada d’aigua, posar una fulla de nisprer, una garrofa, una corfa seca de llima i de taronja, una figa seca i un grapat d’arròs. Bullir un bon rato. Beure a gots ben calent.
Los hornos locales mantienen viva una repostería propia ligada a las fiestas de octubre y de Navidad: carquiñoles, pastelitos de boniato, rollitos, cocas de almendra, almendras de turrón, merengues de café y las típicas gemmes y nueces al fondant. Y en otoño, cuando salen las setas (rovellons) por los pinares del término, no hay cocina de Albaida que no haga una tortilla, un salteado con ajos o un arroz caldoso.
Más información en la web de turismo de Albaida.
