Eventos en: Benitaia

Actualment no hi ha esdeveniments en Benitaia.

No obstant, et convidem a visitar i estimar Benitaia i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

Benitaia, el núcleo del convento de Sant Andreu de la Muntanya

Con solo 42 habitantes, Benitaia es uno de los ocho núcleos que forman el municipio de la Vall de Gallinera, aferrado a la margen derecha del barranco de Gallinera y atravesado por tres cortas calles paralelas al valle: la de Baix, la de Dalt y la del Mig.

Qué visitar en Benitaia

El topónimo de Benitaia se documenta ya en 1369, en el Llibre de la col·lecta del morabatí de les valls de Gallinera i Ebo, y deriva del árabe Bani Tàhir, nombre de una familia. Cerca del pueblo, junto al camino que lleva a la Foradada, se conservan los restos del convento franciscano de Sant Andreu de la Muntanya, fundado por los duques de Gandia el 11 de junio de 1611.

Senderismo en Benitaia

La ruta del convento de Benitaia a la Penya Foradada sale del mismo pueblo y sube hasta el espectacular arco de piedra, donde dos veces al año los rayos del sol atraviesan el agujero e iluminan el antiguo emplazamiento del convento. Benitaia es, como el resto de los ocho núcleos de la Vall de Gallinera, parada natural en la ruta de la floración del almendro cada febrero, cuando todo el valle se cubre de flor blanca y rosada.

Las cerezas del valle: la Tilaua del tio Tilau

Pasada la flor del almendro, la Vall de Gallinera es sobre todo tierra de cerezas, con decenas de variedades tradicionales que los labradores han conservado y bautizado generación tras generación: la endiabla, la burlat, la ripolla —”la reina, la más antigua, la autóctona”—, la segorbina o la plañera. Entre todas, el etnobotánico Joan Pellicer recogió una que lleva el nombre de un vecino de Benitaia que la propagó:

Tilaua, perquè les va traure el tio Tilau de Benitaia.

Curiosidades de Benitaia

La tesis doctoral de Joan Pellicer sobre el territorio diánico incluye entre sus informantes al arquitecto Rafa Verdú, vecino de Benitaia junto con su mujer Marisa y su hija Alba. Del pueblo era también Assumpta Alemany Boronat, la “Tia Sunsion”, nacida aquí en 1904, la vecina más anciana que Pellicer entrevistó en el valle.