Eventos en: Benissoda

Actualment no hi ha esdeveniments en Benissoda.

No obstant, et convidem a visitar i estimar Benissoda i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

Benissoda, el pueblo de los relojes de sol

En el Parc de les Moreres de Benissoda, tres cubos de acero marcan con precisión las horas y los solsticios: una innovación gnomónica de los diseñadores Joan Olivares y Rafael Amorós que recibió un reconocimiento internacional en 1999.

El pueblo se asienta en un montículo al suroeste de la Vall d’Albaida, en la ladera noroeste de la sierra de Agullent, entre los cerros del Llombo, Bon Aire y Vista Bella. Por el término bajan el barranco de Baladrar y el de Benissoda, con un pequeño embalse que regula los riegos, y por el lado pasa la carretera de Albaida a Ontinyent. Poco más de trescientos vecinos, y tres relojes que marcan la hora exacta.

Qué visitar en Benissoda

La iglesia parroquial de la Natividad, del siglo XVII, se levantó sobre un antiguo oratorio islámico, y su campanario manierista —esbelto, de tres cuerpos y pequeños pináculos, y pagado por el propio vecindario entre finales del XIX y principios del XX— es único en toda la Vall d’Albaida. El Ayuntamiento, restaurado en 2007, ocupa el edificio que fue el horno señorial y, más tarde, la cárcel del pueblo. En la plaza Francisco Ferri se conserva una exposición de maquinaria antigua de molino, testimonio de la tradición aceitera local, y el pueblo cuenta también con el Museo Etnológico Comarcal de la Vall d’Albaida, iniciativa privada inaugurada en 1988 por Francisco Ferri Martínez y vecinos del municipio.

De la Edad del Bronce al marquesado de Albaida

En lo alto del Tossal de la Mitjalluna —o de la Torreta— se ha encontrado cerámica hecha a mano con cordones en relieve, molinos barquiformes y otros materiales del Bronce valenciano: la gente lleva aquí milenios mirando el mismo valle.

De época andalusí era una alquería, y las fechas de su historia cristiana están bien documentadas: el 11 de septiembre de 1249 Jaume I donó allí casas y tierras a Guillem Gabeli y treinta y cinco de sus hombres, y a Arnald de Saranyena y veinticinco más; el 25 de agosto de 1271 la alquería pasó a Pere Roís de Corella. En 1609 vivían allí 176 familias; después de la expulsión de los moriscos solo quedaban 75 en 1646. Formó parte del marquesado de Albaida hasta mediados del siglo XIX.

La parroquia tiene una biografía igual de agitada: en 1574 la iglesia estaba en ruinas y el patriarca Joan de Ribera ordenó que se restaurara y se dedicara a sant Sebastià; el templo actual se bendijo el 8 de septiembre de 1620, y el retablo y el tabernáculo, churriguerescos, se colocaron en 1754. Benissoda no fue parroquia independiente hasta el 29 de diciembre de 1953. (Fuente: Els Papers de Santa Maria de Nassiu.)

Senderismo: del lavadero a la Cova Alta

La zona del río Pelut y el lavadero de Baix, con sus balsas y arcos de medio punto, forman un espacio natural y etnográfico bien conservado, punto de partida de una ruta circular que asciende hasta la Cova Alta, cerca de los 890 metros, en un contrafuerte entre las sierras del Benicadell y Mariola. Desde aquí se enlaza enseguida con los términos vecinos de Atzeneta d’Albaida y Albaida.

La ruta de los relojes de sol

Los relojes de Benissoda son parada de la Ruta de los Relojes de Sol de la Vall d’Albaida, un catálogo de más de 120 piezas documentadas en la comarca, con su parada más conocida en el vecino Otos, «el pueblo de los relojes de sol», que tiene ocho obra de artistas como Manuel Boix, Andreu Alfaro o Arcadi Blasco.

El tio Conill, el curandero de la ictericia

Benissoda ha dejado huella también en la memoria etnobotánica valenciana con la figura del tio Conill, un curandero del pueblo cuyo remedio contra la ictericia —l’aliacà— recogió el etnobotánico Joan Pellicer. Pertenecía a la vieja medicina mágica de la transferencia del mal, hoy solo un recuerdo: se hervía carne de ternera, se picaba con la hierba del enganxa-monyos y se hacían unas albóndigas que, según la creencia, se llevaban la enfermedad a un animal. Pellicer resumía la fórmula popular así:

Quan el gos mor, l’aliacà se n’ha anat.

Fiestas en Benissoda

Las fiestas patronales se celebran en honor de la Mare de Déu del Rosari, sant Domènec de Guzman y santa Bàrbara, con misa, procesión, veladas y castillo de fuegos. El portal oficial de turismo de la Generalitat las sitúa la penúltima semana de agosto.

Curiosidades de Benissoda

  • En la iglesia se conserva una talla de la Circuncisión de Jesús, un incensario artístico y un terno regalado por el arzobispo Francesc Fabián y Fuero —el mismo que dejó huella ilustrada en media Comunitat Valenciana a finales del siglo XVIII.
  • El campanario lo pagó el vecindario, no el señor: en un pueblo que había sido del marquesado de Albaida, el edificio más alto es, literalmente, cosa de todos.
  • Los tres cubos de acero del Parc de les Moreres no marcan solo la hora: señalan también los solsticios. Es decir, que en Benissoda se puede saber qué día del año es mirando una sombra.
  • Un nombre de mujer. Benissoda proviene probablemente del árabe Bani Sawdā’, «hijos de la Sawdà»: un nombre femenino que significa «la oscura» o «la de piel morena». La documentación medieval recoge el topónimo como Benissoda, Benisòda y, a veces, Benissola, dejando entrever la variación fonética propia de los topónimos andalusíes en el paso de la conquista.

Más información, en la web de la Mancomunitat de la Vall d’Albaida.