Eventos en: Carrícola

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No obstant, et convidem a visitar i estimar Carrícola i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.

Carrícola, el castillo y el arte en plena montaña

Carrícola es uno de los pueblos más pequeños de la Vall d’Albaida, con poco más de un centenar de habitantes, pero escondido entre sus montañas, a los pies del Benicadell, hay un castillo andalusí, una ermita con vía crucis de cipreses y, desde hace unos años, uno de los proyectos de arte contemporáneo al aire libre más originales de la comarca.

El Castillo de Carrícola

De origen andalusí (siglos X-XII), levantado en época almohade, el castillo —o Castellet— de Carrícola formaba parte de la red defensiva de la sierra del Benicadell que controlaba el paso hacia el interior. En 1270, Jaime I cedió la alquería junto con la torre del Castellet a Berenguela Alonso, y más tarde se transformó en fortaleza feudal. Hoy restaurado y declarado Bien de Interés Cultural, a sus pies se accede a la Ermita del Cristo del Calvario por un vía crucis de cipreses con catorce capillitas decoradas con azulejos valencianos, uno de los rincones más fotogénicos del pueblo.

El pueblo que convirtió todos los campos en ecológicos

La historia que explica el Carrícola de hoy empieza en los años ochenta y tiene una decisión valiente en medio. Una empresa francesa ofreció al municipio comprarle toda la producción de naranja con una condición: que todos los campos del término pasaran a cultivo ecológico. El pueblo se enfrentaba entonces a la amenaza del despoblamiento por falta de trabajo en el campo, y aceptó sin pensárselo demasiado.

De aquella decisión ha salido todo lo demás: compostaje comunitario con recogida selectiva de orgánica —el compost va a los huertos y jardines del pueblo—, un riego adaptado para ser más eficiente, energías renovables y, sobre todo, una eco-depuradora natural que trata las aguas residuales por fitodepuración, con plantas acuáticas, y que parece más un jardín escondido entre caminos que una depuradora. Ni polígonos industriales ni grandes proyectos urbanísticos: en Carrícola las prioridades son otras. (Fuente: revista Espores, del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia.)

Biodivers: arte y naturaleza en el barranco

Desde 2010, Carrícola acoge el proyecto artístico Biodivers, con más de setenta obras de arte contemporáneo integradas en el paisaje, repartidas por dos itinerarios señalizados: el barranco del Castell y los caminos del agua. Todas las intervenciones son efímeras por definición y están hechas con materiales reciclados u orgánicos, porque la protagonista real de la galería es la naturaleza, que acabará haciéndoselas suyas.

Han pasado por él artistas locales e internacionales: Lucía Loren, con unas Torres de biodiversidad pensadas para atraer polinizadores y reptiles; Guillermo Ros, con Pedres d’aigua; el mural cerámico Lluvia vuelve, de peregrini y despeinadda, concebido como una llamada a la lluvia; o Joan Sancarlos, con Escola rural, medi real, una reflexión sobre lo que pierde un pueblo que no tiene escuela. En torno a Biodivers han nacido también el mercadillo ecológico local, la media maratón de montaña MIMAMUCA, el camping y un encuentro ecologista anual.

Les Arcades: patrimonio hidráulico

Les Arcades, con acueductos de origen islámico y aprovechamientos para el riego que suman unos 25.000 m² de superficie, son uno de los conjuntos de patrimonio hidráulico más notables de toda la Vall d’Albaida.

Senderismo: a los pies del Benicadell

Carrícola es una de las puertas de acceso a la sierra del Benicadell, la cresta que separa la Vall d’Albaida del Comtat y que corona el Pico del Benicadell (1.104 m). Desde el pueblo arrancan sendas que suben hacia la cresta y que enlazan con las rutas de los pueblos vecinos del valle, como Beniatjar, Otos y Bèlgida, todos ellos resguardados bajo la misma montaña.

Iglesia de San Miguel Arcángel

La iglesia parroquial de San Miguel Arcángel ocupa el espacio de una antigua mezquita cristianizada en 1572, con nave única y capillas laterales. En el centro del pueblo, la plaza conserva todavía casas tradicionales del siglo XVII con balcones de hierro y paneles cerámicos.

Fiestas en Carrícola

Las fiestas patronales se celebran el último fin de semana de septiembre, en honor de San Miguel, el Cristo del Calvario y los Santos de la Piedra —Abdón y Senén, los patrones de los labradores, que en un pueblo como este no son ningún detalle menor.

El algarrobo y las creencias del campo

Carrícola es tierra de algarrobos, y el médico y etnobotánico Joan Pellicer recogió aquí una creencia bien curiosa de los labradores: que un árbol silvestre que en el pueblo llaman l’arbocer —o «garrofer mascle» (algarrobo macho)— hace que las algarrobas salgan más largas. La cita se conserva en valenciano:

L’arbocer ajuda a fer la garrofa llarga. El que pol·linitza per a que faça la garrofa llarga és l’arbocer.

El propio Pellicer anotó las variedades de algarroba que se distinguían en el pueblo —llindar, xopes, veres y unas que se llaman costelles de burro—, y un dicho que un labrador soltaba para remarcar el carácter invasor de una planta: «la fetgera és més borda que l’hedra» (la hierba de la cañada es más mala que la hiedra). Detalles pequeños que explican cómo era la vida en el campo de este rincón de la Vall d’Albaida, y que hoy, curiosamente, vuelven a tener sentido en un pueblo que ha hecho de la ecología su manera de ganarse la vida.

La Noche de San Juan y el encantamiento de amor

En las mismas investigaciones, Pellicer recogió en Carrícola una de las tradiciones más tiernas de la Noche de San Juan. Con una hierba del secano que da florecillas como claveles —la que en el campo llamaban raspallera porque, segada y atada en gavillas, servía de escoba para barrer las eras cuando se trillaba—, las chicas del pueblo hacían un encantamiento para saber si eran correspondidas (el testimonio se conserva en valenciano):

Açò fa clavellets, i es cremava la Nit de Sant Joan; enrotllaves un paperet amb un nom i ho posàvem baix del coixí, i si l’endemà havia florit o rebrotat era que et volia el xic eixe que volies.

Una manera de fiar a una flor aquello que no se atrevían a preguntar en voz alta, y que dice mucho de cómo se amaba en los pueblos antes de que todo se pudiera consultar con un teléfono.

Gastronomía

En el bar del pueblo se puede probar la cocina tradicional de la Vall d’Albaida: el arroz al horno y el arroz con hinojo son los platos que mejor representan la mesa de Carrícola.

Más información, en la web oficial del Ayuntamiento de Carrícola.