Eventos en: Fontanars dels Alforins

Actualment no hi ha esdeveniments en Fontanars dels Alforins.

No obstant, et convidem a visitar i estimar Fontanars dels Alforins i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

Fontanars dels Alforins, la Toscana valenciana

Fontanars dels Alforins es, junto con Moixent y la Font de la Figuera, el corazón de las Terres dels Alforins, una zona vitivinícola de altitud que ha ganado fama como “la Toscana valenciana” por la ondulación de sus paisajes de viña.

Un pueblo con fecha de nacimiento: el 5 de agosto de 1927

Pocos pueblos pueden decir exactamente el día en que nacieron. Fontanars sí: el 5 de agosto de 1927, la Gaceta de Madrid publicaba el decreto que lo desvinculaba de Ontinyent y lo constituía como municipio independiente. Desde entonces, el 5 de agosto es fecha de fiesta propia en el pueblo.

El nombre lo explica todo: Alforins viene del árabe al-hurí, ‘granero’, por el rendimiento de aquellas tierras de cereal; y las cuatro medias lunas del escudo municipal representan las cuatro partidas de los Alforins que se segregaron del término de Ontinyent para formar el municipio actual.

El 5 de agosto de 2026 el Ayuntamiento declaró abierto el Año del Primer Centenario (1927-2027), con doce meses de actos: un documental sobre la historia del municipio, un libro conmemorativo, la musicalización del himno a la Virgen, la dramatización teatral de los hechos de 1927 a cargo del grupo de teatro local y una identidad gráfica propia abierta a la participación del vecindario. Al acto asistieron cuatro de los cinco alcaldes que ha tenido el pueblo en democracia. (Fuente: Ayuntamiento de Fontanars dels Alforins.)

Enoturismo en las Terres dels Alforins

Las bodegas de Fontanars se han unido para impulsar el enoturismo en la comarca, con paseos por las viñas, charlas sobre la elaboración del vino y catas con productos de la zona. Bodegas Los Pinos, la primera bodega ecológica del País Valenciano, es una de las más conocidas del pueblo, y actividades como “Terres amb vista de globus” combinan el vino con panorámicas aéreas de las viñas, compartidas con los términos vecinos de Moixent y la Font de la Figuera. En Diània TV ya hemos recorrido esta contornada entre íberos y vinos, porque aquí el paisaje del vino convive con el mundo ibero de la Bastida de les Alcusses.

El botánico Joan Pellicer recordaba que estas tierras altas son uno de los grandes dominios de la variedad monastrell, propia del litoral catalanovalenciano y compartida con las vecindades de Almansa, Yecla y Jumilla: una uva que resiste bien el clima árido y da vinos negros y fuertes, base de los afamados vinos dulces y “rancios” del interior.

Senderismo entre viñas

La ruta “Passejant entre vinyes” atraviesa el paisaje ondulado de cepas que da nombre a la comarca, mientras que la Ruta de la Calç, con 5 itinerarios señalizados, permite visitar los antiguos hornos de cal esparcidos por el término. Otras salidas parten del Pozo y Acueducto de la Finca del Balcó (finales del siglo XIX) o del paraje recreativo del Barranc de Peres, con área de pícnic y diversos caminos hacia la Serra de la Solana y la Serra de l’Ombria, hacia el Tossal dels Matxos, la Lloma Plana y el Refugi Rita, en un mosaico de viñas, olivos y pinares que enlaza con los términos de Ontinyent y la Font de la Figuera.

Quien camine con los ojos abiertos encontrará, además, gigantes discretos. Joan Pellicer incluyó entre los árboles destacables del territorio diánico el enebro gigante que crece detrás de la hilera de las Casetes Noves, a la izquierda de la carretera de Villena pasada la Venteta, y las sabinas de la Penya del Falcó, en la umbría de la sierra.

Qué visitar

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, gótica del siglo XV, y la ermita de San Vicente Ferrer, del siglo XVIII, son los dos principales monumentos religiosos del casco urbano. Esparcidas por las fincas del término perduran joyas del paisaje agrario, como los tilos de la Casa del Balcó, o Torre Vellisca, que Pellicer describía «encimbellant un altet i ombrejant una antiga sénia».

Los marineros de la Virgen

Que un pueblo de altiplano, rodeado de viñas y a ochenta kilómetros del mar, lleve a su patrona a hombros de «marineros» dice mucho del carácter de Fontanars. Las fiestas patronales de Moros y Cristianos se celebran desde 1866, cuando los vecinos decidieron hacer una gran fiesta en agradecimiento a la Virgen del Rosario, y se extienden durante nueve días entre la última semana de agosto y la primera de septiembre, con desfiles, música, arcabucería, pirotecnia y la cordà, recuperada en los últimos años. Esa manera de llevar la imagen, a hombros de los marineros, es una enseña propia de la localidad. El calendario festivo se completa con San Antonio Abad, en enero, con hogueras y bendición de animales, las fiestas de la Inmaculada, en diciembre, y los actos del 5 de agosto, que conmemoran la independencia municipal.

Gastronomía

La mesa de Fontanars va ligada al vino de la comarca, con una oferta gastronómica pensada para maridar las bodegas locales con la cocina tradicional del interior valenciano. De la despensa de siempre son buena muestra las butifarras de cerdo, que aquí se adobaban, como recogió Pellicer, con orégano del término y «una poca pebrella», y sobre todo la olleta de conillets, el plato que Pellicer anota con nombre y apellido de pueblo: una olleta hecha con esa hierba silvestre que en buena parte del territorio diánico sirve para arroces caldosos, tortillas y potajes de Cuaresma.

La sabiduría de las hierbas

Joan Pellicer, en sus Recerques etnobotàniques al Territori Diànic, recogió en Fontanars un testimonio que resume toda una manera de vivir ligada a la tierra y a la viña, cuando los remedios salían del campo y no de la farmacia:

La sajolida me la donava ma mare per a la tos. Ma mare no tenia ni termòmetre, i va criar nou fills, i tots els anys arreplegava les herbes en la vinya, pel maig.

De la misma casa salía el remedio para la fiebre, que el mismo informante recordaba así: «quan teníem molta calentura, ma mare posava a calfar vinagre i un grapaet de sal i mos fea fregues, i de seguida la calentura mos deixava». Y para la misma tos, en Fontanars tenían a mano otro recurso de la despensa: la hoja de níspero, que —recogía también Pellicer— «diu que era bona per a la tos».

Un pueblo con escuela y con premio

A pesar de su tamaño, Fontanars ha ejercido de capital cultural cuando le ha tocado: en 2017 acogió la XXX Trobada d’Escoles Valencianes de la Vall d’Albaida, con canción propia incluida, y fue allí donde se entregó aquel año el Premi Benicadell que otorga la Coordinadora de la Vall d’Albaida per la Defensa i Ús del Valencià.

Más información, en la web oficial del Ayuntamiento de Fontanars dels Alforins.