Eventos en: Benigembla
Actualment no hi ha esdeveniments en Benigembla.
No obstant, et convidem a visitar i estimar Benigembla i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Benigembla, entre el Cocoll y el Gorgos
Con apenas 483 habitantes repartidos en 18,4 km², Benigembla es uno de los pueblos más pequeños de la Marina, en el Valle de Pop, a los pies del Cocoll, uno de los pocos picos de la comarca que supera los 1.000 metros.
Qué visitar en Benigembla
El río Gorgos atraviesa el término y es su elemento determinante, como demuestra su abundante patrimonio hidráulico bien conservado: acueductos, balsas y fuentes repartidos por todo el municipio, además del Lavadero y el Parque Botánico del Ribàs. En el núcleo, la iglesia de Sant Josep y el edificio del Sindicato completan el recorrido. El Cavall Verd, otro de los picos que rodean el pueblo, fue escenario del alzamiento morisco de 1609.
Hijos de Jamla: el origen del nombre
El nombre del pueblo viene, según el diccionario Alcover-Moll, de la unión de beni —’hijos de’ en árabe— y jamla, un nombre de familia; otra hipótesis, recogida por el historiador Severino Giner Guerri, lo hace derivar de Baniambla, el nombre de una familia árabe ligada a la formación de la alquería. Aquella alquería no estaba sola: junto con Vernissa, hoy desaparecida, formaban los dos núcleos de población de la época musulmana. Con la llegada de los cristianos, el Llibre del Repartiment adjudica estas tierras a Pere d’Altafulla.
El Cavall Verd y la leyenda de Alfatamí
La cresta del Cavall Verd, que se eleva sobre el pueblo, fue el escenario del último gran acto de resistencia morisca en el País Valenciano. En 1609, cuando Felipe III ordenó la expulsión, miles de moriscos del Valle de Pop y los valles vecinos llegaron por Petracos y subieron montaña arriba hasta la cresta: hasta 17.000 personas se hicieron fuertes en lo alto del Cavall Verd, mientras Benigembla se convertía en plaza del ejército real del general Agustín Mejía. Los sublevados se aferraban a una vieja leyenda: según contaban, un guerrero llamado Alfatamí, derrotado en tiempos de Jaume I, había caído a tierra con su caballo verde, pero volvería a levantarse con su montura para defender a los suyos si los cristianos atacaban de nuevo estas tierras. El milagro no llegó, la revuelta fue aplastada, pero la montaña conservó el nombre para siempre.
De la pasa a Nueva York
En el siglo XIX el motor económico de Benigembla fue la pasa, y todavía hoy se reconocen por el término los riu-raus donde se secaba antes de exportarla. Cuando la filoxera acabó con los viñedos, del pueblo salieron las primeras oleadas de emigrantes, y el destino principal no fue la ciudad más cercana sino los Estados Unidos. Ese hilo no se ha roto: aún hoy hay familias benigemblenques que viven allá y vuelven cada verano al pueblo.
El Ribàs, el muro que salvó el pueblo
El otro episodio que ha marcado Benigembla es la riada de 1957, que destruyó buena parte del pueblo. La respuesta fue levantar un muro de contención monumental contra el río, conocido como el Ribàs, del que fue benefactor Baldomero Vega de Seoane. Su importancia para el pueblo se mide fácilmente: el Ribàs es hoy el símbolo principal del escudo municipal. A su lado se ha acondicionado un parque botánico que permite recorrerlo a pie.
Senderismo en Benigembla
La ruta a la cima del Cocoll y la faja del Carrascal de Parcent combina dos sierras emblemáticas del Valle de Pop: el Cocoll, de 1.048 metros, y el largo y espectacular paso por la vertiente norte de la Serra del Carrascal de Parcent, que junto con el Bèrnia, el Ferrer y la Xortà-Serrella separa la Marina Alta de la Marina Baixa.
El término está bien señalizado: el PR-CV 427 une Benigembla con el Cocoll y Castell de Castells; el PR-465, la Senda del Badall y las Fuentes, recorre el patrimonio de agua del municipio; y hay itinerarios cortos hasta la Cova de la Cistella y por el Camí dels Moros a la cresta del Penyó. Otra ruta clásica sube al mismo Cavall Verd, a menudo enlazando con el vecino Vall de Laguar.
Fiestas en Benigembla
Las fiestas locales se celebran del 12 al 17 de agosto, en honor a Sant Josep, Sant Agustí, Sant Francesc y la Asunción. El 16 y 17 de enero toca Sant Honorat y Sant Antoni. Y en verano el pueblo cambia de piel con el BIMAU, la Benigembla Internacional Mostra d’Art Urbà, que convierte en lienzos las paredes de los edificios del municipio.
La cocina de Benigembla
Las cocas tienen todo el protagonismo: las cocas escaldadas —los minxos— hechas a la plancha con rellenos variados, las cocas fritas con tomate y anchoa, o las cocas al horno. De aperitivo, la borreta de melva durante todo el año y el espencat en verano, con la hortaliza en plena producción. Y en invierno, arroz caldoso con pencas y nabos o puchero con pelotas.
Curiosidades de Benigembla
Hay un dicho que corre por toda la Marina —«anar més mudat que un margalló»— que, curiosamente, cambia de sentido según de qué pueblo sea quien lo dice. En Benigembla, ir mudado como un margalló significa ir hecho un desastre; en el vecino Murla, en cambio, significa ir bien vestido, y en Benissivà que uno va a medias. Tres pueblos a pocas leguas y tres lecturas opuestas de la misma palmito: así es el valenciano que Joan Pellicer iba recogiendo casa por casa.
El paisaje del término también tiene nombres de despensa: pasado el Passet, en lo alto de la peña y cerca de la Font Blanca, está el Tossal del Pa de Dacsa, bautizado por su forma de pan; un topónimo que Benigembla comparte con Murla y con Castell de Castells.
Entre las plantas del término, el tomillo recibe el nombre de fríula, variante que Joan Pellicer documentó en todo el Valle de Pop —Parcent, Murla, Benigembla— como contrapunto de la frígola del interior y del timó de la costa. Un mismo arbusto silvestre, tres nombres que dibujan las fronteras invisibles de la comarca.
