Eventos en: Beneixama
- Beneixama arranca este viernes la XIII Feria Xe Que Bo on 2 de octubre de 2026 0:00
Beneixama, entre viñas y la Torre Atalaia
A los pies de la Serra de la Solana, rodeado de viñas y olivos, Beneixama guarda una torre almohade de 1254 que hoy funciona como museo arqueológico y domina todo el casco urbano.
Qué visitar en Beneixama
La Torre Atalaia, de 1254 y de clara factura almohade, alberga hoy el museo arqueológico del pueblo. Entre el patrimonio religioso destacan la iglesia de Sant Joan Baptista, la capilla de Sant Vicent Ferrer y la ermita de la Divina Aurora. El pueblo cuenta también con un Museo Etnográfico y el Museo Navarro Ferrero, dedicado a la obra del artista local José Navarro Ferrero. Vale la pena pasear por las antiguas bodegas, testigos de una larga tradición vitivinícola y olivarera.

Senderismo en Beneixama
Beneixama es un buen punto de partida para caminar por la Serra de la Solana, compartida con Bocairent, Camp de Mirra, Fontanars dels Alforins y la Canyada, y atravesada por el PR-CV 52. Por el camino se encuentra una antigua nevera y parajes como la Talaeta o la Font de la Duenya.
Fiestas en Beneixama
La gran fiesta del pueblo son los Moros y Cristianos en honor a la Divina Aurora, que se celebran a principios de septiembre y han sido declarados de Interés Turístico Autonómico desde 2019. Cinco comparsas —Cristians, Estudiants, Llauradors, Moros y Pirates— desfilan por las calles del casco con decenas de bandas de música, en unas fiestas que reúnen miles de visitantes. Terminados los días de fiesta, el programa se completa con diversas ferias pequeñas y con la actuación de danses que dan cierre a la temporada festiva. Más información en la web de la Comissió de Festes.
A lo largo del año el pueblo celebra también Sant Vicent Ferrer el 28 de abril, Sant Joan el 24 de junio y la Asunción el 15 de agosto.

Qué comer en Beneixama: los figatells y la coca de patata
El plato de bandera del pueblo es el figatell. La base es sencilla y siempre la misma: hígado y magro de cerdo a partes iguales, con manteca, sal y especias —pimienta, clavo y canela—, todo amasado, reposado y hecho bolitas que se envuelven con la mantellina, la telilla finísima de grasa que rodea los intestinos del cerdo. Se hacen a la plancha a fuego lento unos quince minutos, para que queden bien hechos por dentro y por fuera.
La diferencia de Beneixama está en el cuchillo. Aquí el hígado y el magro todavía se pican a cuchillo, en trocitos pequeños, como se hacía siempre, mientras que en otras comarcas donde también son típicos —en la Safor, por ejemplo— se pican a máquina, y el resultado se parece más a una hamburguesa que a un figatell. Es una fidelidad a la receta ancestral que se nota en la textura y en el sabor.
A partir de ahí, como pasa con la paella, no hay una receta única: cada casa tiene la suya. Hay quien le añade perejil, y algunos recetarios incorporan piñones o nuez moscada; en cambio, la fórmula que se reconoce en el pueblo no suele llevar riñones, a diferencia de otras versiones que circulan por Diània.
La otra especialidad es la coca de patata, y como plato de cuchara destaca el arroz con conejo. La Fira Xe que bo, en octubre, es una buena ocasión para probarlo todo junto con el herbero del pueblo.
Cultura en Beneixama
Cada verano el pueblo se llena de música con el Beneixama Rock, un festival dedicado al rock y el punk con sello autóctono. Beneixama participa también cada año en el Aplec de Danses dels Pobles de la Mariola, junto con Banyeres de Mariola, Agres, Alcoi y otros pueblos de la sierra.
