Eventos en: El Real de Gandia
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No obstant, et convidem a visitar i estimar El Real de Gandia i a navegar per les mil i una meravelles de Diània.
El Real de Gandia, alquería vinculada al Ducado
El Real de Gandia es un municipio de la Safor, pegado a Gandia, cuyo destino ha estado ligado desde siempre al del Ducado: nació como una alquería importante dentro de la órbita de los Borja.
El nombre: una alquería con raíces árabes
En contra de lo que parece, el «Real» del topónimo no viene de «real» ni de ningún palacio de reyes, sino del árabe raḥāl, que designaba una alquería o explotación rural de época musulmana. El añadido «de Gandia» se consolidó para distinguirlo de otros lugares con el mismo nombre y para subrayar su vínculo con la ciudad ducal. Tras la conquista, Jaume I lo cedió a la familia de los Bellvís, y el pueblo fue un importante núcleo morisco hasta que la expulsión de 1609 lo dejó casi despoblado. Durante siglos, su historia corrió paralela a la de Gandia, dentro del término y las contribuciones de la capital de la Safor.
Patrimonio religioso
La iglesia parroquial de la Visitación de Nuestra Señora, neoclásica y del siglo XIX, tiene una nave con capillas laterales y un campanario de planta cuadrada. La ermita de Sant Vicent, junto al cementerio, es un edificio sencillo que hace de centro de devoción durante las fiestas patronales. El Monumento del Corazón de Jesús, levantado por los jesuitas en 1922 mirando hacia Gandia, sirvió de punto de encuentro para el movimiento católico de la comarca.
Patrimonio hidráulico e industrial
La acequia Vernissa ha sido el motor del riego de esta tierra durante más de mil años, y todavía se conservan algunos partidores y molinos de aquel sistema: entra por el término desde Alfauir, atraviesa Ròtova y llega hasta el Real de Gandia y Palma de Gandia, donde todavía riegan pequeños huertos. El Pont de Ferro, antiguo puente metálico sobre el río Serpis, formaba parte de la desaparecida línea de tren Alcoi-Gandia, y es hoy un testimonio de la arqueología industrial de la comarca.
Senderismo
La ruta del Real de Gandia a Palma de Gandia recorre buena parte del trazado de la acequia Vernissa entre huerta y marjal, y se puede alargar hacia Vernissa, l’Alfàs y Ador, los tres a un paso. Es un itinerario llano, apto para toda la familia, que enlaza diversas alquerías históricas del Ducado.
Gastronomía y saber del campo
La mesa del Real es la típica de la Safor, con el arroz de protagonista: arroz al horno, paella y arroz con judías y nabos. Del saber campesino local, el etnobotánico Joan Pellicer dejó constancia de dos variedades de aceituna propias del término —la melera, «curteta i com el dit de grossa; dolça i blaneta», y la fornera, «la millor per als animals»—, y de la costumbre, compartida con muchos pueblos saforencs, de comerse el «pa de rabosa», el brote tierno y blanco del margalló que sacan las palmeras enanas del marjal.
El saber de dos labradores del Real
Ese conocimiento del campo que Pellicer recogió en el Real de Gandia no era abstracto: tenía nombre y cara. Se lo contaron dos vecinos nacidos ambos en 1924, Eduardo Morant Ferrairó —viajante y labrador— y Salvador Signes Faus, «Sauret de Barbeta», labrador de toda la vida. De ellos vienen detalles tan vivos como el nombre local del espino blanco, que en el Real llaman garguller, y una advertencia que cualquiera que lo haya tocado suscribiría:
El garguller té molta punxa, punxa tremendament.
De esa misma sabiduría de huerta viene también el aprecio por el all porro, el ajo silvestre que sale solo por los márgenes: en el Real decían que «és bo per a menjar, para més dolç que l’altre», y se lo comían en tortilla o hervido, con un chorro de aceite en el plato.
Más información, en la web oficial del Ayuntamiento de El Real de Gandia.
