Eventos en: Castelló de Rugat

Actualment no hi ha esdeveniments en Castelló de Rugat.

No obstant, et convidem a visitar i estimar Castelló de Rugat i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

Castelló de Rugat, alfarería y puerta del Benicadell

Castelló de Rugat, con poco más de 2.300 habitantes, es cuna de una tradición alfarera secular y guarda, bajo una casa-palacio del centro histórico, una de las pocas mezquitas moriscas clandestinas que se conservan en todo el País Valenciano. El pueblo se abre, por detrás, a las estribaciones del Benicadell.

Del castillo de Aielo a frontera entre taifas

El castillo de Rugat —conocido también como castillo de Aielo—, de origen árabe del siglo XI, fue reformado en el siglo XIII y quedó semidestruido en el XIV. Durante la época de taifas hizo de frontera entre los territorios de Xàtiva y Dénia, hasta la conquista de Jaume I. Hoy, en el antiguo emplazamiento del castillo, se alza la ermita de San Antonio Abad, Santa Bárbara y San Antonio de Padua (siglo XVII), con vistas magníficas sobre toda la Vall d’Albaida.

La tradición de las gerres

El Museo-Taller de la Cerámica de les Gerres recuerda el oficio que dio fama a Castelló de Rugat, y todavía se puede visitar el horno más antiguo del pueblo, conocido como «dels Macenes». Esta artesanía alfarera llenó de tinajas y cántaros medio país valenciano durante siglos.

La mezquita morisca clandestina

Bajo los sótanos de una casa-palacio del núcleo antiguo se descubrió una mezquita morisca clandestina, construida en secreto cuando la práctica del islam ya estaba prohibida tras la conversión forzada. Es uno de los testimonios más raros y mejor conservados de este período en todo el País Valenciano.

Qué visitar en el casco antiguo

El recorrido por el núcleo histórico pasa por la ermita, el lavadero, el palacio-mezquita adyacente al ayuntamiento y la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, del siglo XVIII.

El Racó del Duc y el vino de la Vall

Hacia la sierra, los cultivos de olivos y viñas dan paso a los contrafuertes del macizo del Benicadell, con la Ombria del Benicadell como espacio natural protegido y destino excursionista de referencia que enlaza con los pueblos vecinos de bajo la sierra, como Beniatjar. La ruta del Racó del Duc, por la Vía Verde del Serpis, sigue el río a través de su congosto hasta l’Orxa. Las bodegas de la Vall d’Albaida, cada vez con vinos de más calidad, ofrecen visitas y cata para los amantes del enoturismo.

Fiestas en Castelló de Rugat

El calendario festero del pueblo tiene dos momentos fuertes. En agosto, el domingo siguiente al día 15, se celebra el desfile de Moros y Cristianos. Y en diciembre, del 5 al 8, llegan las fiestas patronales en honor de la Mare de Déu del Remei —conmemorando su Milagro—, el Cristo de la Fe y la Inmaculada: unas fiestas mayores de invierno, algo poco habitual en la comarca. (Fuente: información turística de la Vall d’Albaida.)

La adivinanza de los espárragos

La sabiduría popular del pueblo todavía sabe jugar con las palabras. El médico y etnobotánico Joan Pellicer contaba que, en Castelló de Rugat, un viejo matrimonio le planteó una adivinanza sobre el espárrago triguero, ese brote amargo que nace en los bordes de los caminos:

Una cosa que naix mascle i mor femella. Això és l’espareguera: si la culls és mascle, i si no la culls es fa femella.

Un juego de campo que resume, con humor, la observación paciente de quien ha cogido espárragos toda la vida: si no los cortas a tiempo, se espigan y florecen.

Curiosidades de Castelló de Rugat

  • El día de los madroños. Los frutos del madroño fermentan un poco y se suben a la cabeza. Pellicer recogió en el pueblo dos avisos que valen por uno: que «si en menges trenta o quaranta, agarres una bufa de por», y el testimonio de un vecino que lo comprobó por su cuenta: «un dia, al bancal, vaig començar a menjar-ne i menjar-ne, i tornant al poble em deia: serà possible, serà possible!».
  • Los cüols, en la sartén. Aquí llaman cüol a la flor del ajo tierno, ese tallo que sube cuando el ajo empieza a espigarse; se cogía estirándolo poco a poco, sin respirar, para no romperlo. Un vecino le dio a Pellicer la receta más breve posible: «els cüols, molt bo en tortilleta o en tot lo que vullgues fer-ne».
  • Los mangos del picapedrero. Un viejo picapedrero del pueblo le explicó a Pellicer por qué los mangos de las mazas para machacar piedra se hacían de fresno o de coscoja: «són més suaus i no feien tantes bambolles». Detalles de oficio que no salen en ningún manual.
  • En el pueblo llaman poliol de menta al poleo, regalíssia mora o puro moro al regaliz, y farolet a una florecilla que en otros lugares es el cresolet de frare.

Más información, en la web oficial del Ayuntamiento de Castelló de Rugat.