El anís para los herberets de la Mariola
Si la salvia guardaba la salud, el anís de Beneixama hacía posible uno de los rituales colectivos más estimados de la Mariola: el herberet. Joan Pellicer, al documentar las recetas de los herberets de Bocairent y Banyeres de Mariola —las dos fórmulas más elaboradas de la comarca—, recoge que el anís de base tenía que ser de las bodegas de Beneixama, y lo dice sin rodeos:
Recomanable l’alcohol de les bodegues de Beneixama —B. Alonso i B. Molina—. Mai no l’anís del Mono.
— Joan Pellicer, Recerques Etnobotàniques al Territori Diànic
El informante Josep Vicent Alonso Valdés de Beneixama es también quien da a Pellicer la proporción definitiva de la mezcla: un 50% de anís seco de 37° y un 50% de anís dulce de 25°, que combinados quedan en 31°. Beneixama era, en definitiva, el proveedor de excelencia de la bebida ritual de toda la sierra de la Mariola.
Diània Televisió dedicó una serie entera al Herbero Diànic: desde el timonet, pericó y rabo de gat hasta la receta definitiva del herberet, pasando por la salvia y las hierbas de la Mariola.
La salvia de la Solana
La Serra de la Solana es tierra fértil de plantas medicinales, y ninguna como el setge —la salvia (Salvia officinalis)— ha tenido tanta presencia en la sabiduría popular del pueblo. Joan Pellicer recogió entre los labradores de Beneixama la variante local de un dicho que resuena por todo el territorio diànic:
Qui té setge, mai no necessita metge.
— dicho popular recogido por Joan Pellicer en Beneixama
El setge se usaba como digestivo, diurético depurativo y protector hepático —se tomaba una taza en ayunas o después de las comidas—, y la convicción de que quien lo conocía no necesitaba ningún médico se transmitía en variantes muy similares por toda la ruralia diànica: Salem, Biar, Xixona, Agres o Cocentaina hacían circular dichos casi idénticos. El de Beneixama, sin embargo, tiene el corte definitivo: breve y rotundo como la gente de la Solana. Y si la salvia protegía la salud, la calabaza alimentaba la mesa: Pellicer recuerda la olleta de carabassa de Beneixama, plato casero de otoño que formaba parte de la memoria gastronómica de los pueblos de la Mariola, como el puchero con calabaza morisca de Benissa o los pastissets navideños de Quatretondeta.
Curiosidades en Beneixama
El etnobotánico Joan Pellicer, en su tesis sobre el territorio diànic, entrevistó a varios vecinos de Beneixama que retratan bien los viejos oficios del pueblo: Joan Pérez Paya, descrito como «llaurador assenyat i entenimentat» (labrador sensato y entendido), y Vicent Luna Camús, maestro de hacha, ferretero y caracolero, que llegó a ser secretario de la Llar del Pensionista.
De aquellas conversaciones salió también la sabiduría de las hierbas de la Solana. La centaura —una hierbita amarga de flor rosada que cubre los matorrales secos hacia Sant Joan— se recogía aquí como remedio contra la diabetes, y uno de los informantes recordaba haberla repartido durante años entre los vecinos:
És molt bona per a la inflamació i per al sucre. Ací n’hi han unes quantes persones que han patit del sucre i jo els en portava de centaura molts anys.
— Informante de Beneixama, recopilado por Joan Pellicer, Recerques Etnobotàniques al Territori Diànic
Otro informante reveló a Pellicer la memoria doméstica de su madre: guardaba castañas de indias en una cajita dentro del cajón de la cómoda para las hemorroides, y unas «pinyetes» —el curioso capullo espinoso de la Leuzea conifera— en una bolsita:
Ma mare quan era xiquet posava castanyes bordes en un tabaquet dins la còmoda per a les almorranes, i també, unes pinyetes (Leuzea conifera) en una bosseta.
— Informante de Beneixama, recopilado por Joan Pellicer, Recerques Etnobotàniques al Territori Diànic
El simple hecho de tener el objeto vegetal cerca del cuerpo —en el cajón de la mesilla, en el bolsillo— activaba, según la creencia popular, sus propiedades medicinales: una forma de magia práctica que convivía en la Solana con los remedios de infusión de la centaura y la salvia.
Más información en la web del Ayuntamiento de Beneixama.
