Eventos en: Benimantell
Actualment no hi ha esdeveniments en Benimantell.
No obstant, et convidem a visitar i estimar Benimantell i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Benimantell, tierra de moriscos
El pueblo de Benimantell, situado en el Valle de Guadalest y muy cerca de ese municipio tan turístico, esconde también rincones encantadores, rutas a la sierra de Aitana y la Xortà, cicloturismo y una oferta cultural y gastronómica durante todo el año.
Qué visitar en Benimantell
Si queréis visitar Benimantell, podéis dar un paseo por su centro histórico y visitar la iglesia de Sant Vicent Màrtir, así como las fuentes que hay en su término: la font del Morer, la del Molí, la de l’Arc, la del Pi o la de Salines. También una parte del pantano de Guadalest está ubicada en Benimantell.
Cuando Guadalest no se llamaba Guadalest
En los años ochenta, el etnobotánico Joan Pellicer recogió el testimonio de Josep Mora i Mora, nacido en 1913 en el mas del Sabater —una masía que está en término de Benimantell aunque parte de las tierras pertenezcan al Castell— y vecino del pueblo desde que se casó. Entre sus explicaciones sobre hierbas y cosechas dejó caer una precisión que vale por todo un tratado de toponimia:
Antigament no dien Guadalest, dien el Castell i el Raval.
Los nombres del valle, como las fuentes, son más antiguos que los rótulos de la carretera.
Senderismo en Benimantell
Sin duda, Benimantell es un lugar de referencia para los amantes de la naturaleza. Rutas incontables hacia la sierra de la Xortà y Aitana, el pico más alto de Diània, con 1.558 metros.
La ruta clásica que sale del término es el PR-CV 464, el Sender de la Serra, que une la font del Molí de Benimantell con la font de Partegat, ya en término de Benifato, por la cara norte de Aitana.
Desde esa misma font de Partegat arranca el ascenso a la cima de Aitana, bien señalizado con marcas de PR (blanco y amarillo) en dirección a los Tudons: font de l’Anouer, font de Forata —la fuente más alta de toda la Marina, con un pozo de nieve a sus pies—, el Passet de la Rabosa, un paso tan estrecho que solo se pasa de uno en uno, y las impresionantes simas de Partegat, un hundimiento tectónico de profundidad aún desconocida. La vuelta se puede hacer por la Penya Alta (1.505 m) y el puerto de Tagarina, donde vale la pena desviarse a ver otro clot de neu, el dels Teixos. Son unas 4 o 5 horas y unos 600 metros de desnivel.
Por el camino se atraviesan tres microreservas de flora —el Passet de la Rabosa, el Runar dels Teixos y la Penya de la Font Vella—, donde están protegidas las plantas y el sustrato donde crecen. También podéis hacer una bonita ruta por los alrededores del pantano de Guadalest, o una muy familiar por caminos, pistas forestales y campos de cultivo, donde se aprecia la piedra seca tradicional. Todas las encontraréis en el Wikiloc de Benimantell.
Las masías de las tertulias
A principios del siglo XX, Benimantell se convirtió en lugar de veraneo de la generación de intelectuales que trabajaba en la Marina y en el Alicantino. El mas del Clot del Pi era del arquitecto Juan Vidal y el mas del Molí, del compositor Òscar Esplà; por allí y por las ventas y hostales del pueblo pasaban el escritor Gabriel Miró, el economista Germán Bernácer, el pintor Emilio Varela o el escritor Eduardo Irles, en tertulias largas con guisos caseros, dulces y vinos de la tierra.
De aquellas estancias surgieron obras como la Sinfonía Aitana de Òscar Esplà y páginas de Años y leguas de Gabriel Miró: la montaña que se ve desde la plaza de Benimantell tiene partitura y tiene novela. (Fuente: Ayuntamiento de Benimantell.)
Fiestas en Benimantell
Las fiestas patronales de Benimantell se celebran el tercer domingo de octubre. En verano también se celebran las fiestas de Sant Llorenç, del 10 al 12 de agosto.
El collar de la Noche de San Juan
En Benimantell, la correhuela que trepa por los márgenes recibe el bonito nombre de flor d’àngel, y era la materia con la que los niños se hacían un collar en la noche mágica de San Juan. Así lo recogió el etnobotánico Joan Pellicer en el pueblo:
Feem un collar de flor d’àngel la Nit de Sant Joan.
Curiosidades de Benimantell
- Estar pixat de l’angigala. En Benimantell, cuando alguien va de mal humor, se dice que pareix que estigues pixat de l’angigala. La aulaga —aquí angigala— es esa mata espinosa y terca que repuebla las laderas quemadas; el retrato no necesita explicación. Lo documenta Joan Pellicer en su catálogo etnobotánico.
- Xofes i torrons. Cada pueblo de la Marina tiene su nombre para las palomitas de maíz. En Benimantell son xofes i torrons; en el Castell de Guadalest, xofes i uelets; en Famorca, xofes i esclafitons. Los granos que no estallan tienen nombre propio según el pueblo.
- El garrofero que no da algarrobas. Aquí lo llaman garrofer judio: el árbol macho que no da fruto pero que se injerta para que los demás carguen. La explicación que daban en el pueblo es muy gráfica: «la seua olor fa créixer la garrofa». Y al garrofero que ya lleva la rama injertada lo llaman garrofer lindar.
- El Morro dels Timons. Uno de los topónimos de Aitana dentro del término de Benimantell lleva el nombre del tomillo, la planta que perfuma toda la solana.
- Las higueras del pueblo tenían nombres para cada mes: la figa de cameta, tempranera; la blanca vera, que da la higa-flor; la xafarina, grande y plana, de septiembre; y la vernesca y la figa de carabasseta, las más tardías.
- El foro de los barrancos. El árbol que en la mayor parte del territorio se conoce como auró —el arce de hoja caduca de los hondonales de montaña— en Benimantell, Benifato, l’Abdet y el Castell de Guadalest recibe el nombre de foro. Joan Pellicer recogió esta variante local en su catálogo etnobotánico, tan antigua como los valles mismos.
- El petet. En Benimantell, la planta conocida en todo el territorio como pet de frare —la euforbia que hace un pequeño crujido seco cuando se aprieta— recibe el diminutivo de petet. Lo documentó Joan Pellicer: una palabra pequeña para una planta pequeña.
La olleta de blat
El plato de Benimantell y de todo el Valle de Guadalest es la olleta de blat: un guiso de invierno de trigo, alubias, cardos, acelgas, carne de cerdo y aceite de oliva de la tierra, heredero de una época en que el grano se trillaba y aventaba a mano. Cuando llegó el arroz, muchos se pasaron al arroz con alubias y pencas, pero los restaurantes del valle no han dejado perder el original.
Cada noviembre el pueblo dedica nueve días a la Semana Gastronómica de la Olleta de Blat, con menús en todos los restaurantes, y el sábado que la abre se celebra la Fiesta de la Olleta en la Plaza Mayor, con las ollas grandes a la vista de todos.
Dónde dormir y comer en Benimantell
Benimantell tiene una buena oferta de restauración y alojamiento. En la avenida Callosa d’en Sarrià encontraréis infinidad de lugares para comer: la Venta La Montaña, Mesón Ca Rafael, Restaurant Sonia L’Obrer o incluso una hamburguesería, KM 13 Burger Logia.
Para dormir están los apartamentos Serrella, Nasilvana Hotel y los apartamentos La Muntanya, así como las casas rurales Casa Rosa, Ca Lidia o Ca Pep.


