Eventos en: Fageca

Actualment no hi ha esdeveniments en Fageca.

No obstant, et convidem a visitar i estimar Fageca i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

Fageca, entre olivos y almendros en la Serrella

Fageca es un pueblo tranquilo de El Comtat, resguardado por las sierras de Alfaro y la Serrella, con sus calles y casas encajadas en la montaña rodeadas de olivos y almendros.

Qué visitar

La iglesia del pueblo, del siglo XVI, y la plaza que la rodea invitan a un paseo tranquilo por el núcleo urbano, con las casas anidadas en la montaña como imagen característica de Fageca.

La Salema y el petroglifo de Fageca

A las afueras del pueblo se encuentra la Salema, una pequeña cueva y yacimiento arqueológico donde se han hallado restos de animales, junto con el conocido petroglifo de Fageca, un grabado al aire libre sobre la roca.

Senderismo por la Serrella

La Serrella, sierra de más de 13 kilómetros de orientación este-oeste incluida en la Red Natura 2000, se explora desde Fageca por el PR-CV 182, un recorrido de 9,5 km de dificultad media-alta que llega hasta la nevera del Pla de la Casa (1.378 m), un gran pozo de nieve del siglo XVII. La misma sierra se explora también desde Quatretondeta y Famorca, formando junto con Fageca la Vall de Seta.

Las xameles de Navidad: fuego, espliego y pájaros

De todas las tradiciones de Navidad que Joan Pellicer recogió por la montaña, la de Fageca es la más cinematográfica. Los niños hacían xameles: manojos de espliego atados que se podían empalmar unos con otros hasta tener una antorcha larga, y que se encendían la Nochebuena para ir dando vueltas por las calles. Hasta aquí, igual que en el Castell de Guadalest, Benimantell o l’Abdet. Pero en Fageca la noche continuaba:

Després del ressopar anàvem a entrar als corrals i les coves per a espantar amb les xameles els pardals adormits i caçar-los per a fer després un esmorzar.

En Benimassot decían que era «cosa de xiquets de nou o deu anys», y en Gorga, cuando no había espliego, las hacían de esparto majado. Hoy el espliego escasea y las xameles casi se han perdido.

Fageca es, así, uno de los once pueblos diánicos que la noche del 24 de diciembre encienden fuego para recibir el solsticio de invierno. Donde lo que abunda es el esparto en lugar del espliego, las antorchas se llaman aixames o fatxos y se giran en círculo hasta que lanzan chispas como un enjambre de abejas —así se hace en Tibi, Xixona, Onil, Relleu, la Torre de les Maçanes, l’Orxa, Gaianes, Beniarrés y Millena. El etnobotánico Daniel Climent lo resume en una frase: «és un cant pagà al creixement del sol». Todos los detalles, en la Rodà de les Aixames de Diània.

Fageca, tierra de los últimos montañeses

En este valle pequeño y colgado de la montaña todavía conoció Joan Pellicer a algunos de los últimos montañeses diánicos, esos hombres que habían hecho de la sierra su casa. Uno de ellos era Vicent Maçanet, «Vicent el Pastor de Famorca», nacido en Famorca en 1923 pero casado en Fageca, donde vivió más de cuarenta años. Mediero y labrador de toda la vida, resumía así su arraigo a la tierra:

El meu ofici ha segut llaurador tota la vida com els meus pares. Com les perdius, en estes muntanyes he nascut, he viscut i em moriré.

El mismo espíritu tenía Fernando Gilabert Vidal, «el Roig», hijo de Fageca, pastor de pequeño y después labrador, cazador, melero y sobre todo margenador y montañés, un hombre que —contaba Pellicer— «se sent tan a soles a Alcoi com acompanyat trescant per les muntanyes».

Fiestas en Fageca

Las fiestas mayores se celebran alrededor del cuarto domingo de agosto, en honor de la Mare de Déu dels Dolors y del Espíritu Santo, con actos religiosos, cenas de vecindad y actividades que atraen a gente de toda la contornada. Por Corpus, además, Fageca compartía con sus vecinos de la Serrella la vieja enramada de manrúbio: se perfumaban las calles con esta hierba de solana al paso de la procesión, igual que en Castell de Castells y Famorca.

Curiosidades de Fageca

  • La herba de Peret. Al hipérico —la planta que casi todo el territorio conoce como hierba de San Juan o perico— en Fageca la llaman herba de Peret y flor de Peret, dos nombres que no se dicen en ningún otro lugar de Diània. Un diminutivo cariñoso para una hierba que servía para las heridas y las picaduras.
  • Las lagartijas melómanas. En Fageca, a la lagartija la llaman segrentana, y entre las creencias que allí recogió Joan Pellicer hay una impagable: dicen que «a les segrentanes els agrada la música clàssica».
  • Ruda contra los ratones. En el pueblo tenían un remedio casero bien sencillo: poner ruda fresca allí donde había ratones, «i desapareixen mentre fa olor».
  • De la despensa y de la faena: cuatro brotes de estepera hacían de estropajo para fregar; a una hierba la llaman carxofeta de plata; y de las queradilletes dels serellons —unas raíces dulces— decían que se las comían los niños por los bancales.

Más información, en la web oficial del Ayuntamiento de Fageca.