Eventos en: Benifallim
Actualment no hi ha esdeveniments en Benifallim.
No obstant, et convidem a visitar i estimar Benifallim i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Benifallim, el castillo que mira l’Alcoià
Sobre una cresta rocosa que nace en el mismo pueblo, el castillo de Benifallim, de origen árabe y conquistado por Jaume I a mediados del siglo XIII, conserva todavía tramos de muralla y su torre del homenaje de planta cuadrada.
Qué visitar en Benifallim
El castillo, actualmente en fase de restauración y con el acceso cerrado en algunos períodos, se encuentra a unos 1,5 kilómetros del núcleo urbano, al final de la cresta que nace en la parte alta del pueblo. El topónimo Benifallim es árabe: Beni- (prefijo de tribu o linaje) más el nombre propio Halim, de la raíz árabe hlm, que significa ‘el clemente’ o ‘el manso’. El nombre aparece documentado por primera vez en 1250. En 1316, Bernat de Cruïlles, señor de Penàguila y Castalla, otorgó carta de población a Benifallim, concediendo heredades para treinta pobladores; hasta 1535, la parroquia era aneja a la de Benilloba, cuando se hizo independiente. La iglesia de Sant Miquel Arcàngel, de origen medieval, y el actual ayuntamiento, que ocupa el antiguo palacio de los condes de Ròtova, completan el patrimonio histórico de Benifallim.
Senderismo en Benifallim
Desde el mismo pueblo sale una ruta circular señalizada con marcas blancas y azules que en 15,7 kilómetros y 720 metros de desnivel —unas seis o siete horas— encadena todo lo que Benifallim tiene de interesante: el castillo, el Port de Benifallim, el Pou del Rentonar, la cima dels Plans y la Penya de la Botzina, antes de volver al pueblo entre encinas. Cerca de aquí pasa también el GR-330.
Desde l’Alt dels Plans (1.330 metros), la cresta que hace de límite entre l’Alcoià y el Alicantino, se abre un panorama de 360 grados sobre las grandes cimas de Diània: Aitana, Montcabrer, el Menejador, el Maigmó. La sierra es menos conocida de lo que merece, y tiene una historia reciente que vale la pena recordar: en 2003, AENA quería instalar un radar en la cima, y la movilización de los grupos ecologistas locales consiguió que la cresta continúe hoy tal como estaba. En la vertiente de poniente, hacia la Sarga, todavía se rastrea el proyecto de colonia agroforestal que se quiso establecer a principios del siglo XX.
El Pou del Rentonar, la nieve como negocio
El pozo de nieve que recorre la ruta debe su nombre a la sierra del Rentonar, un contrafuerte dels Plans. Está a 1.160 metros de altura, ya dentro del término de la Torre de les Maçanes, y data del siglo XVIII, la época dorada del comercio de la nieve en las montañas de Diània. Las cifras dan idea de lo que era aquello: 13,75 metros de profundidad desde la boca, 9,8 metros de diámetro y una capacidad estimada en unos mil metros cúbicos de nieve prensada, que bajaba en mulo hacia las ciudades de la costa. Nevadas como la de la borrasca Glòria, en enero de 2020, aún vuelven a llenarlo de blanco unos días al año.
Fiestas en Benifallim
El 29 de septiembre, las fiestas patronales en honor a Sant Miquel Arcàngel incluyen misa solemne cantada por la Schola Cantorum de Benifallim, ofrenda al patrón, verbena popular y la procesión general de clausura. Pero el calendario festivo del pueblo tiene dos fechas más que forman parte de la tradición de siempre: el 8 de mayo, la Festa dels Casats, y en la primera quincena de septiembre, la Festa dels Pans Beneïts —conocida también como la Festa dels Fadrins i les Fadrines.
Cultura en Benifallim
El pueblo es conocido también por su aceite de oliva, uno de los productos que mejor representan esta zona de montaña de l’Alcoià.
Curiosidades de Benifallim
El etnobotánico Joan Pellicer, en su tesis doctoral sobre el territorio diànic, documentó el testimonio de Antonio Picó Gozálbez, nacido en Benifallim en 1922 y huérfano de madre y padre antes de los 8 años, que se crió trabajando de criadito en las masías de la comarca antes de establecerse en Penàguila, donde Pellicer lo describió como “home de seny i muntanyard total”. De aquellos duros años de montaña quedaron recuerdos tan expresivos como el que otro vecino le contó sobre cómo se las arreglaban cuando faltaba el tabaco:
Quan mon pare no tenia tabaco, fumava estepa.
Del mismo catálogo emerge un detalle que hermana Benifallim con los riscos de media Diània: cuando Pellicer preguntaba dónde crecía la alfàbega de pastor —el tomillo real, una de las hierbas más olorosas y escasas del territorio—, un vecino de Penàguila señaló el pueblo sin dudar: «n’hi ha damunt del castell de Benifallim». Es la misma matea que los vecinos de Beniatjar guardaban en el bolsillo del traje de los días de fiesta. Y aún un remedio casero que el pueblo no olvidó: «ma mare es fea tassetes de coronela per a la tensió».
Del trabajo de campo de Pellicer emerge también un oficio de montaña perdido: el de hacer anvisc (liga para cazar pájaros). Para elaborarlo se usaba la planta llonge (Verbascum), hirviendo sus cabezuelas y mezclándolas con trementina y unas gotas de aceite. La conclusión que guardaba el pueblo era breve y definitiva:
Costa menys de fer que el de lletrera.
Más información en la web del Ayuntamiento de Benifallim.
