Eventos en: Castell de Castells
Actualment no hi ha esdeveniments en Castell de Castells.
No obstant, et convidem a visitar i estimar Castell de Castells i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Castell de Castells, un escondite por descubrir
Enclavado entre montañas, Castell de Castells ofrece a los visitantes un entorno tranquilo y agreste, ideal para practicar senderismo y otros deportes de montaña, o sencillamente para desconectar del bullicio de las ciudades paseando por sus calles, visitando el museo etnológico o sus populares pinturas rupestres.
Qué visitar en Castell de Castells
Además de la bonita plaza de la Iglesia y de sus calles engalanadas con plantas y flores, destacan el santuario del Pla de Petracos, el paraje protegido de los Arcs, el aljibe y nevero de la Aixortà y las ruinas del castillo árabe del Castellet.
En su museo etnológico, situado en la planta baja de una antigua casa de la localidad, puede verse una colección de objetos y utensilios relacionados con las formas de vida tradicionales del mundo rural de las montañas de Diània.
El Pla de Petracos: ocho mil años mirando al cielo
En el barranco de Malafí, dentro del término, se encuentra lo que posiblemente es el monumento más antiguo e importante de toda la Marina: el santuario rupestre del Pla de Petracos. Son ocho abrigos —en cinco de ellos las pinturas todavía se ven con claridad— con figuras de arte macroesquemático, el estilo más antiguo y enigmático del arte rupestre mediterráneo, de cerca de ocho mil años de antigüedad.
El motivo central es la figura humana, y sobre todo el orante: un personaje dibujado con cuatro trazos gruesos y los brazos alzados hacia arriba, que se ha convertido en una de las imágenes más reproducidas de la prehistoria valenciana. No es un abrigo de cazadores: es un lugar de culto, un santuario levantado por las primeras comunidades agrícolas del territorio.
Las pinturas están declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 1998, dentro del conjunto del Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica. Se llega a pie, por una senda corta y señalizada, y se contemplan desde una pasarela: vale la pena subir a primera hora, cuando la luz todavía entra de costado.
Petracos, ocho mil años después: la última revuelta
En el mismo llano que guarda el santuario prehistórico hubo, muchos siglos después, un poblado morisco. Cuando llegó el decreto de expulsión de 1609, sus habitantes —unas 170 casas, según el censo de Caracena— no se marcharon mansamente: se hicieron fuertes con las armas y llegaron a destruir la iglesia antes de ser derrotados en la llamada batalla del Pla de Petracos. Terminada la revuelta, el término se repobló con cristianos llegados de Mallorca. El castillo del Castellet, que vigila el encuentro de los valles de Castells y Guadalest, ya había pasado en 1290 a manos del almirante Bernat de Sarrià —el mismo señor que dio nombre a Callosa d’en Sarrià—, y más tarde a la Orden de Calatrava. Así, el llano donde hace ocho mil años se alzaban brazos para rezar fue, en el siglo XVII, escenario de uno de los episodios más amargos de la historia del pueblo. La Festa de Petracos, a comienzos de septiembre, regresa cada año a ese mismo lugar. (Fuente: dosier de El Camí sobre Castell de Castells y el Pla de Petracos.)
Senderismo en Castell de Castells
Por todo su término municipal hay infinidad de rutas de montaña para todos los niveles. Destacan las rutas de dificultad baja PR-CV 149 por el Castellet o la espectacular Ruta por los Arcs y la excursión de dificultad media por la Serra d’Aixortà y el Morro Blau (PR-CV 150). Pueden verse todas en el siguiente enlace.
También se pueden hacer varias rutas BTT con punto de partida en Castell de Castells, como esta por la sierra de Aixortà o una vuelta circular que llega hasta la Vall d’Alcalà, la ruta más difícil del Centre BTT de la Vall de Pop.
Fiestas en Castell de Castells
Las fiestas patronales son en el mes de agosto, cuando todo el pueblo realiza un desfile de Moros y Cristianos hasta la plaza de la iglesia, donde suele haber actuaciones musicales.
También hay diversas ferias, la Semana Cultural en el mes de julio o la Festa de Petracos a principios de septiembre. Esta fiesta reunía a todos los agricultores de la zona al final de la recogida de las almendras.

Castells de la Serrella y la enramada de Corpus
El nombre tradicional del pueblo es Castells de la Serrella, por la imponente sierra que lo guarda. El médico y etnobotánico Joan Pellicer documentó aquí una costumbre de Corpus compartida con los pueblos vecinos de la Serrella, como Famorca y Fageca: perfumar las calles con marrubio (una hierba de solana muy olorosa) y hojas de hiedra al paso de la procesión.
Enramà de manrúbio pels carrers a Corpus amb fulles d’hedra.
La tisana de catorce hierbas de la Serrella
En las grietas de las peñas de la Aixortà se cría el té de roca —también llamado té de peña o árnica—, y aquí se le daba un uso doble. Por un lado, maceraban un puñado de hierba en alcohol de 95 grados durante una o dos semanas para lavar heridas y golpes. Por otro, Joan Pellicer recogió en el pueblo una tisana de catorce hierbas para los males de vientre y para limpiar el estómago: árnica, manzanilla, espliego, romero, tomillo, orégano, rabo de gato, oreja de rata, raíz de zarzaparrilla, santolina, poleo, salvia y caña de oro, a partes iguales, un pellizco por taza y dos minutos de hervor.
Buena parte de esas plantas son las mismas que componen el herberet, y Diània Televisió las fue recorriendo una a una en la serie Herbero Diànic: el rabo de gato, la salvia, la manzanilla y el orégano o el poleo.
Dónde dormir y comer en Castell de Castells
Existe la posibilidad de acampada gratuita en la zona del Castellet, un espacio gestionado por la Generalitat Valenciana. Se puede reservar en el siguiente enlace.
También hay varias casas rurales, como Casa Pilar o el Hotel Rural Serrella.
Un municipio para desconectar
En definitiva, Castell de Castells ofrece a los viajeros un entorno de paz donde practicar infinidad de actividades o simplemente pasar un fin de semana de desconexión. No hacen falta grandes gestas: con un paseo por sus bonitas calles y tomando algún aperitivo en uno de sus bares y restaurantes, se convertirá en un momento para el recuerdo.


