Eventos en: Daimús
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No obstant, et convidem a visitar i estimar Daimús i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
Daimús, playa de dunas y raíces romanas
Daimús es un pueblo pequeño de la Safor conocido sobre todo por su playa de dunas naturales, pero con un pasado romano que todavía se puede rastrear en los restos arqueológicos del término.
La playa de Daimús
La playa de Daimús (conocida también como els Pedregals) tiene unos 650 metros de arena y una zona de dunas naturales que le dan un aire familiar y tranquilo, muy distinto de playas más masificadas de la comarca como la de Gandia, a solo 3 kilómetros.
Patrimonio romano: l’Hort del Comte
De época romana se conservan en el término de Daimús restos como el yacimiento de l’Hort del Comte y el sepulcro de Baebia Quieta, testimonios de una ocupación romana bien documentada en toda la costa de la Safor. El nombre del pueblo, en cambio, viene de después: la etimología más aceptada lo hace proceder del árabe daymūs, ‘sótano’ o ‘cueva subterránea’, y el lugar nació como una alquería musulmana ligada después al ducado de Gandia.
Senderismo: las tres playas
Un recorrido costero clásico de la Societat Excursionista de la Safor enlaza la playa de Daimús (3,8 km) con la de Guardamar de la Safor (5,2 km) y la de Bellreguard (5,7 km), tres playas tranquilas y poco masificadas que se pueden combinar en un solo día. La Vía Verde de la Safor, que atraviesa campos de naranjos, pasa cerca de Daimús y conecta con otros municipios de la comarca, como la ruta del agua de Potries, con sus antiguos molinos y sistemas de riego tradicionales.
El naranjo y la flor que calma los nervios
Como buena parte de la Safor, Daimús vive rodeado de campos de naranjos, y ese paisaje también forma parte de su cultura popular. A primeros de abril, cuando estalla la flor blanca del azahar, las casas recogen los pétalos para hacer tisanas calmantes. Joan Pellicer recogió en Daimús, en sus Recerques etnobotàniques al territori diànic, uno de los testimonios más bonitos de este remedio tradicional contra los nervios y las angustias:
Bullir flors de taronger per a llevar l’agonia. Sap a mel i és molt eficaç.
La misma infusión se hacía en los pueblos vecinos de la marjal como Miramar y Bellreguard, señal de hasta qué punto el naranjo ha marcado la vida cotidiana de la Safor.
La calabaza de doscientos kilos
Del mismo trabajo de Pellicer sale la mejor historia de Daimús, contada por un vecino del pueblo sobre una calabaza morisca —esas que se hacían para los animales y que pueden pesar cincuenta o sesenta kilos. En el Xeraco de antes de los camiones, alguien dejó una al borde de la carretera con un cartel:
Si algú se la carregava a soles dalt del carro, se la podia endur. I passaren els mesos i ningú se la va poder carregar, i van haver de partir-la amb una destral.
El vecino de Daimús añadía la explicación técnica, que es la parte más buena: no era solo el peso —quizá doscientos kilos—, sino que «tenen una pell tan fina» que se escurría como una anguila. En el pueblo lo tenían dicho de otra manera: «pell fina com un coral, i s’esvarava» (piel fina como un coral, y se resbalaba).
Curiosidades de Daimús
- Los dátiles de mar de las dunas. Esa planta crasa de flor rosa y fruto carnoso que tapiza las dunas —el Carpobrotus— recibe en Daimús tres nombres a la vez: platanets, plàtano de mar y dàtil de mar. En los pueblos vecinos la llaman platanets también, pero la pareja «plàtano/dàtil» es cosa de aquí.
- La sombra del cañar. Un vecino del pueblo lo dejó dicho de una manera que no admite mejora: «l’ombra del canyar és la millor de totes, la més fresca i sana» (la sombra del cañar es la mejor de todas, la más fresca y sana). Quien se haya sentado al borde de una acequia en agosto lo sabe.
- La correhuela, para los conejos. De esa hierba fina que se enreda por el suelo y por los márgenes, un vecino lo tenía clarísimo: «la correjola és la millor brossa que hi ha per als conills». Memoria viva de cuando cada casa de la marjal tenía su conejera.
- Del léxico de la marjal: al segamà lo llaman así «perquè segant-lo et tallaves» (porque segándolo te cortabas), y de la cola de caballo precisan que «li diuen alguns canudets, però cua de cavall és el nom de llei» (algunos la llaman canudets, pero cua de cavall es el nombre de ley).
La iglesia de Sant Pere Apòstol
La iglesia parroquial de Sant Pere Apòstol, de estilo neoclásico y construida en el siglo XIX, es el centro religioso del pueblo, y da nombre a las fiestas patronales de la última semana de junio.
Más información, en la web oficial del Ayuntamiento de Daimús.
