Eventos en: El Palomar
Actualment no hi ha esdeveniments en El Palomar.
No obstant, et convidem a visitar i estimar El Palomar i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
El Palomar, el pueblo que planta un chopo cada mayo
El Palomar es un pueblo pequeño de la Vall d’Albaida, entre el Parque Natural de la Serra de l’Ombria y la sierra del Benicadell, conocido por una fiesta muy peculiar: la Plantà del Xop, en la que la gente joven lleva a hombros un chopo hasta la plaza del pueblo.
De alquería musulmana a pueblo independiente de Albaida
Los historiadores sitúan la fundación y consolidación de El Palomar en el siglo XIII, cuando colonos catalanes -agricultores y ganaderos- adaptaron el nombre que los musulmanes locales daban a estas tierras (al Palombar), catalanizándolo. El 15 de diciembre de 1603, Cristòfol II dels Milà i Aragó, cuarto conde y primer marqués de Albaida, otorgó el privilegio que separaba El Palomar de la villa de Albaida y lo convertía en universidad propia. El pueblo formaba parte del marquesado de Albaida, junto con Albaida y los pueblos de Atzeneta, Benissoda, Bufali y Carrícola.
Qué visitar
La iglesia de Sant Pere Apòstol, barroca del siglo XVII, tiene un campanario desde donde se ve todo el pueblo. La ermita del Roser, reconstruida en el siglo XIX en estilo neoclásico, y una serie de azulejos cerámicos devocionales policromados repartidos por las calles completan el patrimonio religioso popular. En “La Sala”, antigua casa consistorial del mismo siglo XVII, se ha instalado el museo arqueológico del Castell de Carrícola (BIC, siglo XIII), el pueblo vecino con el que El Palomar comparte buena parte de su historia.
El barranco de la Junda y la Font de Sis
Desde el pueblo se puede hacer un paseo por el barranco de la Junda hasta el paraje de la Font de Sis, siguiendo la “Senda Verde” bordeada de chopos. Allí hay una fuente, un lavadero antiguo, mesas y fogones para hacer paella, y un bar-restaurante para hacer parada.
Fiestas: la Plantà del Xop
El segundo fin de semana de mayo, El Palomar vive su fiesta más singular en honor de la Mare de Déu dels Desemparats: la Plantà del Xop, con el baile de la bandera y el baile de los pastorcillos, y un chopo llevado a hombros por los jóvenes del pueblo para plantarlo en la plaza. La víspera, la gente sale de la plaza de la Virgen hacia la chopera para la tala ritual de uno de los chopos más fuertes de los alrededores, que después se pela —dejándole solo el ramaje de la copa— y se clava en tierra como cucaña, centro de la fiesta y del baile.
Joan Pellicer vio en esta fiesta mucho más que una curiosidad local: la supervivencia de un antiquísimo culto al árbol, vivo todavía en unos pocos pueblos de Diània. Así lo dejó escrito:
Un ben il·lustratiu exemple de la continuïtat del culte a l’arbre dels antics fins l’actualitat el constituïxen les populars Festes del Xop que anualment se celebren encara a les belles viles de Planes, Altea, Beniganim, el Palomar i a d’altres pobles de la nostra geografia.
El Palomar comparte, pues, este rito con Beniganim —que también planta el chopo por la Mare de Déu dels Desemparats—, con Planes, donde la fiesta es el corazón de la Pascua Granada, y con Altea, donde los labradores alzan el árbol por San Juan. También en Millena se planta el chopo cada verano, dentro de las Fiestas Mayores de julio; antiguamente se hacía por el día de San José, y de ahí le viene el nombre tradicional de «el árbol de San José»: un chopo bien alto, pelado y enjabonado de arriba abajo, con buñuelos y un pollo atados en la copa para quien consiguiera trepar. En Diània TV hemos contado en vídeo ese mismo rito del árbol tanto en la Festa del Xop de Millena como en la Plantà de l’Arbret d’Altea.
Las fiestas patronales mayores del Palomar, en honor de la Sagrada Familia y el Crist del Miracle, se celebran la tercera semana de agosto, con concurso de paellas incluido.
Un cardo para no escaldarse
La devoción del Palomar por las plantas no acababa en las fiestas: también había sabiduría práctica. Joan Pellicer recogió en el pueblo un remedio antiguo contra el “escaldat” —esa irritación de la piel de las ingles y de debajo de los brazos que atormentaba a los labradores en los calores del verano—, con el panical, el cardo corredor que crece en los bancales secos:
Tronquet de panical quan està tendre per a no escaldar-se. Portar-lo a la bujaca o es passa una agulla amb un filet i se’l posa al coll.
Un tronquito de esta planta, cogido tierno y colgado del cuello con un hilo, bastaba para conjurar la molestia: una de esas creencias de medicina popular que Pellicer documentó en decenas de pueblos de Diània, El Palomar entre ellos.
Costumbres y gastronomía
El pueblo guarda el árbol incluso en el calendario litúrgico. Por Corpus, la tradición mandaba enramar las calles con hojas de olmo y de laurel, otro gesto antiguo de reencuentro con el árbol que Pellicer también documentó en el pueblo; y el Domingo de Ramos, El Palomar —como Bocairent y Ontinyent— lo celebraba con ramas de laurel. En la mesa, el arroz al horno de Pascua, las judías hervidas que acompañan la Plantà del Xop y la paella son los platos que mejor representan a El Palomar.
Más información turística, en la ficha de Turismo de la Diputación de Valencia.
